¡Trabajadores de todos los países, uníos! 

Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2014

Fui concebida al calor del final del comunismo en Hungría en agosto de 1989. Inmediatamente después del Picnic Paneuropeo que abrió el Telón de Acero durante tres horas y un poco antes de que el gobierno húngaro declarase que no iba a parar a los miles de alemanes del Este que huían a Austria.

Mientras que el nuevo sistema siempre fue más que natural para mí, la caída del Telón de Acero tuvo un significado muy simbólico para mis padres. En pocos meses, toda la historia que habían conocido cambió por completo, lo que era en parte incomprensible. Jóvenes adultos, como mi madre en ese momento, tenían que romper sus propios muros interiores (muros invisibles que habían sido construidos por la generación anterior) mientras que el Telón de Acero se derrumbaba. 

Para mi abuela, que había sido siempre una fiel comunista, fue duro darse cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor, y como profesora de historia, le era casi imposible acostumbrarse también a los cambios en la historia húngara. Ella fue feliz bajo el régimen comunista: pudo estudiar en la universidad a pesar de venir de una familia pobre, pudo cumplir su sueño de convertirse en profesora, y recibió un piso de panel prefabricado en Zugló, donde aún vive. Ella no sabía que esperar de este futuro desconocido. Sin embargo, estaba contenta de ver la desaparición del Telón de Hierro, así como toda mi familia, ya que tenían familiares y amigos que vivían aislados tras el Muro de Berlín. Mi familia iba a menudo al Lago Balaton durante el verano, que dejó de ser el mismo tras estos acontecimientos. Ya no era nunca más el famoso punto de encuentro de la gente del Este y Oeste de Alemania, así que las playas dejaron de estar llenas de palabras alemanas y el sistema comercial alrededor del lago paró de funcionar. 

Antes del cambio, los alemanes del Este siempre llegaban al lago con algunos productos de calidad (zapatos Salamander o barbacoas) para vender a pesar de que el Estado puso en marcha algunas restricciones para no dejarles tener demasiado “dinero suelto” durante sus vacaciones. Los turistas húngaros hicieron un trato con las criadas de las casas de huéspedes para que les guardaran los periódicos de Europa Occidental que se tiraban. Algunos húngaros vivieron una vida mejor antes de la caída del Telón de Acero, ya que podían ganarse la vida vendiendo productos alemanes en Hungría y exportando los jerseys con patrones noruegos hechos en Hungría a Alemania del este.

En el año en que el Telón de Acero cayó, hubo otro evento aún más importante para todos los húngaros: la revolución contra la dictadura de Ceausescu (23-25 de diciembre de 1989). Nuestro país se interesó por ella porque Transilvania formó parte del Imperio Austro-Húngaro hasta su desintegración en 1918, así que muchos húngaros se sentían cercanos a la región. Rumanía fue el único país tras el Telón de Acero donde la transición entre los dos sistemas fue violenta, y donde algunos de los líderes excomunistas terminaron ejecutados. Mucha gente, incluyendo los amigos del instituto de mi madre, se trasladaron hasta Rumanía para grabar lo que sucedía con una televisión alternativa llamada Caja Negra. Era peligroso, ya que los miembros de la seguridad rumana habían estado disparando a los revolucionarios desde hacía tiempo. Para entonces, casi todos los soldados habían dejado Hungría pero podíamos encontrar sus huellas por todas partes. Así fue como se originó el pueblo fantasma cerca de Szentkirályszabadja. Los soldados rusos y ucranianos vivieron en los edificios de panel vacíos durante los años 60 y 70.

Antes, había en funcionamiento una guardería, una escuela primaria, una escuela secundaria, un gimnasio, un teatro, un cine y un otros muchos lugares con vida, pero después de 1988, los soldados y sus familias dejaron la ciudad para regresar a casa. En 1990, los edificios estaban casi vacíos. Después de eso, la gente comenzó a asaltar las casas, y ahora es sólo la ciudad muerta de Szentkiralyszabadja con sus espeluznantes edificios en ruinas, a dónde muchos adolescentes y aventureros van a visitar con la esperanza de experiencias emocionantes. 

Beyond the Curtain: 25 Years of Open Borders

Hace 25 años que el Telón de Acero cayó. Hace 10 años, ocho estados postcomunistas se unieron a la UE. Pero ¿qué sabemos realmente de nuestro vecino al otro lado de la frontera? ¡Envía tus ideas a berlin(at)cafebabel.com y conviértete parte del equipo de reporteros!