Todos necesitamos buenos vecinos

Artículo publicado el 15 de Marzo de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 15 de Marzo de 2004

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Moscú siempre ha disfrutado de unas relaciones algo tensas con los países bálticos. La ampliación de la UE aleja un poco más de Rusia a sus vecinos.

Cuando se desvele el resultado de los comicios, una cosa está clara: no importa cuáles sean los resultados, la Madre Rusia tendrá que ir entrando poco a poco en una nueva fase en sus relaciones con sus vecinos más próximos del Oeste. Letonia, Lituania y Estonia entrarán en la Unión Europea el 1 de mayo de este año. Los tres pequeños estados bálticos siempre han llamado la atención de su inmenso vecino, ya sea militar, económica o étnicamente. De cualquier forma, con la llegada de Putin al poder en Moscú, las relaciones de Rusia con los tres estados, más notablemente con Letonia y Estonia, han puesto en marcha el engranaje gracias a los objetivos de la política exterior del Kremlin.

La lucha por una gran causa

Rusia nunca ha temido jugar la baza de las etnias. Mientras la gente del Báltico acusa a Rusia de neoimperialismo, Rusia replica con acusaciones de violaciones abiertas a los derechos de las minorías. En 2001 durante la emisión de un programa en todos los canales de radio y televisión del estado ruso, Putin instó a los rusos y rusoparlantes de los estados bálticos a solicitar un estatus oficial de la lengua rusa y cuotas numéricas de representación en los cuerpos de gobierno. Quiero asegurarles que intensificaremos nuestros esfuerzos en este área afirmó. No ha dudado en comparar la situación en el Báltico con la de los Balcanes, y muchas más menciones de ese tipo han salido de boca de los oficiales rusos. Los analistas indican que realmente Putin es el primer Jefe de Gobierno de la Europa de posguerra en hacer recomendaciones públicas, como parte de su política de exteriores, a una minoría compatriota al otro lado de la frontera sobre hacer demandas basadas en la etnia y el lenguaje.

Sin embargo, todas las organizaciones internacionales o nacionales de observación de los derechos humanos que han visitado los estados bálticos en los últimos años han admitido que, en contra de las alegaciones rusas, no hay violaciones de los derechos de las minorías. Es cuestionable si Rusia está genuinamente afectada por el destino de los rusos. De cualquier modo, no puede negarse que la relación con Lituania, un país que ha sido laxo en cuanto a la ley de ciudadanía y cuya comunidad rusoparlante sólo asciende al 8.6% de la población, es más relajada que con sus vecinos Letonia y Estonia. Pero Lituania tiene su propio bloque descontrolado el estatus de Kaliningrado en una Europa ampliada y el empuje de Rusia para un acceso libre de visados para los ciudadanos rusos que viajen a Lituania.

La ampliación de la UE

En la última década, los estados bálticos han conseguido increíbles avances en términos de democracia y desarrollo económico. Durante un considerable periodo de tiempo, la región báltica fue vista como la ventana de Rusia a Europa. La recta estrategia de la UE respecto a Rusia realmente podría ponerla en la misma vía que los estados bálticos. El comisionado Chris Patten afirmaba el 26 de febrero que una relación estable y constructiva con Rusia es esencial para la UE, ya que Rusia tiene un importante papel que desempeñar en la seguridad europea y nadie desea la línea divisoria que las ampliaciones de la UE y la OTAN podrían crear.

Moscú ha estado remoloneando, rechazando la adhesión de los nuevos estados de la UE al Acuerdo de Asociación y Cooperación (PCA) con la UE hasta que reciba compensación por las pérdidas comerciales en que, dice, se incurriría como resultado de la expansión. Rusia es el socio más importante de la UE económica y políticamente hablando. De cualquier modo, se dio a Rusia un mensaje firme, claro y público sobre las expectativas de la UE de ampliar a los 10 países en vías de acceso sin distinciones o precondiciones para el 1 de mayo de 2004 La nueva política de Bruselas desea escuchar los requerimientos comerciales de Rusia en paralelo con las conversaciones políticas, sin que la compensación sea una precondición en el protocolo para el acuerdo.

Signos hostiles de debilidad

La cuestión étnica ha desempeñado siempre un papel importante en los asuntos de seguridad nacional. El Kremlin pensaba que creando una cierta tensión étnica podría disuadir a los líderes de la OTAN de admitir a los estados bálticos, que ven a la OTAN como su única garantía en cuanto a seguridad. Incluso si el anterior Ministro de Defensa, Sergei Ivanov, aseguró en una entrevista con Le Figaro el 6 de marzo que Rusia no es una amenaza para nadie, el miedo psicológico permanece. Afortunadamente, la oposición de Putin a la expansión de la OTAN, no ha influido en la decisión de la OTAN. De hecho, las recientes conversaciones sobre las bases norteamericanas en los estados bálticos han elevado las tensiones en las relaciones Rusia EEUU y Rusia ha estado tratando de hacer lo adecuado en respuesta a las posibles acciones estadounidenses. Es más, las tensiones entre los estados bálticos y Rusia se han desarrollado evitando una verdadera violencia, pero una débil e inestable Rusia podría recurrir a medidas desesperadas si tropas estadounidenses desembarcan cerca de sus fronteras.

Putin ha instaurado un nuevo gobierno y todavía hay que ver si su reelección traerá algún cambio. Al ser uno de los objetivos de la política exterior estrechar lazos con la UE, la relación entre los estados bálticos y Rusia probablemente podría ser vista desde esta perspectiva. Dmitri Trenin, subdirector del Centro Carnegie de Moscú, ha subrayado que Putin está buscando una política de no-confrontación con el Oeste y que estos tres estados están únicamente regresando a Europa. Ojalá esta actitud dé lugar al nacimiento de futuras políticas y Putin comience a apreciar las ventajas de ser un buen vecino.