The XX contra el fuerte viento danés

Artículo publicado el 27 de Enero de 2010
Artículo publicado el 27 de Enero de 2010
Es uno de los grupos revelación del 2009. Considerada como una de las bandas más innovadoras de los últimos diez años, ha procurado reafirmar su fama en Aarthus, Dinamarca, una de las etapas de su gira europea. A pesar del fuerte viento, un público bastante numeroso asistió al VoxHall para animar al terceto inglés

Segunda fecha y segunda noche con aforo completo en tierras danesas para el grupo indie-rock revelación de año: los ingleses The XX. Ante un fuerte e implacable viento, un centenar de personas hacen cola para entrar al VoxHall, la sala de conciertos de Aarhus, -una de las más importantes después de la Vega de Copenhague- que acoge con frecuencia en su escenario a grandes grupos de la esfera internacional. Decenas de Ray-ban modelo wayfarer y camisetas de cuadros negros y blancos, el público hipster alternativo de Aarhus parece haberse dato cita en el VoxHall, aunque el público es más bien variado y también se distinguen a cuarentones a la última en música y a adolescentes muy ‘adelantados’ para su edad.

Olivier y Romy en concierto (Foto: gzig/flickr)

En esta gira europea, el dúo electrónico canadiense The New Look se encarga de preparar el terreno a The XX, mientras los niveles de alcohol entre el público alcanzan la media de un típico fin de semana danés. El terceto londinense hace su aparición en escena sobre las 22.00 horas. Dos voces, una guitarra, un bajo, un teclado y un sampler. Tras la despedida de Baria Qureshi el pasado noviembre, es Jamie el que se ocupa actualmente de los ritmos y del teclado, y es un experto en tejer la tela en la que las voces de Romy y Olivier bordan, de forma alternativa, finos motivos de cósmica melancolía. 

El público se siente seguramente atraído por la mirada de Olivier, que a pesar se su temprana edad parece conocer todos los trucos para llamar la atención de las mujeres, me confiesa una chica que está a mi lado. El menor impacto escénico de Romy potencia de esta forma su figura sombría: oscura y humilde, como las palabras que destilan las letras de sus canciones; y su voz: dulce y de tono intenso. Me emociona el inicio de la exquisita introducción de VCR (próximo single) y de repente me vuelve a la mente el ambiente ochenteno y decadente de Ceremony de los New Order. Las canciones se suceden de forma fluida, siguiendo casi el orden del disco. Las interrupciones son pocas: la música tan solo deja de sonar cuando Olivier le da las gracias al público y presenta el Do you Mind de Kyle.

Las interpretaciones son realmente muy buenas, impecables las instrumentales, especialmente si consideramos que es inicio de su gira como cabezas de cartel. Sin embargo es una pena la excesiva amplificación de las voces y de los bajos que, sobre todo al principio, ha roto con los sonidos de fondo y disociado la mezcla equilibrada de los sonidos disco. En conjunto, un buen concierto, al que aún le falta esa esencia que marca la diferencia, capaz de transformar una agradable exhibición en un verdadero espectáculo. Quizás falta la experiencia, la capacidad de avivar las letras y de arrastrar al espectador hacia el mundo de la música a pesar de la intrínseca naturaleza indolente de los XX.

(Fotos ©stafanomaselli/flickr,  ©gzig/flickr. Vídeo: ©youngturksrecord/Youtube)