Tarjeta de Polaco: minorías en Europa y nacionalidades compartidas

Artículo publicado el 18 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 18 de Febrero de 2009
En 2007, el Sejm (la cámara baja del Parlamento de la República de Polonia) aprobó la legislación de la ‘Tarjeta de Polaco’ con el objetivo de que “los polacos que viven en el extranjero puedan conservar sus vínculos con el legado cultural de su país (…)”. Esta legislación reconoce los derechos de los ciudadanos de las minorías polacas que viven en las ex repúblicas soviéticas

Todos los ciudadanos que, una vez que hayan cumplido los requisitos, obtienen la ‘Tarjeta de Polaco’ pueden disfrutar en todo el territorio nacional de una serie de beneficios relacionados con el visado, el permiso de trabajo, los negocios, la educación, el acceso a los servicios sanitarios, descuentos en el transporte público o la entrada gratuita a los museos nacionales. La entrada en vigor de esta legislación coincidió con la entrada de Polonia en el espacio de Schengen, ya que el endurecimiento de las leyes fronterizas podría aislar a los polacos que viven en el este de Europa. Por ello, la nueva legislación de la ‘Tarjeta de Polaco’ fue recibida con gran entusiasmo.

Esta legislación polaca es un método adicional de protección de las minorías nacionales. No pretende ser ningún hito en este campo, pues esta legislación se adscribe a otras semejantes gracias a las cuales los países de centro y del este de Europa mantienen el contacto con sus compatriotas en otros países. Sin embargo, las legislaciones que otorgan derechos a los ciudadanos pertenecientes a las minorías no siempre son bien recibidas por sus países, puesto que las ven como una intromisión en sus asuntos nacionales. En el año 2001, el parlamento de Hungría aprobó una polémica legislación, sin consultarlo con los países principales de minorías húngaras (principalmente Rumanía y Eslovaquia), otorgándole a esos ciudadanos una amplia serie de derechos.

Motivos que han desencadenado el conflicto

Debido a la gran polémica suscitada por la legislación húngara, la Comisión de Venecia decidió intervenir. Según la Comisión, este tipo de legislaciones creadas con el fin de favorecer a las minorías nacionales, ciudadanos de otros países, no entran ni en contradicción con los estándares del Consejo de Europa ni con las máximas de la ley internacional, siempre que los países que aprueban estas legislaciones respeten las reglas establecidas.

En primer lugar se deben respetar los principios de soberanía; si se les concede derechos a los ciudadanos de otros países, estos solamente se aplicarán en los países donde entren en vigor este tipo de legislaciones. Basándose en el principio de pacta sunt servanda, las naciones están obligadas a respetar los convenios a los que se han comprometido, tales como los tratados bilaterales creados para la protección de minorías nacionales. Del mismo modo, se deben respetar las relaciones amistosas entre países limítrofes. Entre estos derechos se encuentra el derecho a la no discriminación, el respeto a los derechos humanos y las principales libertades recogidas en el derecho internacional vinculadas a estos países.

En el año 2008, en la ciudad de Bolzano, el Alto Comisario de las Minorías Nacionales con el apoyo de la OSCE presentó una serie de recomendaciones para todas las minorías nacionales en lo que respecta a las relaciones internacionales. También mencionó la importancia de respetar los derechos del apartado anterior. El comisario subrayó que los países de acogida tienen como obligación principal proteger a las minorías. Además, declaró que los países que desean proteger a las minorías nacionales deberían hacerlo solamente después de haberlo consultado con los países a los que estas pertenecen.

La acogida de la ‘Tarjeta de Polaco’ en Lituania

 Jo'nas / FlickrUn 7% (240.000) de los ciudadanos de la República de Lituania pertenecen a la minoría polaca y por lo tanto están en derecho de reclamar la ‘Tarjeta de Polaco’. Obviamente, obtener esta tarjeta no les otorga privilegios especiales ya que ambos países forman parte de la Unión Europea. Los ciudadanos no necesitan visado y pueden viajar, trabajar y estudiar libremente en todo el territorio polaco. En cambio, reciben descuentos a la hora de viajar en transporte público y pueden entrar gratuitamente en museos nacionales. Además, esta tarjeta tiene un gran valor simbólico. Hasta ahora han recibido la ‘Tarjeta de Polaco’ cerca de 500 personas en Lituania, entre ellos se encontraban dos de los tres miembros del partido polaco Acción Electoral de los Polacos en Lituania, elegidos en las elecciones parlamentarias en octubre del 2008.

Después de las elecciones, los representantes del partido ganador (los conservadores) se opusieron a que se les otorgue a algunos diputados la ‘Tarjeta de polaco’, puesto que consideran que este tipo de tarjetas les obliga a conservar vínculos de lealtad con Polonia y este factor les impide formar parte del parlamento lituano. Desde octubre del 2008, tanto entre los políticos como en los medios de comunicación, se ha desencadenado una verdadera discusión acerca del verdadero valor de esta tarjeta. Distintas comisiones y departamentos legales del parlamento de Lituania se han delegado unos a otros la responsabilidad de tomar una decisión final sobre este asunto y es posible que la ‘Tarjeta de Polaco’ incluso llegue al Tribunal Constitucional de Lituania.

Tensa situación transnacional

 Mark Hillary / FlickrEsta situación demuestra que pese a que las relaciones polaco-lituanas se hayan desarrollado correctamente desde los años noventa, todavía pueden surgir conflictos con gran facilidad. Tal vez la ‘Tarjeta de Polaco’ ha vuelto a despertar en los políticos de Lituania los miedos y los prejuicios que caracterizaban a las relaciones entre ambos países en el periodo de entreguerras. Tal vez estos políticos no se han detenido a conocer en profundidad la nueva legislación, ya que, según sus creadores, los poseedores de esta tarjeta no están obligados a mantener ningún tipo de vínculo con Polonia.

La Comisión Europea está en pleno derecho de mostrar su desacuerdo con esta legislación debido a que gran parte de los privilegiados que obtienen esta tarjeta son ciudadanos de las ex repúblicas soviéticas (Lituania, Letonia y Estonia) y a la vez de los Estados miembro de la UE. En el momento en el que Polonia les otorga derechos a ciudadanos de la UE no debería olvidarse de algunas prohibiciones, tales como la de la discriminación por razón de nacionalidad. Ya que estos polacos, ciudadanos de tres Estados miembros de la UE, pueden disfrutar de ciertos privilegios en territorio polaco; también debería tenerse en cuenta a los polacos que viven en otros países tales como la República Checa o Alemania. Una vez que se calmen las aguas en Vilna, comenzará un segundo capítulo de la historia de la ‘Tarjeta de Polaco’, pero esta vez ya en Bruselas.