Tarjeta azul, tarjeta verde: la República Checa a su manera

Artículo publicado el 28 de Abril de 2009
Artículo publicado el 28 de Abril de 2009

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Desde el 1 de febrero de 2009 existe en la República Checa la primera tarjeta verde de la UE. Se adelanta al proyecto de la tarjeta azul de la Unión Europea

"Lotería de la tarjeta azul de la UE. ¡Haz clic aquí para inscribirte! ¡Comprueba si estás cualificado!” La página web green-card-lottery-eu.org se publicita a sí misma con una tarjeta de plástico verde con diseño europeo, que, todo hay que decirlo, guarda un parecido pasmoso con la tarjeta equivalente americana. En esta página, los solicitantes de empleo extracomunitarios se pueden registrar en línea para optar a la adjudicación de puestos de trabajo en la Unión Europea. Sin embargo, al llegar a los botones ‘Patria’ y ‘Elige tu fe’ nos damos cuenta que no hay ninguna autoridad oficial detrás de esta página. La cooperativa artística franco-húngara Société Réaliste, creada por Ferenc Gróf y Jean-Baptiste Naudy, es la que está detrás y pone de manifiesto, a través de esta página, las expectativas y esperanzas de personas que buscan a la desesperada un trabajo en Europa y caen engañados en las garras de las que estos dos artistas denominan “páginas parásitos” de pago. La migración económica mundial se ha convertido en un negocio.

www.green-card-lottery-eu.org

La tarjeta verde checa contra la tarjeta azul europea

Por razones similares, la República Checa ha sido la primera (y única) en introducir – el 1 de febrero de 2009 – en Europa una tarjeta verde europea –la llamada Zelena karta–. La ley es tan reciente que, por el momento, la nota de prensa solo existe en checo. Se adelanta unos cuantos años al proyecto de la Unión Europea de introducir en 2011 una tarjeta azul para la mano de obra altamente cualificada procedente de terceros países. Ewa Klamt, eurodiputada, se refiere a la utilización paralela de la tarjeta azul y otros procedimientos nacionales: “El modelo de la Blue Card (tarjeta azul) no reemplazará los procedimientos ya existentes a nivel nacional para el empleo de trabajadores altamente cualificados procedentes de terceros países, sino que ofrece a todos los Estados miembros una posibilidad adicional, siempre y cuando se cumpla la directiva para reclutar expertos altamente cualificados de terceros países. Todo Estado miembro tiene, por tanto, la opción de otorgar únicamente un permiso de trabajo y de residencia nacional o utilizar el modelo de la tarjeta azul (con más ventajas, como por ejemplo, la movilidad europea). Pero, en todo caso, el procedimiento nacional continuará y no será reemplazado a largo plazo por la normativa de la tarjeta azul”.

Antoine Le Roux

No obstante, al contrario de lo ocurre con la ‘tarjeta azul’, solo pueden inmigrar a la República Checa habitantes de doce países escogidos – Australia, Montenegro, Croacia, Japón, Canadá, Corea, Nueva Zelanda, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, EE UU, Serbia y Ucrania–. Y aún hay más: no solo se buscan científicos con una excelente formación, sino también mano de obra medianamente o poco cualificada. El punto número cinco de la nota de prensa oficial explica el proceso de selección: “La Green Card (tarjeta verde) no le será concedida a extranjeros que puedan suponer un peligro político, para la seguridad y para la salud”.

Se buscan trabajadores

Se buscan diversos perfiles: personas con titulación universitaria, con una formación “mínima” y “otros trabajadores”. Las vacantes están recogidas en una base de datos y para visualizar las ofertas de trabajo es necesario registrarse en línea –igual que en la página de la Société Réaliste–. Y sin tener que pagar un euro. Es una oportunidad para los obreros, los camareros, los limpiadores, los pescaderos, los carniceros, los telefonistas y, en algunos casos, también para los programadores, los ingenieros de caminos, los contables con idiomas. El salario depende de las cualificaciones y varía de las 12.000 coronas checas (aprox. 450 euros) al mes para un camionero y 20.000 coronas (aprox. 736 euros) para un ingeniero de caminos. El puesto ha de anunciarse durante 30 días para los ciudadanos checos y comunitarios; después de esos treinta días, lo podrá solicitar un ciudadano extracomunitario.

Después de años perdiendo mano de obra en favor de países comunitarios limítrofes, República Checa necesita urgentemente mano de obra

El envejecido y muy escaso de personal mercado de trabajo checo necesita urgentemente mano de obra, sobre todo para trabajos a los cuales los checos no postulan. Después de años perdiendo mano de obra en países comunitarios limítrofes, la República Checa acusa una falta de trabajadores en el sector de la industria, de los transportes terrestres y de la construcción, lo que resulta perjudicial para la economía nacional.

En el Ministerio de Trabajo, un edificio de la época socialista con esculturas de trabajadores luchadores en las paredes, Jana Rihová, portavoz del Ministro de Trabajo y de Asuntos Sociales, Petr Necas, y responsable de las relaciones con los medios de comunicación para la Presidencia checa del Consejo de la UE, explica: “La Green Card (tarjeta verde) es una respuesta a los retos de un mercado de trabajo flexible y al hecho de que ciertos puestos no son ocupados por checos ni por trabajadores de otros países de la UE. Los empleadores, principalmente los del sector de la industria, necesitan mano de obra. Con la tarjeta verde pueden poner remedio a este problema”.

Modelo de fin de serie debido a la crisis financiera

Lo que ocurre es que, antes de que pudiera introducirse realmente, la idea de una tarjeta verde se ha convertido en un modelo de fin de serie debido a la actual crisis financiera mundial. Por un lado, la industria necesita mano de obra barata. Pero, por otro lado, la política nacional ha de mirar por los intereses nacionales y no debe “regalar” puestos de trabajo. El socialdemócrata Zdenek Skromach temía por una afluencia de mano de obra no cualificada descontrolada al mercado de trabajo checo que pudiera “robarles” los puestos de trabajo a los trabajadores checos. Jana Rihová constata: “Es importante mencionar que la crisis financiera actual ha cambiado la situación. Personas que han perdido sus trabajos comienzan en estos momentos a solicitar puestos por los que antes no se sentían atraídos”.

jayirwin / FlickrLa crisis financiera explica también la práctica contradictoria que el gobierno checo ha implantado en estos momentos contra los trabajadores extranjeros sin trabajo y sin recursos. Principalmente, son los vietnamitas, quienes en los últimos años han contribuido a modificar la imagen de Praga con salones de masaje y establecimientos de comida, los que se ven más afectados por la decisión del gobierno, obligado a reaccionar ante la crisis financiera y el aumento de desempleo en el país. Se les garantiza un billete de avión de vuelta a casa y 500 euros en efectivo. De esta manera es como se quiere evitar que los extranjeros caigan en la ilegalidad y lograr recuperar puestos de trabajo. Esto tuvo gran eco mediático en la República Checa; pero los políticos se mantuvieron firmes. Según Radio Praha, se estima que 2.000 vietnamitas ya habrían aceptado esta oferta.

Según información del Ministerio de Trabajo, todavía no existen titulares regulares de la tarjeta verde. No obstante, existen cinco solicitudes. A pesar de todo, Jana Rihová sigue convencida de la idea checa: “La introducción de la tarjeta verde es parte de la política de la República Checa. ¡Lo hemos inventado nosotros!”