Terrorismo: Gobiernos entre las cuerdas

Artículo publicado el 27 de Agosto de 2010
Artículo publicado el 27 de Agosto de 2010
Tras la liberación de los dos miembros de la ONG española Barcelona Acció Solidària Albert Vilalta y Roque Pascual, secuestrados por Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) en Mauritania, la alegría por el final feliz se ha mezclado con las críticas. Y es que el pago del rescate ha levantado ampollas entre buena parte de la opinión pública española

Desde algunos editoriales de diarios españoles, hay quién se pregunta si se puede hablar de final feliz cuando se ha pagado varios millones de euros para recuperar con vida a los cooperantes, que han pasado nueve meses en cautividad, y se ha liberado al autor del secuestro. Y apuntan en qué será invertido el dinero: más terror. Una reflexión lógica, pero ¿qué hacer cuando se habla de la vida de dos personas? Francia realizó el pasado mes de julio una operación militar fallida contra los campamentos de AQMI en Mali y para liberar a Michel Germaneau, que colaboraba con una ONG en el norte de Níger y había sido secuestrado el pasado mes de abril. En respuesta, el grupo terrorista anunció que habían ejecutado al rehén. ¿España hubiera debido reaccionar de la misma manera? Según el presidente galo, Nicolas Sarkozy, sí. El mandatario afirmó dos días después de la liberación que la estrategia contra el terrorismo no debe ser pagar rescates.

En 2009, 92 cooperantes fueron secuestrados en todo el mundo

Pero no sólo Sarkozy piensa así. Tal vez no sorprende las críticas vertidas por muchos ciudadanos anónimos españoles y que se han podido leer estos días en las versiones digitales de los diarios. Aunque sí la virulencia de algunas, que acusan a los cooperantes de haber tomado riesgos para 'presumir' de solidarios cuando hay métodos más efectivos, aunque con menos publicidad, de hacer llegar la ayuda (algunos hasta han criticado el hecho de que uno de los liberados agradeciese en catalán las gestiones del gobierno para lograr su regreso sanos y salvos). ¿Pagar con mis impuestos las aventuras de alguien que se ha puesto en peligro a sí mismo teniendo en cuenta que el dinero irá destinado a provocar más dolor en más familias?, se pregunta más de uno.

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Para el Partido Popular español, el posicionamiento debe ser claro: no se puede negociar con los terroristas y algunos de sus portavoces han llegado a recordar en declaraciones a la prensa que el pago de rescates es un delito en España que debe ser investigado. Mientras tanto, el gobierno acusa a la oposición de querer aprovecharse de la situación con ese tipo de ataques. Lo cierto es que ahora toca hacer autocrítica ante un riesgo que aumenta cada día. Según publica El País, el año pasado 92 cooperantes fueron secuestrados en todo el mundo. Una cifra a tomar en cuenta y que hace que haya qué plantearse cuál es la mejor estrategia para hacer frente al terror.

Foto: rehenes © matt coats/ Flickr