Tesoros escondidos: 10 seudónimos de autores famosos 

Artículo publicado el 25 de Octubre de 2016
Artículo publicado el 25 de Octubre de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Un periodista italiano dice que ha descubierto la identidad secreta de la novelista Elena Ferrante, autora de superventas, provocando la tristeza de sus editores y de todas aquellas personas ligadas al mundo literario que preferirían no conocer el secreto. Os presentamos a algunos de los autores más famosos que han publicado sus mejores obras bajo seudónimo. 

Robert Galbraith

La primera novela policiaca de Robert Galbraith, La llamada del cuco, se colocó en el nº1 de la lista de superventas de Amazon en el año 2013 y los críticos la elogiaron. Tres meses después de la publicación del libro, se descubrió que Robert Galbraith era en realidad un seudónimo de la autora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling. Había optado por ocultar su verdadera identidad para "trabajar sin bombo publicitario ni expectación", algo totalmente comprensible viniendo de la autora de una de las sagas literarias más vendidas de todos los tiempos. 

Richard Bachman

A finales de los años 70, Stephen King era ya un nombre muy conocido. Con el fin de comprobar si su popularidad era un golpe de suerte - y porque los editores solo le autorizaban a publicar un libro al año -,  King comenzó a escribir bajo el seudónimo de Richard Bachman. Quien lo descubrió fue Steve Brown, un librero que observó similitudes entre los escritos de Bachman y los de King. Tras destaparse el secreto, Stephen King señaló en un comunicado de prensa que Richard Bachman había fallecido de un 'cáncer de seudónimo'.

Émile Ajar

Nacido como Roman Kacew en 1914, Romain Gary fue piloto durante la Segunda Guerra Mundial antes de convertirse en uno de los escritores y directores más importantes de Francia, y con ese nombre ganó el Premio Goncourt en 1956 por su libro Las raíces del cielo. Las bases del premio establecen que un autor solo puede recibir una vez el galardón, pero Romain Gary encuentra un truco inteligente para saltarse la regla. Así, en 1975, gana el premio por segunda vez con la novela La vida ante sí, firmada y publicada con el nombre de Émile Ajar. Hasta 1980 no se conoció la verdadera identidad de Ajar, cuando Gary la revela en su carta de suicidio. 

Paul Celan

Nacido en una región del antiguo imperio austrohúngaro que hoy en día pertenece a Ucrania, el poeta Paul Celan fue uno de los miembros de su familia que sobrevivieron al Holocausto -un tema sobre el que escribió mucho. Después de la guerra vivió en Bucarest antes de instalarse definitivamente en Francia. Este seudónimo está sacado del verlan, argot francés: Celan (pronuniado 'chelán') es la inversión de las sílabas que conforman su apellido familiar, Antschel.

Lewis Carroll

Conocido mundialmente como el autor de Alicia en el país de las maravillas, Jabberwocky y otros trabajos de literatura nonsense, Lewis Carroll fue un talentoso matemático licenciado por la Universidad de Oxford que publicó una docena de trabajos con su verdadero nombre, Charles Lutwidge Dodgson. Es comprensible que a Carroll le apeteciese escribir con otro nombre: su padre, su abuelo y su bisabuelo se llamaban también Charles Dodgson. 

Pablo Neruda

Como muchos autores que han comenzado su carrera a edad muy temprana, el poeta chileno Pablo Neruda fue también un autor precoz, Publicó su primer trabajo literario a los 13 años con su verdadero nombre, Neftalí Reyes. Su padre, trabajador de una compañía ferroviaria, desaprobaba las actividades literarias de su hijo, por lo que el joven escritor -para evitar el malestar del padre por tener un hijo poeta- comienza a utilizar el seudónimo que ya no abandonará durante toda su carrera. Es probable que utilizase ese nombre en honor al famoso escritor checo del siglo XIX Jan Neruda

George Eliot

En una época en la que autoras como Jane Austen o las hermanas Brontë eran consideradas buenas solo en el género romántico, Mary Ann Evans decidió utilizar un seudónimo masculino para asegurar que su trabajo fuera tomado en serio y evitar ser vista simplemente como una escritora romántica. El nombre de George lo toma del crítico George Henry Lewes, con el que mantuvo una relación durante 20 años, a pesar de estar él casado. Finalmente, decide revelar su verdadera identidad, lo que provoca un escándalo en la sociedad victoriana e intensifica su popularidad. Todo el mundo lo sabe, los victorianos amaban los escándalos.

Joanna Chmielewska

Considerada la Agatha Christie polaca, Joanna Chmielewska (su nombre real, Irene Kühn) escribió cerca de 50 novelas policiacas entre 1964 y 2007, además de libros para niños y libros de no ficción. Su protagonista, llamada también Joanna, nos ofrece algunas pistas sobre la verdadera vida de Irene Kühn: ambas son arquitectas (Kühn estudió en Varsovia en los años 50) y a las dos les gusta apostar, particularmente a las carreras de caballos. 

Dr. Seuss

Es difícil de creer, pero el autor de clásicos infantiles como El gato en el sombrero (también conocido como El gato garabato o El gato con sombrero) adoptó su seudónimo por infringir la ley. Cuando era estudiante en la Universidad de Dartmouth durante la época de la ley seca - también llamada Prohibición-, Theodor Geisel fue descubierto bebiendo en una fiesta organizada por él y, en consecuencia, las autoridades de la institución le prohibieron seguir siendo editor jefe en el periódico de la universidad. Para poder seguir escribiendo sin ser descubierto, empezó a usar el seudónimo 'Seuss'. Se matriculó en Oxford con idea de sacar un doctorado en literatura pero no lo logró. En 1956 añade "Dr."a su seudónimo, en homenaje a los deseos de su padre, que anhelaba que su hijo obtuviera un doctorado en Oxford.

Mark Twain

Antes de escribir Las aventuras de Huckleberry Finn, probablemente una de las mejores novelas estadounidenses de todos los tiempos, Samuel Langhorne Clemens trabajó como periodista, tipógrafo y piloto de barco a vapor fluvial. El tiempo que pasó trabajando en el Misisipi le sirvió de inspiración para muchos de sus escritos, así como para su seudónimo: lo adoptó de la expresión by the mark twain!, típica de los trabajadores fluviales de la época que significa "dos brazas", el calado mínimo necesario para que los barcos pudieran navegar y maniobrar con seguridad. Twain firmó también artículos con el nombre de Thomas Jefferson Snodgrass, pero por alguna razón nunca tuvo éxito con ese nombre.