Tamara Drewe: el dulce sabor de la campiña

Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 8 de Noviembre de 2010
Tamara Drewe es una película agradable, ligera y sencilla. No hay mejor manera de acercarse a ella que con la mente despejada. Algunos leerán que el film se basa en una novela gráfica de una tal Posy Simmonds, pero pocos saben que a su vez el cómic está basado en la inmortal novela de Thomas Hardy “Lejos del mundanal ruido”.

A diferencia de aquella, Stephen Frears nos muestra una comedia rural en la que una joven y bella periodista llamada Tamara Drewe (Gemma Artenton) retorna a su pueblo natal para vender el hogar familiar. Su presencia en el pueblo revolucionará las vidas de su antiguo novio Andy; de Ben, el batería de un famoso grupo de rock; de Nicholas , un novelista de tremendo éxito que organiza un retiro para escritores en su casa. Al igual que en el libro de Hardy y la película de 1967 del mismo título que la obra dirigida por John Schlesinger, Tamara tendrá sus escarceos amorosos entre los tres. La diferencia radica precisamente en el tono de comedia que viene dado sobre todo por la aparición de dos pícaras adolescentes (Jody, interpretada por Jessica Barden, y Casey, interpretada por Charlotte Christie) que se las ingeniarán para enredar la vida sentimental de Tamara Drewe.

Si hay algo que agradecer a Stephen Frears con esta película es su acertado casting. Todos están perfectos en sus papeles aunque hay que destacar la labor de Roger Allam como Nicholas y de Tamsin Greig como su esposa. De hecho, los personajes secundarios tienen tanta importancia que se puede hablar de una película coral, al estilo Vidas Cruzadas de Robert Alman, antes que de un film centrado en el personaje que le da título.

Porque aquí tenemos muchas historias: la de Tamara Drewe con Ben, Andy o Nicholas; la de Jody y Casey, la de Beth (la esposa de Nicholas)y Glen (uno de los escritores en el retiro que organiza Nicholas, que precisamente prepara una biografía sobre Thomas Hardy). Todas ellas importantes, divertidas y, sobretodo en el caso de la de Beth, conmovedoras.

Tamara Drewe es una película a la que se le puede achacar su simpleza o lo previsible de su argumento. Puede que quiera eso, alejarse totalmente del gran drama de tres horas que firmó John Schlesinger con Julie Christie y Terence Stamp, y ser sencillamente un dulce, un caramelo que nos alegre el día.

Samuel García