ToHandBike: Movilidad realmente sostenible para todos

Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2015
Artículo publicado el 15 de Septiembre de 2015

Este verano en Turín comenzó el experimento de ToHandbike, un servicio de “handbike sharing” que pone a disposición bicicletas especiales para personas con movilidad reducida (y no sólo para ellos). Al ser la primera ciudad en Europa en ofrecer este servicio, Turín se sitúa a la vanguardia en el campo de las innovaciones sociales y de la movilidad sostenible.

ToHandBike es el proyecto turinés que propone ampliar el alcance del servicio de intercambio de bicicletas para beneficiar realmente a todos, gracias al intercambio de handbikes y easybikes que dan soporte a las dos ruedas clásicas del [TO]Bike, el servicio de bicicletas públicas que lleva ya un tiempo activo en la capital piamontesa.

La handbike es una bicicleta provista de una especie de “pedales” en el manillar, mientras que la easybike es un uniciclo especial con los pedales-manivelas unidos directamente a la silla y las ruedas. Estas bicicletas están diseñadas para personas con movilidad reducida, pero en realidad pueden ser usadas por cualquiera. 

En un mes de experimentación, 15 personas —no todas con discapacidad— han probado ya la handbike. De hecho, no es difícil imaginar cómo este servicio puede ser útil también para aquellos que son desafortunados o que simplemente tienen algún problema al usar una bicicleta tradicional. Estar sentado sobre 3 ruedas, además, puede ayudar a afianzar en cualquiera el sentido de seguridad que a menudo falta en el tráfico urbano. 

La innovación del bike sharing en Europa

En Europa, más de 500 ciudades cuentan ya con un sistema de bike sharing o intercambio de bicicletas. Desde que nacieron las primeras iniciativas, hubo también diversos avances. En términos de innovaciones tecnológicas, basta con pensar primero en la eBike, es decir, la bicicleta eléctrica, y la cargo-bike, el triciclo de carga. Estas pueden mejorar a grades rasgos la movilidad urbana, además de ampliar y diversificar los diferentes servicios para los usuarios, que pueden elegir el medio de transporte que más les convenga.

Ya se han vuelto una práctica común las nuevas formas de bike sharing que utilizan GPS y aplicaciones para smartphones, que proporcionan una información integrada y en tiempo real sobre los horarios de otros medios de transporte públicos y sobre la disponibilidad de una estación cercana. Se estudian también los sistemas libres de puestos fijos, gracias a la monitorización constante que permite la señal GPS. En Alemania, desde el año 2000, se ha difundido el Call a Bike, ofrecido por la Deutsche Bahn: las bicicletas pueden ser dejadas por los usuarios en cualquier intersección, ya que cuentan con un candado que se desbloquea ingresando un código que se recive a través de un smartphone.

Otras ciudades, como París, se concentran en los niños, alentándolos a subirse a una de las 300 bicicletas P'tit Vélib, pensadas para pequeños entre los 2 y 9 años. En cambio, Águeda, en Portugal, ofrece bicicletas eléctricas gratuitas para las personas más ancianas (o para los más perezosos).

Turín está marcando el ritmo

El ejemplo de Turín plantea una verdadera innovación social en este campo. Con la iniciativa ToHandBike se convirtió en la primera ciudad en Europa en hacer del intercambio de bicicletas un servicio potencialmente disponible para todos sus ciudadanos, y no sólo para algunos.

La iniciativa se hizo posible gracias a la colaboración entre la Asociación italiana de parálisis espástica (AIPS Onlus) y [TO]Bike. Actualmente se encuentra en curso la primera fase de experimentación, que durará 6 meses y que permitirá probar gratuitamente los prototipos. Este período de prueba consiste en señalar cada eventual problema, en localizar las estaciones más utilizadas y en expresar la opinión propia para el mejoramiento y la estructuración definitiva del servicio. Para la apertura de ToHandBike a todos los ciudadanos deberemos esperar hasta la primavera del 2016.

Son muchos los lugares alrededor del mundo donde se está tratando de desarrollar un sistema de movilidad más inclusivo, además de sostenible. Turín no puede más que sentirse orgullosa de haber dado un paso adelante hacia la eliminación de todo tipo de barrera, ya sea cultural o de dos ruedas.

La demostración de Angelo Catanzaro, el presidente de AIPS Onlus.