“Tanatotecnologías”: mensajes desde el más allá 

Artículo publicado el 1 de Julio de 2016
Artículo publicado el 1 de Julio de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Laura tiene 56 años. Hasta el 2011, era la encargada de un bar. Ella no usaba computadora ni tenía una cuenta de Facebook. Hoy en día, ya no es dueña del bar; lo vendió. Ha aprendido a usar una computadora y lo primero que hace en la mañana es prender su portátil, llevarla hasta la mesa de la cocina e ingresar su usuario y contraseña. Laura es una madre. Giulia, su hija, murió hace cinco años.

La conquista de la inmortalidad es el objetivo principal del emprendedor Dmitry Itskov quien presentó en Junio pasado, en el Congreso Internacional “Global Future 2045” en Nueva York, su proyecto “Avatar”, un plan de ciencia-ficción que apunta a liberar a la humanidad de los límites de la muerte, mediante la combinación de la biología, la tecnología y la consciencia humana.

Una frontera audaz que refleja la inherente necesidad del ser humano de investigar la vida más allá de su experiencia final o, al menos, de la inevitable y dolorosa confrontación con dicha experiencia.

Los italianos vagamente recordarán las reflexiones del poeta Ugo Foscolo sobre el destino del hombre después de la muerte en Dei Sepolcri. De acuerdo a muchos de estos poemas, la tumba era el sitio de la memoria, la dimensión del saludo, la porción de piedra frente a la cual uno se arrodillaba. En la actualidad, estas coordenadas geográficas son reemplazadas por una nueva forma de desconsuelo, un duelo diferente cuya evolución rápida causa temor y produce dudas que son difíciles de contestar.

La socialización del duelo

Al analizarlo desde toda perspectiva posible, el Internet es el contexto social por el cual nos movemos. La generación de nativos digitales dará paso a una generación de nativos ultra digitales, quienes a su vez darán paso a súper digitales, luego a híper, archi- y demás, hasta llegar a un punto donde la relación con los demás se habrá deformado en todos sus aspectos. A través de estos medios llevamos a cabo reuniones, relaciones y trabajos, pero la parte que exploramos hoy por primera vez se relaciona con el uso de estos espacios como formas de participación relacionadas con la experiencia de una pérdida.

Páginas vivas

Laura creó una cuenta de Facebook unos días después del funeral. Una amiga le dijo que a través de este medio ella podría ver las fotos de su hija, leer sus publicaciones, comentarios y sus últimas actualizaciones de estado: ella tal vez se sentiría, paradójicamente, más cerca de su hija. Mientras tanto, una compañera de su hija había creado un grupo privado bajo el nombre de “Siempre y para siempre estaremos en el mismo lado”, donde amigos, parientes, colegas y compañeros de Giulia podían comunicarse. Laura se siente menos sola ahora, está rodeada de muchas personas. Sin embargo, lentamente y con el paso del tiempo, ella sintió que no podía seguir sin eso. Se convirtió en una adicción peligrosa, a la cual debía dedicar cada momento posible, y dirigir el bar, junto con otras actividades, se volvió un impedimento.

Estas dos páginas, junto con la cuenta personal de Giulia, son los lugares donde Laura trabaja todos los días, donde le escribe a su hija, donde lucha contra la realidad consciente de la pérdida. Es una forma de desocialización del duelo; es el cementerio virtual donde la “tanatología” se convierte en “tanatotecnología”.

Ha pasado un año, y el 9 de mayo de 2011, Laura encontró una notificación inesperada en su cuenta. Facebook, siempre tan puntual, le recordó que era el cumpleaños de su hija, “¡Escribe en el muro de Giulia!”. Ese mensaje no puede desactivarse. Giulia se ha ido pero su cuenta sigue viva y creciendo, y se actualiza. Se siente su presencia. Como el cosquilleo al final de un miembro amputado, como los movimientos esquizofrénicos de la cola cortada de una lagartija. Es una extensión de Giulia. Es una interfaz donde los “vivos conectados” se  comunican con los “muertos conectados”.

Un vacío regulatorio y el derecho a ser olvidado

En Facebook existen más de 3 millones de cuentas de personas desaparecidas. Finalmente, el 12 de abril de 2015, la compañía de Zuckerberg introdujo una nueva característica que permite a los usuarios seleccionar a un contacto, un familiar o un amigo, el cual puede manejar legalmente su cuenta cuando el usuario haya fallecido. “Una vez que alguien reporta el fallecimiento de una persona (dice el sitio web), una “cuenta conmemorativa” será activada y el contacto designado podrá escribir un mensaje de despedida que será exhibido en la parte superior de la página, responder a solicitudes de amistad, actualizar la foto de perfil u ocultar cualquier otra foto. El contacto, sin embargo, no podrá ingresar a la cuenta o leer mensajes privados”.                                                                                                                                    Sin embargo, un campo queda rezagado desde el punto de vista regulatorio y es aquel que concierne a la herencia digital, entendida como el conjunto de datos subidos a Internet por el usuario, su propiedad intelectual. ¿Quién debería hacerse cargo de esa información? La situación se agrava cuando surgen conflictos entre miembros de la familia. Si la viuda quiere eliminar la cuenta de su esposo y su suegra no quiere deshacerse de esta, podrían resolver el problema aplicando el criterio que regula la transferencia de herencia, como requiere la ley italiana. Pero, ¿qué sucede si la plataforma donde se encuentran los datos del fallecido está ubicada en California? ¿O en Irlanda? ¿O en Suiza? ¿A qué leyes tiene uno que apelar? Hay quienes tratan de encontrar soluciones, tales como la localización de las leyes de Internet o la elección de un representante para los asuntos digitales del fallecido. Sin embargo, todavía no hay una respuesta clara para esta serie de preguntas

¿Cómo reaccionan las otras plataformas?

El problema no solo concierne a Facebook: cada plataforma está adoptando medidas específicas. Twitter desactiva automáticamente la cuenta después de seis meses de inactividad, LinkedIn hace lo mismo solo si se reporta el fallecimiento del usuario. Google creó la función de “gestión de cuenta inactiva” que permite a los usuarios compartir parte de los datos de su cuenta o avisar a alguien si no han estado activos durante cierto período de tiempo.

Si el usuario muere, la persona designada por él o ella recibirá un correo electrónico como este:

Mario Rossi (mario.rossi@gmail.com) ha pedido a Google que automáticamente envíe este mensaje, posterior a la interrupción de la cuenta de Mario. Mario Rossi le autoriza para acceder a la siguiente información de la cuenta:

+1

Blogger

Gmail

Picasa Web Album

YouTube

Descarga aquí los datos de Mario.

Saludos cordiales,

Google.