“Todos somos europeos”

Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2005
Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2005

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En 2007 Rumania y Bulgaria deberán adherirse a la UE. Sin embargo, la Unión está en crisis. Gheorghe Tinca, embajador de Rumania en Praga, se muestra, a pesar de todo, optimista en la entrevista con café babel.

Hace dos semanas el parlamentario europeo húngaro István Szent-Iványi daba su opinión en Orient Espresso sobre la inminente entrada de Rumania y Bulgaria en la UE. Esta semana Gheorghe Tinca, embajador de Rumania en la República Checa explicaba por qué observan los rumanos su adhesión con alegría. Tinca, de 64 años de edad, fue entre 1996 y 1999 ministro de defensa rumano: el primero que no era de procedencia militar.

El 1 de enero de 2007 deberá ser un día histórico para su país: es el día de la adhesión a la UE. A pesar de ello, la UE permanece en silencio, especialmente tras la gran “ola-ampliación” de 2004 y el consiguiente debate público. ¿Dónde cree que está la razón para ese silencio?, ¿dónde está la diferencia con la ampliación anterior?

No creo que Europa permanezca callada. Evidentemente, la situación no es la misma que en 2004, cuando entraron esos 10 países. La UE percibe con más serenidad la entrada de Bulgaria y Rumania, porque inicialmente se pretendía negociar la adhesión con 12 países. Bulgaria y Rumania han tenido que superar algunas dificultades y cumplir más criterios que algunos de los otros 10 países. Por ello, la adhesión a la UE de esos dos países se producirá dos años más tarde.

El 25 de octubre la Comisión europea ha hecho público el informe de progreso más reciente. Prescindiendo de los problemas pendientes de resolver, reconoce el progreso de ambos candidatos y confirma como fija la fecha del 1 de enero de 2007 para su adhesión.

¿Cómo perciben la situación los ciudadanos de a pie?, ¿qué esperan?

En 2004, la ciudadanía de los nuevos países era tanto más escéptica, cuanto más se acercaba la fecha de la ampliación.

Escépticos hay en todas partes, pero en Rumania claramente menos que en otros lugares. Los rumanos sienten desde hace mucho tiempo que pertenecen como Nación a Europa. Y por otra parte, han considerado siempre a los países occidentales como un ejemplo a seguir para conseguir la libertad y el bienestar. Ahora que nos acercamos a la entrada a la UE, los rumanos sentimos que van a colmarse nuestras aspiraciones de los últimos 10 años.

Antes de la adhesión a la UE muchos checos eran escépticos. Creían que muchas ventajas desaparecerían y que el Estado checo debería cumplir nuevas condiciones. Ahora, un año después de la ampliación, reconocen los checos que no han renunciado a ninguna ventaja y que su situación ha mejorado. Nosotros los rumanos, y quizá también los búlgaros, encontramos esta experiencia checa muy interesante y no vemos ninguna razón para el escepticismo.

Para muchos europeos Bulgaria y Rumania son dos países desconocidos de Europa oriental que se parecen entre sí. ¿Dónde está la gran diferencia entre ambos? ¿Podrían esas diferencias convertirse en problemas en la UE?

Muchos europeos no son conscientes de las diferencias entre Chequia, Eslovaquia y Eslovenia. Tienen problemas para encontrar esos países en un mapa y diferenciar sus capitales. Muchos europeos recuerdan el nombre de productos de esos países, pero no conocen a personalidades del mundo de la cultura. A pesar de ello, son los checos, los eslovacos y los eslovenos miembros de la UE que, puedo pronosticar, serán muy activos en el futuro.

La ignorancia no ayuda a nadie, y es en este caso irrelevante. Muchos americanos no conocen el nombre de sus 51 Estados, lo que no impide vivir en un país fuerte y unido.

Para concluir, nos interesa su opinión personal: ¿Qué existe de original en Bulgaria y Rumania, y cómo podría ello enriquecer a la UE?

Es difícil encontrar algo original en Europa. Compartimos los mismos valores, la misma civilización y muchas tradiciones culturales. Ciertamente existen líneas de separación entre el norte y el sur, el este y el oeste. Pero todos somos europeos. Lo digo con absoluta conciencia, por el hecho de que los ancestros de los rumanos, en el siglo I d.c., luchaban para el Imperio Romano en el mismo país en que hoy vivimos.

Si el pueblo rumano tiene una singularidad es el instinto de supervivencia. Esto nos ha ayudado, con nuestra religión, nuestro idioma, nuestras cualidades positivas y negativas a sobrevivir. A través de los siglos, muchos pueblos, también los eslavos, han atravesado nuestro país. Nosotros hemos adoptado muchas cosas de ellos y les dábamos algo a cambio. Pero siempre permaneciendo los mismos. Si en el futuro Europa tuviera que sobrevivir, podríamos aportar algunas experiencias.