Tomas Halik, reconciliando religión y secularismo

Artículo publicado el 1 de Abril de 2006
Artículo publicado el 1 de Abril de 2006

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Tomás Halik es sacerdote católico en la agnóstica Chequia. Este "enemigo del régimen" bajo el comunismo habla sobre su vida, su percepción de Europa y el rol de la religión y del secularismo en el mundo.

En 1969, la muerte de Jan Palach fue uno de los factores que ayudaron a Tomás Halik a tomar la decisión de ser ordenado sacerdote. Jan era un compañero de escuela que falleció tras prenderse fuego en protesta por la ocupación soviética de Checoslovaquia. Es entonces cuando Tomás Halik comprendió que un sacerdote es quien más puede acercarse a otro ser humano. Cursó sus estudios y fue ordenado en secreto, en una iglesia clandestina. Se le prohibió enseñar en la universidad y trabajó como psicoterapeuta con drogodependientes.

Ahora, tras la caída del telón de acero, expresa su decepción por el modo en que sus compatriotas tratan su pasado comunista. Afirma que es necesaria una reflexión en profundidad, pero la gente la ignora e intenta olvidar.

Nos encontramos en el café krásný ztráty, en el caco viejo praguense. Es miércoles, hora de comer. No obstante, el lugar parece bastante tranquilo. De hecho, tenemos el pequeño recinto para nosotros. Halik llega sonriendo, cuelga su abrigo y sombrero negros, y se sienta frente a mí. Es catedrático en la universidad Karlova de Praga, preside una parroquia estudiantil y viaja por el mundo buscando el diálogo interreligioso e intercultural. El primer presidente checo tras la Revolución de Terciopelo, Václav Havel, lo designó asimismo como un sucesor adecuado.

¿Europeo o checo?

Cuando se le preguntó si se sentía más checo o más europeo, dijo que no veía ninguna contradicción entre ambos términos. Para él ser checo tiene sentido sólo en el contexto de ser europeo. "El europeísmo es un concierto de varios instrumentos y varias voces, y todos ellos han de estar allí". Es más, desecha los temores populares de perder la identidad y proclama que "el nacionalismo -la teoría más peligrosa del grupo del egoísmo-" necesita ser sustituida por un sentido de responsabilidad hacia la patria de cada uno.

Halik fue barajado como posible sucesor a la presidencia del país, pero cuando se le pregunta por sus ambiciones políticas, es rotundo: no tiene ninguna. Nunca ha sido miembro de ningún partido, pero a menudo es invitado a debates sobre la ampliación de la UE y sobre el proceso de integración europea. Considera que "la integración europea no puede quedarse sólo en un nivel administrativo y económico, que haría de Europa un hogar muy frío y hostil. Necesitamos asumir nuestra herencia cultural y espiritual común, y esto ofrece grandes posibilidades tanto para universidades como para iglesias".

La UE y el cristianismo

"El proyecto de Europa como una familia de naciones siempre ha sido un proyecto cristiano. No obstante, yo advertiría contra los recuerdos nostálgicos de la europa medieval católica y contra cualquier esfuerzo para regresar a ella. También hemos de apreciar los beneficios que la Ilustración y la modernidad han traído". Para Halik, religión y secularismo no son necesariamente opuestos ni han de demonizarse uno a otro, sino que se complementan mutuamente. Cuando le pregunté por la controversia sobre "las raíces cristianas" en la constitución europea, dijo que se trata de una verdad histórica. Sin embargo, la constitución misma es un reflejo de los valores cristianos de solidaridad y respeto por el ser humano, y eso es por lo que él la apoya, pese a que no fue votada.

Halik se toma su tiempo para responder con voz paciente y agradable a todas nuestras preguntas. Está muy al tanto no sólo de política y religión, sino también sobre arte. Hablamos de la violencia y de cómo retrata Mel Gibson la última hora de Cristo (Halik prefiere la controvertida versión de Martin Scorsese: La última tentación de Cristo). Pero en todo momento volvemos a la religión y a su papel en el mundo de hoy en día.

Halik es consciente de que "no es sólo el cristianismo el que está en una profunda crisis, sino, toda religión organizada. No obstante, hay alguna esperanza. Esto es lo que encuentro en la muerte de Juan Pablo II. Este es el camino: ofrecer al mundo personalidades como el Papa, el hermano Roger de Taizé, o la madre Teresa. Este mundo está pidiendo a gritos un testimonio honesto, personal." Añade: "El mundo secular es una isla: comprende Europa y, en alguna otra sociedad, las clases altas educadas en Europa. Nada lleva a nuestro mundo hacia una sociedad laica. Más bien al contrario, la religión está regresando en muchos países. Si la civilización global ha de apoyarse en algo más estable que la arena, necesitamos un auténtico diálogo interreligioso". Halik cree que el catolicismo es el único poder en este mundo que puede entender tanto al mundo religioso como al secular, y reconciliarlos para siempre.

Dos días después de esta entrevista, Tomás Halik parte a Burma con la televisión checa para rodar un documental sobre un templo en la jungla. Su mente abierta junto con sus opiniones acerca de la unión entre la religión y el mundo secular son alimento para el pensamiento.