Toni und Tonino: Cine local y de confianza

Artículo publicado el 10 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 10 de Febrero de 2016

Antes de que nuestro equipo berlinés se prepare a cubrir la Berinale desde su alfombra roja, con sus jóvenes actores destinados a un gran futuro y más de 400 películas programadas, hemos seguido las huellas del arte cinematográfico en los barrios de Berlín. Aprendamos más sobre nuestros de cines locales y de confianza. Hoy: Kino Toni & Tonino.

En Weißensee, las casas son más planas que en el resto de Berlín. En Weißensee, hay un lago en el cual las familias pueden remar alrededor de fuentes de agua, no es nada nuevo. En Weißensee, estaba el estudio donde se filmó la película El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari en alemán). ¿Ah sí? En Weißensee, a principio del siglo, había 15 cines en bares, salas de baile y patios interiores. ¿De verdad? Contábamos con 7 cines sólo en la Antonplatz. El Kino Toni tenía su propio edificio. Hasta hoy.

La historia de esta casa también es, en parte, la historia de la Señora Miethe. Lleva 31 años trabajando en el Kino Toni y, desde 1992, con el director Michael Verhoeven, quien compró el cine después del giro. Hay que agradecer a estos dos apasionados del cine, según el grupo destinatario (desde las familias recientemente instaladas hasta los jubilados establecidos desde hace mucho tiempo, ed.), el hecho de que se puedan ver una gran variedad de películas fácilmente en el barrio: Películas europeas actuales, películas para niños y la programación del cine club que incluye películas con filtros de densidad neutra de la antigua RDA.

¿El secreto? La gente se conoce. La gente habla. “¿Merece la pena esta película? ¿ Me la recomiendas?”. La Señora Miethe contesta a las preguntas, convence a los cinéfilos indecisos y, sobre todo, mantiene el contacto con la gente. Sucede lo mismo con las escuelas y las guarderías que mandan a los niños al “Cine de los pollitos” cada mes, con la librería de la esquina que vende entradas para la lectura de Wladimir Kaminer, con los periódicos del barrio que alcanzan hasta las personas que no tienen acceso a Internet, con las tiendas de los alrededores que cuelgan carteles para los eventos especiales. 

La resistencia de la señora Miethe

¿Eventos especiales? Una vieja estrategia de la casa: El Toni no debe ser sólo un cine. Debe convertirse también en una casa de la cultura. El Toni ofrece un escenario para los viajeros y sus relatos, para titiriteros y para artistas de cabaré, y el público está presente, cómo ya lo estaba a finales de los años 90, cuando los cines multiplex y sus innovaciones técnicas (Dolby Surround, 3D) aparecieron y se multiplicaron con una rapidez desconcertante. El cine Kino tuvo que resistir. La Señora Miethe fue astuta: Antes de una representación, un amigo oftalmólogo contó a los padres lo agotadora que podía resultar una proyección en 3D para los niños. La técnica blue-ray de alta calidad  ya era más que suficiente. De manera que las familias se dirigieron de nuevo hacia la atmosfera relajante del cine de su barrio.

¿Y para la Berlinale, qué va a cambiar ? Se despliega la alfombra roja, llega el jefe de Múnich con su mujer Santa Berger y las entradas saldrán a la venta dentro de poco. El año pasado, se proyectó la película en competición Victoria y la casa se llenó hasta los topes. El problema, sin embargo, es que el cine en sí mismo no puede vender más de la mitad de las entradas. Las demás están en venta por la vía clásica, a visitantes que tal vez, al final, no se presentarán. Y eso a pesar de que el Kino Toni es el único cine que tiene el derecho de ser un Kiezkino (un cine local) cada año.

¿Hasta qué punto pueden continuar así? Michael Verhoeven quisiera vender la casa. La señora Miethe se jubila, y lo merece mucho. Se busca a un nuevo propietario. La señora Miethe contempla el futuro serenamente: “Hay un tiempo para todo”. El nuevo propietario será elegido de tal manera que ella pueda continuar yendo al cine Kino Toni con gusto. 

__

Este artículo ha sido originalmente publicado por la redacción de Cafébabel Berlin.