Todos querrían conocer lo que Jill Magid sabe

Artículo publicado el 14 de Septiembre de 2012
Artículo publicado el 14 de Septiembre de 2012
Todo empezó en 2005 cuando a Jill Magid, una conocida artista estadounidense, le encargaron que trabajase en la nueva imagen de los servicios secretos holandeses: “Me contrataron para que les diera una nueva imagen y, a cambio, censuraron la mía”.

cafebabel.com: ¿Por qué crees que el AIVD (Algemene Inlichtingen- en Veiligheidsdienst) te escogió para un proyecto artístico sobre el “orden democrático” de los servicios secretos holandeses en 2008?

Jill Magid: En 2005, el AIVD me encarga un proyecto para su nuevo edificio. Con la nueva ola de “terrorismo global”, los servicios secretos habían crecido hasta casi doblar sus efectivos y necesitaban una sede central más grande. Según la ley holandesa, una parte del presupuesto del proyecto tenía que ir destinada a una obra artística en el edificio. Me presenté después de que me lo sugiriera un conservador de arte, quien trabajaba en una agencia gubernamental que mediaba en este tipo de proyectos. Conocía mi trabajo y, concretamente, el proyecto Evidence Locker, en el que me vinculé estrechamente con Citywatch: un programa auspiciado por el ayuntamiento de Liverpool y el cuerpo de policía del condado metropolitano de Merseyside, y cuya función es la videovigilancia de la ciudad, la mayor de toda Inglaterra. La policía me grabó y me siguió durante 31 días mientras yo les escribía cartas de amor. Creé un íntimo retrato de la relación entre la policía, la ciudad y yo misma. Les mostré el proyecto y otros similares al AIVD, por si querían empezar otra historia de amor.

cafebabel.com: ¿Qué fue lo que más te sorprendió cuando entrevistaste a todos esos espías entre 2005 y 2008?

Jill Magid: Pensaba que un mayor conocimiento del AIVD me permitiría comprender su sistema y el funcionamiento de los secretos oficiales y su poder. Tenía curiosidad por conocer a los agentes, cómo se comportaban y pensaban. Empecé a entender su idioma, sus códigos y metodología, a comportarme como ellos. Por eso el título de mi libro sobre esa experiencia se llama Becoming Tarden. Tarden es el nombre del protagonista del libro de Jerzy Kosinski, Cockpit (1998), un espía tan secreto que ni los otros espías saben que lo es.

cafebabel.com: La exposición que realizaste después tenía una sección muy particular llamada I Can Burn Your Face. ¿Nos puedes explicar la idea?

Jill Magid: Algunas de mis obras se instalaron permanentemente en el nuevo edificio del AIVD, cuando este abrió en 2008 y a las que solo los agentes tenían acceso. A la vez, tenía una exposición pública en la galería Stroom de La Haya que se llamaba Article 12, donde había una instalación de luces rojas de neón en el suelo con la frase I Can Burn Your Face. Esta expresión es de los agentes del AIVD y significa “desvelar la identidad de un agente”. Hacia el final de mi trabajo, los agentes me dijeron que como sabía tanto sobre ellos les podía resultar peligrosa, ya que les podría “quemar la cara”. Esta pieza es un guiño de complicidad a ellos y a esa posibilidad…

cafebabel.com: Después de varios proyectos sobre seguridad y vigilancia, te has convertido en una artista conocida por dar una nueva perspectiva a la función de instituciones como la policía. ¿Por qué te interesa tanto?

Jill Magid: Me interesa la intimidad, la observación, los secretos y el poder. Me atraen las organizaciones que se dedican a observar, como el sistema de videovigilancia de la policía de Liverpool o el servicio secreto holandés. Son sistemas que funcionan a distancia, con una perspectiva panorámica, que hacen a todo el mundo igual y borran al individuo. Me interesa el punto sensible e íntimo de su tecnología, la falacia de su punto de vista omnisciente, la manera que tienen de memorizar imágenes, su autoridad, su intangibilidad aparente y, con todo esto, la reversibilidad de su función. Imagínate lo que podrían hacer si pusieran todo este poder en otros aspectos. Sería genial.

cafebabel.com: ¿Tuviste problemas relacionados con la censura para publicar tu libro?

Jill Magid: Antes de mi exposición en Stroom, pasé un borrador del libro a mi contacto en el AIVD y le pedí que lo editaran. Esperaba que me lo devolvieran con algunos cambios, después de haber quitado algunas palabras o frases. Cinco semanas después, cuando volví a Ámsterdam, me enteré que el AIVD me consideraba una “amenaza para la seguridad nacional”. Me confiscaron muchas de las obras que hice mientras estaba trabajando en el proyecto y me exigieron que dejara de escribir. Un 40% del borrador había sido censurado, según me dijeron.

“(La censura de mi libro) me mató, pero al final vi lo irónico de la situación”

Contraté los servicios de un abogado y luché para conservar el libro o, como mínimo, tener acceso al manuscrito. En resumen, el barullo jurídico acabó cuando el jefe del AIVD me propuso presentar el libro sin censuras en una vitrina en una única exposición, después de la cual pasaría a ser propiedad del gobierno holandés. Eso me mató, pero al final vi lo irónico de la situación. Acepté su oferta literalmente y, en 2009, presenté el libro en la exposición Authority to Remove en el Tate Modern de Londres tal y como me pidieron. Les invité para que vinieran a buscar el libro y, a principios de 2010, lo hicieron. Me contrataron para que les diera una nueva imagen y, a cambio, censuraron la mía.

cafebabel.com: ¿Y qué hay de la exposiciónque estrenaste en París el pasado mes de junio, The Status of the Shooter?

Jill Magid: Se trata de la búsqueda de un cuerpo entre el pánico moral y la respuesta institucional después de un tiroteo en la Universidad de Texas en 2010. Quería explorar los posibles significados del tiroteo relacionándolo con un acontecimiento ficticio y dramático. The Status of the Shooter sigue las grandes líneas de mi trabajo, esto es, el deseo por encontrar una persona concreta dentro de los cuerpos de poder público, privado y del Estado.

Foto: portada, cortesía de © la página oficial de Yvon Lambert. Vídeo: (cc) bebeboon/YouTube.