Terrorismo: ¿amenaza real o comodín del Estado?

Artículo publicado el 20 de Octubre de 2010
Artículo publicado el 20 de Octubre de 2010
¡Todos a cubierto! Arabia Saudí pide a Francia que aumente la vigilancia y Euronews ya evoca la alerta terrorista. Y no se trata de cualquier cosa, sino de la mismísima Al Qaeda en la península arábiga (según el Gobierno francés). ¿Por qué está Europa tan preocupada por el terrorismo? ¿Tienen razón quienes afirman que nuestros gobiernos preferirían vernos vivir en un estado permanente de terror?
De hecho: ¿qué es el terrorismo?

“Terrorismo”, la palabra da más miedo cuanto menos se comprende. Todas los manuales lo definen como una serie de actos violentos cometidos por una organización, pero el objetivo difiere: la Real Academia Española enfatiza el objetivo de "infundir terror", la enciclopedia Espasa señala su actividad "de organización o grupo político frente al poder del Estado para la consecución de sus fines", y, en Francia, Larousse lo estipula como “chantaje al Gobierno” y “satisfacción de un odio”.

También se señala la diferencia entre guerrillas y movimientos minoritarios. Los primeros comprenden una estrategia mantenida de hostigamiento implementada por grupos clandestinos, cuyos exponentes más famosos son las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) o los L.T.T.E. (Tigres de Liberación del Eelam Tamil). Formaciones consideradas terroristas son ETA (Euskadi Ta Askatasuna, País Vasco y Libertad), el IRA (Irish Republican Army), los diferentes movimientos corsos, el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina), y Al Qaeda (La Base).

¿Terrorismo = islamismo?

La caída de las Torres Gemelas armonizó las leyes nacionales contra el terrorismo, sobre todo en penas y sanciones

La diversidad de las causas reivindicadas (independencia, liberación) sólo matizan la amalgama hecha por las autoridades francesas y europeas entre terrorismo e islamismo. Este embolado está presente en las formas de represión puestas en marcha después del 11 de septiembre de 2001. Antes del atentado, sólo seis países miembros de la Unión Europea disponían de una legislación específica sobre terrorismo (Alemania, España, Francia, Reino Unido, Italia y Portugal). Pero la caída de las Torres Gemelas armonizó las leyes nacionales, sobre todo en penas y sanciones (ocho años de prisión por participación en un proyecto terrorista, quince años por dirigir un grupo terrorista) y estableció una definición común de terrorismo: “Asociación estructurada de más de dos personas, establecida en el tiempo, y que actúa de manera concertada para cometer infracciones terroristas”, sin precisar qué es una "infracción terrorista".

Los países se han adaptado a la dimensión internacionalista del terrorismo islamista creando nuevas incriminaciones, como un mayor control de los movimientos migratorios desde los países llamados “sensibles” y una mayor vigilancia de medios islámicos como mezquitas o actividades caritativas. Los estados, como respuesta a las críticas de su política de seguridad, tienen tendencia a legitimar sus decisiones erigiéndose como defensores de las “libertades individuales”, y argumentando que aplican una política “preventiva” en lugar de "represora".

Terrorismo, resistencia y represión

En lugar de encerrarse en esta psicosis colectiva, ¿por qué no intentar identificar las condiciones que conducen a la violencia por un ideal? FiodrDostoievski decía: “Partiendo de la libertad absoluta, llego al despotismo absoluto”. ¿Pero la realización de un ideal no implica también una forma de violencia? Así figura en Las manos sucias, del escritor y filósofo francés Jean-Paul Sartre (1948): “Yo tengo las manos sucias. Hasta los codos. Las he hundido en la mierda y la sangre. ¿Y después? ¿Crees que se puede gobernar con inocencia?". ¿La diferencia entre gobernante y represor podría ser igual que entre terrorismo y resistencia?

Un debate de casos y colores infinitos

Tras una intervención del resistente francés Raymond Aubrac (veterano de la segunda guerra mundial), que reivindicaba la denominación de "terrorista" para definir a los resistentes de quienes formó parte, Jean Pierre Valabrega, psicoanalista y autor de Terrorismo y contraterrorismo, recordaba la (en su opinión) causa principal del terrorismo: la resistencia al terrorismo de Estado. “El terror inicial (…) es el de los Estados y el de quienes detentan y ejercen el poder. (…) Todas las ideologías, los credos, las religiones, la izquierda o la derecha pueden hacerlo. Es en los regímenes dictatoriales donde se practica el terrorismo de Estado y nacen los grupos de opositores resistentes. (…) Un combate que hay que calificar no de terrorismo, sino de anti o contraterrorismo. (…) Pero, intentando restablecer alguna verdad: la resistencia a la infección no es una infección. La resistencia a la opresión no es una opresión”.

He aquí la cuestión: ¿Quiénes son los terroristas y quiénes los contraterroristas? Los movimientos islamistas contemporáneos llaman a la Yihad y al Califato Universal, pero también dicen rechazar el consumismo y el imperialismo americano, como lo hacían los grupos de extrema izquierda en la Europa de los años de plomo. ¿La causa justifica los medios?

Fotos : (cc)monaxle/Flickr; "El Estado es el único terrorista" : (cc)ruSSeLL hiGGs/Flickr