Tarjeta roja a la homofobia en el fútbol

Artículo publicado el 23 de Noviembre de 2016
Artículo publicado el 23 de Noviembre de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

¿Por qué no hay apenas futbolistas abiertamente gays en la Bundesliga? Fácil: el fútbol sigue en conflicto con todo aquello que no es heterosexual. Existen muchísimas iniciativas, incluida la mía, que luchan contra la homofobia e intentan demostrar que ser gay y futbolista no son mutuamente excluyentes.

La periodista Nicole Selmer publicó en la revista deportiva 11 Freunde que "la homofobia ha estado en boca de todos a gran escala en los últimos cinco o seis años". Al leer esas palabras, uno diría que no hay mucho de lo que quejarse en lo que a la lucha contra la homofobia en el fútbol alemán se refiere. La realidad es que ha llovido mucho desde entonces. Desde que Thomas Hitzlsperger saliera del armario en enero de 2014, la puerta ha estado abierta para todos aquellos que quisieran seguir su ejemplo. El ex-jugador de la selección alemana ha tenido un gran apoyo: el ex-presidente de la Asociación Alemana de Fútbol, Theo Zwanziger, se hizo cargo personalmente de la lucha contra la homofobia. Al igual que la activista Tanja Walter-Ahrens y Philipp Lahm, Zwanziger recibió, entre otras cosas, el premio Tolerancia por su dedicación.

El miedo a salir del armario

Pero ¿desde entonces? No hay mucho que contar. Las consecuencias han pasado inadvertidas. Zwanziger forma parte del pasado y la Asociación de Fútbol Alemana está más preocupada por la corrupción interna que por la lucha contra la homofobia. Hitzlsperger se la jugó. Desde 2014, ningún otro futbolista profesional alemán en activo ha declarado ser gay o bisexual. Que conste que, si tenemos en cuenta de la primera a la tercera división de la Bundesliga, estaríamos hablando de más de 1300 jugadores. Estadísticamente, es prácticamente imposible que no haya algún jugador gay o bisexual

Muchos atletas homosexuales tienen miedo de que se les juzgue severamente al salir del armario ante la opinión pública. No hay duad de que la homofobia sigue viva en las gradas a través de cánticos y pancartas. Por otro lado, las gradas también brindan a los grupos LGBT la oportunidad de unirse y encontrar apoyo. Hay una gran cantidad de clubs que defiende y apoya a los jugadores homosexuales, incluyendo unos 30 de ellos repartidos por toda Europa que han unido fuerzas y han creado la asociación "Queer Football Fanclubs". 

Los directores y los socios publicitarios potenciales son otro de los problemas de aquellos jugadores preocupados por salir del armario. Los mandamases, por lo general, son hombres bastante conservadores. Como ningún jugador ha salido del armario últimamente, todo esto no son más que especulaciones. Sin embargo, el miedo a salir del armario domina el campo y nadie quiere arriesgarse a ser el primero en hacerlo. Esto significa que algunos jugadores profesionales se ven obligados a rehuir al público, ya que la mayoría de los fans lleva móvil con cámara. Esta presión constante no solo perjudica el desempeño del futbolista, sino que puede incluso afectar a su salud. El periodista Ronny Blaschke lo describe de forma impactante en su biografía sobre Marcus Urban, el ex-futbolista de La República Democrática Alemana que salió del armario cuando su carrera deportiva llegaba a su fin. En ocasiones, Urban actuaba de forma violenta para no levantar sospechas acerca de su homosexualidad –aunque su estilo en el terreno de juego no era para nada violento. 

¿Ser gay y futbolista? Imposible.

Más que nada, el miedo constante y la presión por adaptarse implica que hay una falta de modelos a seguir para los jugadores jóvenes de la división amateur, los cuales se preguntan si deberían salir del armario o no y buscan la respuesta en las ligas superiores. Muchísima gente sigue creyendo que ser futbolista y gay es algo completamente imposible. Creen que deben tomar una decisión: esconderse o cortar de raíz. Dicho esto, muchos jugadores LGBT del mundo del fútbol masculino permanecen invisibles.  Se necesita un movimiento "from below" debido a la falta de modelos a seguir. Por ejemplo, en 2011, la LSVD Berlin-Brandenburg colaboró con la Asociación de Fútbol de Berlín y la Fundaición Magnus Hirschfield para llevar a cabo el proyecto  Fußball für Vielfalt (El Fútbol por la Diversidad). Asimismo, hay muchísimas iniciativas regionales. Una de ellas es FeinerFußball, cofundada por mí y por Gerede e.V. –una asociación en Dresden que apoya los derechos de los LGBT.  Feiner Fußball organiza talleres en las asociaciones de fútbol amateur del este de Saxony, con el objetivo de crear una mayor aceptación y sensibilidad a la hora de tratar con otras personas.

Aun así, merece la pena ir más allá de las fronteras de la República Federal para echar un vistazo a los grandes eventos futbolísticos que están por llegar –sobre todo la Copa Mundial de 2018 que tendrá lugar en Rusia. El presidente Vladimir Putin firmó la conocida como "ley contra la propaganda homosexual" en verano de 2013 –pero Rusia está lejos de ser el único lugar que le pone las cosas difíciles a las minorías sexuales desde que la ley entrara en vigor. En la liga rusa, los actos racistas son el pan de cada día, incidentes violentos inclusive. No cabe duda de que es un mal presagio

Por lo tanto, la preocupación general está más que justificada; es probable que en dos años se den casos de discriminación contra futbolistas homosexuales y que dichos casos sean encubiertos por instituciones gubernamentales. A día de hoy, la FIFA no se ha posicionado al respecto –lo mismo ocurre con la Asociación Alemana de Fútbol–, aun así, dado que se trata de la mayor asociación deportiva privada del mundo, está claro que su opinión podría influir en la situación actual. Por otro lado, tienen la obligación de permitir que los fans y los jugadores expresen abiertamente su identidad,  de forma que no estén obligados a permanecer en las bandas.