The lobster o cómo contar una historia de amor de forma original

Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2015
Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2015

La soledad. El amor. La identidad. Todos grandes temas del arte presentes en todas las épocas y en todos los lugares. A menudo nos gustaría saber qué maravilloso misterio secreto hace que nos enamoremos de una persona poco adecuada e ignoremos a la que parece hecha para estar con nosotros.

Imaginad un mundo en el que estar solo sea delito. Un mundo en el que si te quedas solo, tienes 45 días para encontrar a otra pareja o ser convertido en animal. El amor como imperativo legal. ¿Cómo encontrarías a esa persona que te complementa? ¿Cómo no caer en la tentación de engañarla, de jugar con ella? Ante el drama de un sistema injusto que te impone el amor: ¿qué opción personal tomarías? Y, sobre todo, pese a la crueldad de un sistema de parejas impuestas, ¿qué espacio tiene el yo?

Este es el marco en el que se desarrolla The Lobster, la película de Yorgos Lanthimos que compite en sección oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Como si de un cuadro de Dalí se tratase, el conjunto es absolutamente surreal, pero si uno se acerca ve que cada uno de los elementos que lo componen están definidos con una magistral destreza realista.

El humor absurdo inunda toda la película que no deja de ser un drama narrado en tercera persona como si ese narrador omnisciente que sellará el destino final de los personajes nos protegiese de los sentimientos de los personajes en un mundo en el que se vive en parejas, pero no hay amor.

The Lobster es muchas cosas, pero también es una historia de amor verdadero, ese que transgrede normas, ese que nos da fuerzas para vivir, que nos hace ser mejores, más felices y más libres. Es una historia de amor, pero no es una historia más de amor. Ahí radica la genialidad de la película en saber hablar de lo que los seres humanos llevamos hablando desde que empezamos a convertirnos en seres humanos, pero de una forma original, divertida y a la vez profundamente dramática y ácidamente crítica. Sin duda, una de esas películas que no dejan indiferente.