The Notwist: una banda súper 'intelectual'

Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2008
Jena, 20 de agosto de 2008. En la última semana de la Kulturarena, The Notwist tocan en la Theatervorplatz. Antes del concierto nos encontramos con Markus Acher, guitarrista y cantante de la banda, en el jardín del Café Grünowski. En mitad de la entrevista, dos avispones gigantes caen del cielo sobre nuestro mantel de picnic. Luchan como locas entre sí.
Markus frunce el ceño y sigue hablando sobre su vida escolar y el público de toda Europa

-The Notwist, ¿qué significa eso?

-No significa nada en absoluto. Tenía que ser un nombre totalmente sin sentido. Hace casi 20 años participamos en un concurso de radio para bandas principiantes, que se llamaba Demokassettentest. Presentamos una canción que realmente nos parecía malísima. Para el concurso nos inventamos toda una serie de nombres horribles. En cualquier caso tenía que empezar con un the.

©Nicole Bergner

-¿Qué tipo de canción era?

-No tenía nada que ver con los Notwist de hoy. Era una especie de canción punk terrible, algo así como (empieza a cantar): “¡Viernes mediodía! ¡La escuela se vacía! ¡Nos vamos a casa!” [todos empiezan a reírse].

-Hoy sois famosos, pero ¿cómo erais de estudiantes?

©Nancy Dröse/kulturarena.de-Más bien marginados. Todos los de la banda. También suspendíamos muchas veces. A mí me costó mucho sacarme el Abitur (la selectividad alemana); mi hermano tampoco tiene un expediente escolar que vaya a pasar a la historia. Éramos simplemente muy calladitos.

-Se os encasilla muy a menudo como una banda súper intelectual. ¿También vosotros lo veis así? ¿Llegasteis a estudiar algo en la Universidad?

-En Munich estudié todo tipo de cosas dentro de la carrera de Magisterio: Estudios Norteamericanos, Literatura… vamos, lo que uno suele hacer cuando no sabe realmente qué quiere hacer. Luego empecé con la Historia del Arte, pero lo dejé enseguida. Por aquel entonces, ya casi me dedicaba únicamente a la música. Sinceramente, yo sí quería ir a las exposiciones, pero de alguna manera siempre acababa en las tiendas de discos. Mi hermano ha estudiado música, pero tampoco se ha diplomado. Nuestro nuevo guitarrista, Max Punktezahl, es químico. Yo no nos consideraría intelectuales. Otras bandas tienen un discurso más pesado.

-Últimamente se lee mucho que The Notwist es la banda indie más importante de Alemania. ¿Qué entendéis por indie?

-Me parecen unos críticos penosos. Indie significa mucho para nosotros, en tanto que quiere decir independiente. Intentamos ser lo más independientes posibles, tanto de las discográficas como de otros financiadores. El viejo movimiento hardcore y sus ideas nos influyeron mucho. El término indie es además algo musical, con sus rasgueos de guitarra, y yo me identifico gustosamente con eso. La etiqueta “banda indie más significativa”, en cambio, me dice muy poco.

-Desde hace años se viene dando por hecho que hay una relación entre el ‘sonido Notwist’ y vuestros orígenes rurales. En cambio, ¿no se dirigen vuestras letras más a una generación urbana?

-Creo que se nota que hemos crecido en un sitio en el que nunca pasaba nada. No nos dio nada, sobre todo nada culturalmente hablando. Por eso, sí, nuestra música tiene algo de nostalgia provinciana. Hace tiempo que estoy viviendo en Munich… Bueno, no es una gran ciudad, pero la música que nos gusta y nos ha influenciado está marcada por las grandes ciudades.

-¿Qué tipo de música oís? ¿También os descargáis cosas de Internet?

-¡Eso más bien poco! De camino hacia aquí, me he comprado un disco con electrónica experimental de Ekkehard Ehlers. Oímos mucha electrónica, pero también pop, música antigua, jazz…

-¿Sólo os admiran, o a veces también os comprenden?

-[Sonríe apurado] En Alemania llevamos mucho tiempo tocando. Pero es sobre todo la gente de Francia o América la que no ha captado nada de todos esos discursos, afortunadamente. No nos conocen del suplemento cultural, simplemente sienten nuestra música. Además, nos alegramos sobre todo cuando nuestras canciones acompañan a alguien en algún periodo de su vida.

-Turín, Oslo, Saint-Malo, Jena... ¿En qué se diferencian las reacciones del público europeo?

-La gente se acerca con menos complejos a los músicos fuera de Alemania. El festival La Route du Rock, en Saint-Malo, fue muy bonito. ¡Y Ferrara, en Italia! También el concierto en Zagreb estuvo genial. La alegría de la gente simplemente se nos contagió, fue un concierto muy intenso. Espero que toquemos alguna vez con The Notwist en Polonia. Sería muy importante para mí; ya tocamos en Varsovia con Lali Puna, una de nuestras otras bandas. La gente estaba tan atenta…

-¿Cómo adaptáis vuestras complejas estructuras musicales al escenario?

-Intentamos modificar los arreglos de tal manera que podamos tocar todo. Los fragmentos orquestales, por ejemplo, sólo aparecen cuando podemos utilizar ciertas mesas de mezclas especiales. En directo, nuestra música se hace más minimalista. Pero a veces tiene más energía. Con todo, algunos fragmentos es mejor escucharlos en casa con auriculares.

-Tu hermano Micha siempre se balancea de manera autista con su bajo, adelante y atrás. ¿Tiene algún sentido eso?

-No, simplemente es su forma de concentrarse. De niño no lo hacía. Y sólo lo hace con el bajo. Con la trompeta no funciona.

-Aunque habéis estado seis años trabajando en vuestro nuevo disco, en la semana de la publicación cambiasteis el título. ¿Por qué?

-El título del trabajo era On planet off, pero de pronto dejó de gustarnos. Me gusta la imagen, pero planet es una palabra que sufre gastada por el uso. Ahora mismo, una de cada dos tiendas de deportes se llama así.

-¿Cómo se ha adaptado a la banda Andi Haberl, el nuevo batería, y por qué os abandonó Mecki Messerschmidt?

-Con Mecki hemos estado tocando toda la vida. Luego surgieron diferencias, que nos hicieron distanciarnos musicalmente. Llegó un punto en el que era conveniente separarnos antes de que estallase el conflicto. A Andi le conocíamos de un par de cosas de jazz que hicimos juntos. Está muy bien integrado en la banda, y con su instrumento siempre encuentra el punto que buscamos. Es un poco más abierto, más móvil. Tampoco es que Mecki fuese el rockero, el punk, y nosotros los electrónicos. Pero no quiero entrar en detalles…

-The Wire os preguntó una vez si Weilheim es el nuevo Seattle. ¿A quién habéis influido y quién os ha inspirado a vosotros?

-Muchas cosas se desarrollaron al mismo tiempo, diría yo. Nosotros simplemente mezclamos pop y electrónica. Era algo que flotaba en el aire. Nosotros no fuimos pioneros en eso, ni mucho menos.

-¿Por qué todas las fiestas terminan en la cocina?

-Bueno, porque ahí el camino hasta las bebidas es más corto [se ríe].