Thomas Piketty o la 'rockstar' de la economía

Artículo publicado el 9 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 9 de Diciembre de 2014

Desde la publicación de su obra El Capital en el Siglo XXI en 2013, el economista Thomas Piketty ha adquirido un renombre a nivel mundial. Después su aparición en Estados Unidos, es en Alemania en donde el investigador comienza a recibir los elogios tanto de la prensa como del público. 

Artículo elaborado a partir de una conferencia del economista dada en Berlín a principios de noviembre.

A medida que uno se aproximaba a la Haus der Kulturen der Welt (un centro de intercambio cultural en Berlín), el 7 de noviembre hacia las 18:45h, resultaba difícil convencerse de que la masa de gente allí presente esperaba sólo para asistir a la conferencia de un economista. Y sin embargo, era exactamente esa razón por la que cientos de personas aguardaban ante las puertas del centro. Muchos de los interesados en participar seguramente se sintieron decepcionados al ver que las plazas se agotaron rápidamente. "No habíamos visto algo igual desde la intervención de Judith Butler en la Universidad Freie", excalamaba una profesora a la espera de llegar lo antes posible a las puertas de la sala.

Un espíritu "lejos de los discursos capitalistas tradicionales"

Thomas Piketty es economista, investigador y director de Estudios en el Colegio de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París. Nacido en 1971, cumple 18 cuando el muro y los regímenes comunistas caen. Piketty no siente ningún afecto por los ideales soviéticos. Al contrario, dice de si mismo que "está vacunado contra el discurso anticapitalista convencional y perezoso", como afirma en su libro. En 1990, la Guerra del Golfo estalla y los estados occidentales envían tropas con el fin de asegurarse el abastecimiento de petróleo. Otro golpe de efecto para el economista que se enfrenta a los Estados, autoproclamados con frecuencia impotentes ante los problemas sociales, pero que mobilizan millones en efectivos militares cuando el asunto concierne al oro negro. 

El monumental trabajo de Piketty, recogido en su libro El capital en el siglo XXI, es el resultado de un análisis teórico-económico de hasta veinte países a lo largo de tres siglos. Ataviado modestamente con un pantalón y una camisa blanca entreabierta, el economista comienza la conferencia excusándose: "Mi alemán es muy malo y mi inglés no es mucho mejor". Piketty realiza entonces una increíble condensación de su obra de cerca de 1.000 páginas, en un discurso de treinta minutos

Capitalismo no regulado, igual a aumento de las desigualdades

El mensaje principal del economista puede resumirse a tres símbolos:  r > g. Esta relación expresa una constante; la tasa del rendimiento del capital (r) siempre es superior a la tasa de crecimiento de la producción (g). La terrible consecuencia que se esconde detrás de esta relación es la siguiente: la riqueza tiende a concentrarse en manos de quien detenta el capital porque el rendimiento de este último es más importante que el crecimiento de la producción. 

Piketty nos advierte así de un inexorable aumento de las desigualdades. En periodos de débil crecimiento, característicos de estos últimos años, el crecimiento se encuentra de nuevo muy por debajo del rendimiento del capital. Los efectos de esta tendencia ya son visibles; el economista observa desigualdades en Estados Unidos similares a las que existían en Francia a principios del siglo XX. El 1% de la población poseía entonces el 70% del patrimonio nacional.

"El crecimiento no regresará a los niveles de los famosos Treinta años Gloriosos", insiste el economista. De hecho, hemos entrado en una era de crecimiento débil en la que será imposible intentar producir aún más. Piketty propone un impuesto progresivo sobre el capital con el fin de frenar el aumento ineluctable de las desigualdades. Un deseo casi utópico si se tiene en cuenta que la competitividad fiscal entre los estados, incluso entre aquellos que forman parte de la Unión Europea, es una máxima y que la transparencia fiscal es todavía una ilusión. 

Propuestas aplaudidas. Su aplicación, ¿una utopía?

El "debate" que sigue recuerda más a un elogio pactado que a una crítica sobre la obra. Hablamos del "final de un cuento de hadas de mercado", una obra "sincera" que describe la economía de mercado como una "máquina de crear desigualdades". Piketty sonríe al público, como si de un tímido joven se tratara. 

La conferencia del economista tiene un título atractivo y provocador: "¿El fin del capitalismo en el siglo XXI?". La prensa, el público y numerosos economistas y políticos asienten ante las propuestas de Piketty. 

Detrás de los aplausos y de los elogios a esta crítica mordaz al capitalismo, sigue habiendo una constante, repetida hasta la saciedad por los dirigentes del sistema actual. Al admitir sus problemas estructurales y denunciarlos de forma convincente, la economía de mercado puede permanecer tal y como está en la actualidad, sin que realmente nada cambie. Como el semblante serio y firme de los dirigentes durante una cumbre contra el cambio climático, pero entusiastas cuando el crecimiento de la economía es positivo o cuando nuevos proyectos de extracción de gas esquito se presentan.