"Todas las constituciones están redactadas por elites"

Artículo publicado el 23 de Mayo de 2005
Artículo publicado el 23 de Mayo de 2005

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Con el referéndum francés sobre la Constitución a la vuelta de la esquina, aumenta la tensión sobre la naturaleza del texto y su valor democrático. En Bruselas, el 14 de mayo, café babel organizó un acalorado debate planteando esta cuestión.

Con la presencia de Jean-Luc Dehaene, ex primer ministro belga y Vice-Presidente de la Convención responsable de redactar la Constitución europea, el europarlamentario de Los Verdes Carl Schlyter y Elodie Fazi, del Grupo de Contacto de Sociedad Civil, el debate provocó reacciones apasionadas entre el público, demostrando que la cuestión democrática vive en el corazón del debate sobre la integración europea.

No a los referendos nacionales

El Sr. Dehaene, que se definió como "a favor de la constitución, pero contra el referéndum", expresó sus dudas en cuanto a si el proceso de ratificación ayudaría a democratizar Europa. En referencia a la naturaleza "muy técnica" de la parte III del Tratado Constitucional, que trata sobre la política y el funcionamiento de la Unión europea, el Sr. Dehaene insinuó las dificultades que presenta un debate público sobre el texto. Argumentando que las cuestiones domésticas y europeas a menudo se entremezclan en debates nacionales, el Sr. Dehaene confesó estar poco convencido de las ventajas del proceso de ratificación en Francia. El antiguo primer ministro belga opinó que el debate se veía inextricablemente vinculado a los problemas sociales franceses con el resultado de producir "respuestas a preguntas distintas de las que se han planteado". En respuesta a las críticas sobre la naturaleza antidemocrática de producir un texto sin el mandato expreso por parte de la población, el Sr. Dehaene replicó que "todas las constituciones son escritas por elites", y añadió que ésta no era ninguna excepción. Para que Europa se adapte a un mundo globalizado, el Sr. Dehaene insistió en la necesidad de que los europeos hablen "con una sola voz" y vio la Constitución propuesta como el medio de alcanzar este objetivo.

La constitución va demasiado lejos

Al contrario que su colega, el Sr. Schlyter argumentó que "la democracia participativa es la base para que funcione una democracia", insistió en que un referéndum global es el único modo de llegar a los ciudadanos europeos y abrir las puertas al proceso político europeo. El europarlamentario sueco de Los Verde insistió en la importancia de la participación pública en el proceso de adopción de un documento que cambiará de forma considerable el equilibrio de poder parlamentario tanto a nivel nacional como europeo. El Sr. Schlyter también expresó sus preocupaciones por la parte III de la Constitución, ya que considera que contiene elementos que deberían ser votados aparte en lugar de haber sido incluidos en un tratado constitucional. A pesar de estar a favor del aumento previsto en la transparencia por el texto, el Sr. Schlyter declaró que "el precio es demasiado elevado", indicando en particular sus preocupaciones sobre las propuestas de aumento de la fuerza militar en los Estados miembro de Unión Europea.

Implicando al público

Como representante de los grupos de sociedad civiles, la señora Fazi fue capaz de ampliar el debate y ofrecer una imagen desde dentro del papel de ciudadanos políticamente activos en el proceso de ratificación. Insistió en que el papel de las ONG no es sólo el de promover el Sí, y explicó que muchas organizaciones han decidido permanecer "neutrales", interpretando su papel como mediadores entre instituciones europeas y la sociedad civil con el objetivo de "mejorar la calidad del debate". En tanto beneficiarias de una posición con menos obligaciones que las de las organizaciones políticas, la señorita Fazi identificó el trabajo de estas organizaciones no gubernamenales como el medio de alcanzar "una perspectiva europea" sobre las cuestiones planteadas en la Constitución. La señora Fazi también consideró el famoso artículo I-47 como "un enorme avance para la transparencia" y una verdadera oportunidad para la creación de "un espacio europeo público". Este artículo ha atraído mucho la atención de la prensa, ya que prevé un "derecho de iniciativa" para los ciudadanos de la Unión europea que, al menos en teoría, permitiría a un conjunto de un millón de ciudadanos provenientes de un número significativo de Estados miembros el presentar una solicitud para pedir a la Comisión Europea la introducción de iniciativas.

Sin embargo, tanto Fazi como el Schlyter mostraron algunas dudas sobre esta propuesta, llamando la atención sobre su formulación imprecisa que no contiene ninguna obligación para que la Comisión actúe a raíz la iniciativa pública. La señorita Fazi subrayó otras preocupaciones sobre la posibilidad de que importantes intereses económicos pretendan aprovecharse de esta iniciativa para aumentar su influencia sobre las instituciones europeas. Fazi señaló que "una ciudadanía comprometida" es la condición sine qua non de una democracia que funcione, lamentando la desinformación en el debate que aún prevalece en muchos países europeos. "Para llegar a estos ciudadanos necesitamos la cobertura de medios de comunicación responsables", indicó, expresando sus esperanzas para mejorar las relaciones entre la Unión Europea y los medios de comunicación nacionales en el futuro.