Teatro escuálido en Praga

Artículo publicado el 26 de Junio de 2008
Artículo publicado el 26 de Junio de 2008

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El teatro alternativo se rebela contra el Ayuntamiento de la capital checa. La cultura de calidad contra proyectos comerciales, los intelectuales en el punto de mira en Praga.

Una pareja brinda por la belleza de la ciudad, con la Pequeña serenata nocturna de Mozart de fondo: difícil encontrar algo más tópico. El anuncio, que atraviesa un río Moldava de carta postal, está destinado a seducir a visitantes acaudalados. “Desprovisto de imaginación”, se indigna Jaroslav Rudi, joven autor dramático, una estrella en ciernes de la escena praguense. “¿De verdad no hay nada mejor que proponer?”

La publicidad, encargada por Milar Richter, el joven y dinámico consejero de cultura del Ayuntamiento de Praga, ensalza las bellezas de la “capital mágica de Europa” y se empeña en presentar a Praga como “una ciudad bonita dirigida a los ricos y guapos del mundo”, con el fin de disuadir a los turistas “baratos”.

Espectáculos para turistas

Hay que reconocer que esto cuadra bastante bien con la concepción que el señor consejero tiene sobre el arte y la cultura. Solo se apoya a lo que obtiene beneficios. Los grandes espectáculos musicales de masas, las marionetas, la Laterna Magika (mezcla de danza afroamericana, danza y música) o incluso las patomimas: en resumen, toda producción donde la lengua no sea una barrera que pueda disuadir a los turistas, pero con una calidad artística más que dudosa. 

Queríamos ver qué pasaba aparte de la agenda oficial. Sobre la oferta cultural no comercial, por ejemplo. Apoyando los proyectos alternativos, apátridas y en versión original. Mis pasos me dirigieron directamente a Archa, donde se monta la última obra de Vaclav Havel, Odchazeni (‘A punto de salir’, en español) donde la creación ha encontrado su hueco, tras múltiples peripecias, gracias al apoyo privado. ¿Qué papel juega el dinero público en todo esto? Nada de nada. Ni una corona. 

Durante las últimas semanas, se han mofado. Este ‘olvido’ no ha pasado desapercibido y ha causado una gran indignación en el mundo artístico praguense. Alrededor de 30.000 personas han firmado una petición. Grupos de personas del teatro se han manifestado delante del ayuntamiento. Otros grupos de fuera de la capital se han sumado también a las protestas con mensajes de solidaridad y manifestaciones. Hablamos de una verdadera defunción de la cultura en Praga. Ahora, el aburrido debate se centra en la próxima apertura de un museo al aire libre. 

El dinero de los JJ OO

El punto cumbre de estas jornadas de manifestación fue la entrada por la fuerza de grupos de manifestantes en la sala de plenos municipal. Los artistas fueron directamente al escandalizado Pavel Bem, alcalde de la ciudad, que había salido de la sala de plenos antes de volver un rato después, con una cerveza en la mano. Con su mayoría absoluta, los manifestantes presentes no han recibido demasiado bien las muestras de ‘humor’ del alcalde.

"Dinero para una biblioteca de mal gusto"

El portavoz de los artistas encolerizados y director del famoso teatro Cinoherni Klub, Vladimir Prochazka, nos deja clara su posición: “Esperamos un dispositivo que permita disociar dos tipos de producciones, las comerciales y las no comerciales. Pensamos que las ayudas públicas, como en el caso del resto de Europa, deben dirigirse solo a producciones no comerciales. Si la ciudad tiene dinero para financiar espectáculos comerciales, también debe tenerlo para los que no son”. 

Esta semana de protestas ha sido un éxito. Pavel Bem ha conseguido que se mantengan las subvenciones. El presupuesto irá de manera prioritaria a las producciones alternativas así como a los pequeños grupos de teatro que no puede contar solo con la venta de billetes para subsistir. También se ha acordado abordar una nueva definición de la reglamentación del sistema de subvenciones.

Proyecto de biblioteca futurista

¿Cuánto tiempo durarán estás buenas intenciones? La respuesta no está clara. El alcalde no es demasiado partidario muy claro de la cultura. Se interesa sobre todo por el nuevo edificio futurista para la Biblioteca nacional cuya construcción ha sido interrumpida después de que el presidente checo Vaclav Klaus haya juzgado el proyecto de “mal gusto”. Hay que admitirlo: el proyecto mimado del señor alcalde no tiene mucho que ver con la cultura. 

Quiere sobre todo organizar los Juegos Olímpicos en Praga. Sin embargo, los millones de coronas checas han sido ya invertidos para apoyar la campaña de Praga y seducir a los responsables del Comité Olímpico, no han surtido efecto. Ese dinero sería muy bien recibido en otras partes. Permitiría sostener con facilidad a una docena de grupos praguenses durante los próximos años. 

El autor de este artículo, Hans-Jörg Schmidt, es miembro de la red de corresponsables n-ost