Tarjetas rojas y fueras de juego lejos de los estadios

Artículo publicado el 27 de Junio de 2006
Artículo publicado el 27 de Junio de 2006

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Son guapos, ricos, famosos y, sin embargo, la vida de los futbolistas no es siempre fácil. Debilidad psicológica, salidas de tono y altercados judiciales les son habituales.

¿Mens sana in corpore sano? Las estrellas del balón son portada de las revistas, tienen sueldos millonarios, una modelo del brazo y las llaves de un cochazo en la mano. Los Beckham, Zidane, Raúl y Totti, tienen, en teoría, una vida fácil, pero fuera del terreno de juego, la realidad no suele ser de color de rosa y sus brillantes trayectorias también conllevan a veces desvíos arriesgados. "La alta competición no es necesariamente compatible con el bienestar", resume en pocas palabras el psicólogo deportivo, Makis Chamalidis.

Altibajos

El célebre club londinense Arsenal basta para ilustrar las dificultades que ciertos jugadores tienen para encontrar un equilibro. Nacido en 1974, Sol Campbell tuvo unos duros comienzos: primer partido en 1992, primera copa en 1995, participación en la Eurocopa de 1996, el Mundial de 1998, campeón de Inglaterra en 2004... De nuevo seleccionado para el Mundial 2006, el defensa central inglés ha atravesado diversas etapas de incertidumbre: las lesiones, debidas al ritmo infernal en el que están inmersos los mejores, la animosidad de la prensa y de la afición como consecuencia de su traslado de club o los incesantes rumores sobre su sexualidad han hecho que la estabilidad del jugador se tambalee. "¿Ser campeón es demasiado peso para su espalda?", tal es la pregunta favorita de los tabloides británicos.

En el país donde el fútbol es el rey, las pataletas de algunos centrocampistas o delanteros son el pan nuestro de cada día. Gazza, alias Paul Gascoigne lleva años haciendo las delicias de los hinchas británicos, pero su afición por la bebida y su violencia, que han acaparado los titulares le han procurado un final de carrera honorable en Inglaterra. Deseoso de pasar página, Gascoigne se ha marchado al Tianma de Gansu, en China. Más grave parece ser el caso Van Persie. En junio de 2005, el famoso jugador holandés fue detenido y encarcelado durante dos semanas tras haber sido acusado de violación. Absuelto el pasado mes de marzo por la justicia holandesa, Van Persie forma parte de la selección de este país en el Mundial. Otro exponente de la larga lista de jugadores desequilibrados: Sebastien Deisler, joven promesa del fútbol alemán que fue noticia tras haber firmado con dos clubes diferentes, el Bayern de Munich y el Borussia de Dortmund, actualmente está en tratamiento contra la depresión.

¿Qué precio pagar?

¿Qué hay detrás de estas salidas de tono, estas adicciones y estos comportamientos violentos? Según Makis Chamaladis, "exceder los límites crea una necesidad de recuperación o compensación. Algunos encuentran consuelo en el ámbito familiar, otros se refugian en un mundo imaginario creado por las drogas y la mitomanía". Y es que la alta competición obliga a una vida "basada por momentos en el exceso", exceso "de esfuerzo, el derroche y, a veces, la adicción". Las lesiones, las derrotas o la presión económica son algunas de las dificultades que afrontan ciertos profesionales del esférico a la hora de marcar su rumbo. Desde hace unos años, el emtrenador psicológico está de moda. El papel de este entrenador es, según Makis Chamaladis, "el de un educador, un manager, un preparador", para mostrar a los deportistas que son, sobre todo, seres humanos con sus defectos y sus virtudes, tanto si ganan como si pierden o se lesionan.

Muchos aficionados tienden a restar importancia al desarraigo psicológico de los futbolistas, porque consideran que sus desplantes no son sino rabietas de niños malcriados. Ellos no saben hasta qué punto hay que hacer sacrificios para llegar a la cima. El tiempo dedicado a entrenar, desde la adolescencia, es tiempo que no han podido estar con su familia o en el colegio con sus compañeros y a la hora de retirarse y la vuelta a una rutina trivial, sin más formación profesional que la de un futbolista, la situación empeora aún más. Es el momento crítico de una carrera; la reconversión es el último reto para los campeones, sobre todo para los que no han triunfado como un Zidane o un Ronaldinho. Es el caso de Maradona que, tras su retirada y sus escarceos con la droga, trabaja como comentarista deportivo en la televisión argentina y española, o Eric Cantona, que a pesar de un proceso judicial por agredir a un aficionado, ha terminado siendo humorista y promotor del fútbol-playa en Francia.

Pero, ¿cuántos jugadores siguen cerca del terreno de juego una vez que sus piernas ya no responden? Para evitar este desastre, nació a principios de mayo la Asociación de ex Jugadores Europeos (AAJE). ¿Su objetivo? Ayudar al reciclaje de todos los ex profesionales de la UEFA y garantizarles una mínima calidad de vida: para que el sueño hecho realidad de un chaval no se convierta e una pesadilla.