Tomasz Sobieraj: "No hay que escribir poesía sobre mierdas"

Artículo publicado el 27 de Marzo de 2009
Artículo publicado el 27 de Marzo de 2009
Este fotógrafo y escritor de Łódź habla sobre los puntos débiles de la literatura contemporánea, de cómo conciliar el comercio con el arte y de cómo Łódź trata a sus artistas

Me di cita con el fotógrafo y escritor de 45 años Tomasz Sobieraj en el café Boston, dentro del recién inaugurado Museo de Arte de Łódź, localizado en el gran complejo de diversión Manufaktura.

Habla rápido, sonríe, muy expresivo, y en sus declaraciones entremezcla citas de personas reconocidas, escritores y filósofos de quienes toma inspiración. Tomasz Sobieraj es escritor, poeta, fotógrafo – es difícil de decir concretamente con cuál de estos oficios se identifica más. Al mismo tiempo logra contar de una manera interesante que le encanta el café, qué libro compró recientemente su esposa, o si prefiere ser Mozart o Salieri. A veces interrumpe sus palabras únicamente para pedir: "pero, por favor, ¡no escriba sobre esto!"

Convencionalismo de época

Tomasz Sobieraj tiene una visión convervadora y concreta de la fotografía (que se refleja asimismo en lo que es para él, el arte). Según él, en el ser artista se puede observar talento, así como trabajo y comunicación con la gente. En otras palabras, "hay que ser al mismo tiempo Mozart, Salieri, Mickiewicz y Puszkin". No es necesario, sin embargo, tener el diploma adecuado para poder decir que se es artista. Sabe lo que dice – antes de dedicarse profesionalmente al arte, terminó estudios en geografía con especialización en hidrología y climatología, y trabajó como funcionario, escribiendo para sí mismo más que todo para sorprenderse e impresionarse a sí mismo. De paso, se revela la opinión de Sobieraj sobre la literatura contemporánea y las corrientes populares en la actualidad.

Estas se caracterizan, según él, por "la falta de pensamientos y el desvío estético", y su torpeza de estilo es un convencionalismo, una marca de época. Por esta razón también ha decidido hacer público lo que crea: "mi intención es convertirme en un guardagujas que encamina la literatura a su propia vía, quiero hacerlo para que de nuevo cuente la manera lógica de pensar, el esteticismo, el peso de las palabras y la reflexión filosófica". No le molesta que su arte sea hermético y lejano de la cultura de masas; la gente, en vez de leer un libro, prefiere dedicarse al consumo: "poca gente lee, poca gente se relaciona con la literatura clásica. ¿Qué significa esto? Lo importante es que la gente sea feliz y que todo esté bien. El mundo se desarrolla, aunque son solo las élites las que han leído".

(Foto: T. Sobieraj)

La "reflexión filosófica" y el hermetismo pueden percibirse en su más reciente colección de cuentos Dom nadzoru ('Casa de control', de la editorial Adam Marszałek), lanzado hace algunas semanas. Los cuentos, según Zygmunt Herman, "no son solo una crítica técnica maestra al mundo contemporáneo sino también una visión profética. Es ante todo una nueva forma de literatura, que se inspira naturalmente de diferentes estilos épicos, así como de formas adyacentes – ensayo e incluso reportaje - difícil de clasificar de manera clara y que requiere de un análisis más profundo". Los cuentos reflejan las opiniones sobre el arte de su autor, que considera que las próximas generaciones recordarán a aquellos que logaron ir más allá de las ramas definidas por su época, más allá del campo seguro de los convencionalismos, y cita como ejemplo al poeta polaco Juliusz Słowacki. Escribir de manera diferente es para él un gran triunfo y no se trata ni siquiera aquí de conseguir que el arte represente algo especial de la vida cotidiana: "el arte no tiene que escapar de la vida, pero tampoco tiene que ser ella. No hay que escribir poesía sobre mierdas, meadas o hipos" - sostiene en un tono seguro, mientras bebe a sorbos su café. Esta es igualmente una de las razones por las que el próximo proyecto de Sobieraj es el de componer un poema polaco nacional, escrito en prosa poética, lleno de referencias publicistas y de disgresiones.

Comercio

Sin embargo, "todo cuesta y hay que vivir", y de la alta cultura no siempre se puede vivir. Por esta razón Sobieraj se orienta también de manera realista en el mundo de artista y no comparte la idea de que debería vivir únicamente de lo que crea para sí mismo y de lo que le gusta. Tal como dice: "vivo de la fotografía comercial, no de la poesía ni de los ensayos. De alguna manera hay que mantenerse". Por suerte, es un trabajo por pedidos: fotos matrimoniales, para catálogos o calendarios, no toman demasiado tiempo y Sobieraj, parafraseando al poeta de Łódź Julian Tuwim, considera que está bien poder dedicar 3 o 4 días del mes al trabajo comercial para ocupar el resto del tiempo en lo que le gusta. Por suerte, los clientes por lo general abordan de manera razonable su portafolio y su visión de los proyectos, gracias a lo cual "se logra llegar a un compromiso que satisface a todos".

Łódź postindustrial

El arte de Tomasz Sobieraj se encuentra profundamente inspirado por la naturaleza postindustrial de Łódź – es difícil de imaginar que algunas de sus colecciones de fotografías (como por ejemplo Enklawa - -'Enclave'-, o Kolosalna morda miasta -'El morro colosal de la ciudad') o que sus cuentos hubiesen sido creados en algún otro lugar. "Łódź es una ciudad particular, estoy muy contento de vivir aquí. Es una elección conciente, me gusta estar aquí".

¿Pero tiene Łódź mucho que ofrecer a los artistas? Sobieraj, tumbado en un hondo sofá de cuero negro, declara que no es realmente así: "en Łódź desafortunadamente se da valor a aquellos que vienen de afuera, pero puede ser que esto sea una característica típica polaca. Se puede presentar cualquier cosa si se viene de París o de Nueva York". Según Sobieraj, los museos de Łódź no buscan nuevas caras, escapan hacia lo conocido y lo seguro, y son solo algunos artistas locales a los que siempre se promueve. Y "la inauguración del nuevo Museo de Arte solo cambia la situación en el hecho de que es un lugar donde es agradable tomarse un café".