¡Te lo juro por Arturo!

Artículo publicado el 11 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 11 de Febrero de 2009
Barack Obama ha prestado juramento sobre la Biblia ante millones de personas en Washington. Pero en Europa, ¿cómo se hace una promesa?

Jurarfrance: un acto que representa para muchos algo sagrado. No es sorprendente que todos los países europeos invoquen a Dios para hacer una promesa, como el I swear to God!nabee de Obama el día de su investidura. ¡Te lo juro por Dios!pedro en español, Ich schwore bei Gott!ole en alemán y por último Te lo giuro su Dio!franci en italiano. Otra manera de sellar una promesa es la de poner en juego las cabezas de nuestras madres: I swear to my mum’s lifenabee o Te lo giuro su mia mammafranci. Solo los polacos prefieren poner el amor que sienten hacia su abuela sobre la mesa de negociaciones: Jak babcie; kocham, juran sin problemas (de hecho significa 'como que amo a mi abuela').

Cuando se trata de convencer al interlocutor de su buena fe, cualquier medio es válido. Y si no tiene miedo de Dios, ni de las madres, todavía nos quedan las expresiones populares. Los franceses no temen la sobrepuja y no dudan en acumular pruebas de su buena fe: Promis, juré, crachéfranceuh (Prometido, jurado y escupido). Croix de bois, Choix de fer, si je mens je vais en enferfranceuh (algo así como 'Lo juro por Dios y si miento que me muera aquí mismo') de una forma más infantil. La versión inglesa, que también viene de una cancioncilla para ver a quién le toca hacer algo, empieza así: Cross my heart and hope to die, stick a needle in my eyenabee. En Alemania se promete invocando las piedras y los huesos de sus ancestros, como era costumbre en el siglo XVI: Stein und bein schworenkatha.

Los españoles, hartos de estas fórmulas se burlan de ellas: Te lo juro por Snoopypedro. Recurrir a Snoopy, ese perrito inofensivo, deja pocas probabilidades a la promesa de cumplirse algún día… En Polonia, no dudan en enfrentar a un cruasán y un bollo: ak bułkę kocham, rogalik świadkiem (lo juro como que me gusta el bollo, el cruasán lo puede demostrar). Pero no temáis, si no podéis mantener vuestra promesa, con cruzar los dedos al hacerla es suficiente. ¡Y eso funciona en toda Europa!