Tercer Festival Europeo de Autoestop: ¡Vamos a dedo a Portugal!

Artículo publicado el 28 de Abril de 2010
Artículo publicado el 28 de Abril de 2010

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El próximo mes de agosto se celebrará la tercera edición del Festival Europeo de Autoestop, que reunirá, primero en Barcelona y luego en Lisboa, a decenas de autoestopistas de todo el continente

¿Por qué autoestop? “Para hablar con gente del lugar al que viajo”, dice Daan, un joven belga de 25 años. “Porque es un reto enfrentarse a las barreras sociales y hablarle a alguien desconocido”, señala por su parte Anja, de 23 y de Polonia. Y porque cuando consiguen hacerlo se llevan la sorpresa de que es posible un mundo en el que nos podemos ayudar los unos a los otros.

El 1 de agosto de 2010, cientos de autoestopistas de toda Europa que participarán en el Festival Europeo de Autoestop se reunirán primero en Barcelona para gritar juntos a los cuatro vientos que quieren cambiar el mundo, especialmente el mundo del viaje sostenible. Después del evento promocional y una vez advertidos los conductores españoles, los viajeros en busca de aventura se lanzarán a las autopistas para cruzar a dedo la Península Ibérica y amanecer juntos en algún sitio de Portugal, cerca de Lisboa. Desde el 6 de agosto acamparán allí durante cinco días, intercambiarán historias y experiencias y se enorgullecerán de formar parte de la primera comunidad de autoestopistas europeos.

“Somos una gran familia”

Los participantes acamparon tres días en el Campo de MarteBenjamin, de 24 años y procedente de Alemania, lo tiene claro y no duda en afirmarlo: “Somos una gran familia”. Ha participado en las dos ediciones pasadas y siempre que puede se ocupa de alguna tarea organizativa: “Todos vivimos repartidos por Europa y sólo nos vemos un par de veces al año. El festival es abierto y la coordinación se desarrolla de forma descentralizada a través de nuestra web, donde se consensua el lugar adonde se va a ir, las acciones de promoción que se van a realizar, el lugar dónde se va a dormir...”. No hay presupuesto ni equipo de organización. Cualquiera puede ser organizador voluntario: cada uno ve una tarea por hacer, la hace e informa de que ya está hecha. Así de simple. Robin, holandés de 32 años, ha lanzado Random Roads, una revista en internet donde cada uno puede compartir sus historias. La idea de la organización es imprimirla y ofrecérsela a los conductores como agradecimiento.

El resto de la ‘familia’ se compone de viajeros puntuales y casi nómadas, hippies y hackers, entusiastas del autoestop y de la autoorganización, amantes de las redes de hospitalidad y comunidades a través de internet que quieren verse las caras de vez en cuando y promover juntos sus valores. Alguna vez incluso los conductores, que son las verdaderas estrellas, ya que sin ellos el evento no sería posible, deciden unirse al festival al final del camino.

Esta es la tercera edición de este curioso festival. El primer año, el encuentro tuvo lugar en París y se llamó 8-8-8, en referencia a la fecha de celebración. Los participantes consiguieron acampar tres días en el Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel. El segundo fue el 7-8-9 y la ciudad elegida fue Odessa, en Ucrania, que es uno de los únicos países europeos en los que tanto ciudadanos de la Unión Europea como de Rusia pueden entrar sin necesidad de un visado especial. Alrededor de 100 personas consiguieron llegar al punto de encuentro, un parque junto al mar Negro.

Qué llevar y cómo viajar seguro

Con todo y la confianza con la que se mueven estos autoestopistas europeos, advierten que es necesario hacer algunos preparativos antes de comenzar el viaje, como investigar la ruta antes de salir y llevar un mapa de carreteras que incluya las estaciones de servicio. Una mochila más bien ligera con equipamiento para acampar no está nunca de más, así como ropa de colores vivos para llamar la atención. Sin embargo, lo más importante es la disponibilidad personal, el buen humor y la paciencia. “Los conductores que se paran para llevarme son sólo los que me quieren ayudar”, dice Eva, joven de 27 años de República Checa. “Así que siempre conozco a la gente más amable”. Eso sí, hay que mantener una actitud despierta, como en cualquier situación de comunicación con desconocidos, y no subirse al coche de alguien que no dé confianza, reconoce. Viajar en pareja puede hacer las esperas más entretenidas; en algunos casos, hay que esperar varias horas o incluso un día hasta que un coche que va en nuestra dirección tiene asientos disponibles y tiempo para hablar con nosotros.

Una forma distinta de viajar

A todo esto, ¿es fácil hacer autoestop en España? 

España tiene fama de ser un país difícil para el autoestopista, con largas esperas y bastante desconfianza de los conductores. “Si no hablas castellano es muy difícil que te cojan, a mí sólo me llevaron extranjeros”, dice Felix un francés de 21 que ya tiene experiencia en esto de viajar por las carreteras ibéricas. Sin embargo, otros admiten no haber tenido mayores problemas viajando hasta Portugal en el pasado, aparte de las altas temperaturas. En la comunidad de autoestopistas a menudo se nombran Francia y los países bálticos como los más agradables, dicen que la gente allí está siempre dispuesta a ayudar o, por lo menos, a lanzarte una sonrisa y alegrarte la espera. Alemania es famosa por sus rápidas autopistas y los conductores polacos son admirados porque dan por sentado que un sitio vacío en el coche está disponible para quien lo necesite.

Y aunque ir a dedo por España no sea sencillo, ahí está la gracia, señalan desde la organización del evento, que el encuentro signifique una aventura y que sirva para demostrar que viajar con autoestopistas es el mejor intercambio cultural.

Fotos: cartel: Festival Europeo de Autoestop; © robokow /flickr