Tragedia en Virginia Tech

Artículo publicado el 27 de Abril de 2007
Artículo publicado el 27 de Abril de 2007
El 16 de abril, el estudiante surcoreano de 23 años, Cho Seung Hui, disparó y mató a 27 estudiantes y cinco profesores en Virginia, EE UU. ¿Cómo se explica la tragedia desde Europa?

Con una Glock de 9 milímetros y una Walther P22, compradas con un mes de antelación en una tienda cercana a la universidad, Cho Seung Hui disparó primero a dos estudiantes en un dormitorio. Regresó a su cuarto y envió por correo un paquete con numerosas fotografías, vídeos y una carta explicando sus motivos a la televisión estadounidense NBC. Después se dirigió al Norris Hall, donde se cobró la vida de otros 30 estudiantes, incluido él.

"Habéis tenido cien mil millones de oportunidades de evitar lo de hoy", gruñe Cho en uno de los vídeos que envió a la NBC. El tiroteo es la mayor tragedia de este tipo en los Estados Unidos. Ha estado en boca de todo el mundo desde que se desataron los acontecimientos un lunes por la mañana. El resto del planeta discute ahora sobre las leyes que permiten la posesión de armas y la forma de predecir incidentes similares.

No sólo en EE UU

Europa llora junto a Estados Unidos. El responsable de la política exterior de la Unión Europea, Javier solana, que enseñó en la universidad Virginia Tech durante cuatro años en los setenta, expresó sus condolencias y condenó los asesinatos en una conferencia de prensa en Méjico el 17 de abril. Los europeos tienden a ver los tiroteos en centros educativos como un problema del otro lado del Atlántico. En los últimos 10 años, ha habido 17 importantes tiroteos de este tipo en EE UU. La suma de muertos hasta el 16 de abril era de 56. El lunes, dicha cifra casi se dobló, hasta los 89.

En el caso más tristemente célebre hasta la fecha, el tiroteo en el instituto Columbine de 1999, murieron 15 personas. Los dos asesinos, Eric Harris y Dylan Klebold, se suicidaron tras el tiroteo. Este caso, que fue más tarde recuperado en el documental Bowling for Columbina de Michael Moore, en 2002, y en la película Elephant de Gus van Sant, en 2003, hizo que prendiera un encendido debate sobre el derecho a llevar armas en los Estados Unidos. Esto diluyó la influencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en sus siglas en inglés), el lobby a favor de las armas más importante de la superpotencia norteamericana.

Europa, donde es mucho más complicado conseguir armas de fuego, ha presenciado tiroteos similares, si bien menos y a menor escala que los de Estados Unidos. En Erfurt, Alemania, el 26 de abril de 2002, un estudiante de 19 años, expulsado por faltar a clase y no presentar justificante, asesinó a 14 profesores, dos estudiantes y un policía a sangre fría. Escogió con cuidado a la mayor parte de las víctimas. En 1996, en Dunblane, Escocia, Thomas Hamilton, un vigilante de tiendas y líder Scout desempleado abrió fuego en una clase de niños de entre cinco y seis años, matando a 16 de ellos y a su profesor.

Datos recopilados en 2003 por la coalición para acabar con la violencia con armas de fuego Stop Gun Violence muestran que la tasa de homicidios con armas de fuego es de seis por cada 100.000 habitantes en los Estados Unidos, y de sólo 0,13 por cada 100.000 en Reino Unido.

Europa: demasiado es suficiente

En el Reino Unido son necesarias dos referencias distintas para poder comprar un arma. En Suecia y Alemania, los civiles necesitan tener licencia de caza o ser miembros de un club de tiro y no tener antecedentes criminales para poder obtener una. Alemania hizo más estrictas sus leyes de control de armas en 2002, elevando la edad mínima para manejar armas de fuego recreativas de los 18 a los 21 años. En Italia, quien quiere un arma tiene que presentar una razón válida que justifique su necesidad. España impone un test psicológico a todo el que solicita una licencia de armas.

En muchos países, las armas automáticas y semiautomáticas están prohibidas. Sin embargo, debido a las diferentes normativas que existen en la UE, el problema de la posesión de armas se ha vuelto europeo. Por ejemplo, mientras Holanda tiene leyes muy estrictas para la adquisición, es posible ir a la vecina Bélgica, donde las leyes son más benévolas, y comprar una sin apenas problemas.

Hay alrededor de 200 millones de armas en manos privadas en Estados Unidos. Para los no estadounidenses, esto es algo injustificado. Rick Slettenhaar, estudiante holandés de 25 años en el Colegio de Europa en Brujas, Bégica, observa: “En ciertas sociedades entiendo que sea necesaria una amplia proliferación de la posesión de armas, cuando el Estado no puede garantizar la seguridad individual.”

Finola Day, un estudiante australiano de 22 años de la Universidad de Arizona, se muestra preocupado al conocer las leyes sobre posesión de armas de EE UU. “Algunos de mis amigos poseen armas. La ley aquí dice que necesitas una licencia para comprar un arma, pero en realidad cualquier puede hacerlo. En el campus hay señales que indican las zonas libres de armas. ¡Es una locura que haya que informar a la gente de eso! Cuando estudiaba en la facultad de Ciencias Políticas de París, la idea hubiese sido absurda”.

¿Por sorpresa?

Muchos estadounidenses creen que la tragedia podría haber sido evitada de haberse estudiado el perfil de Cho. Las autoridades de Virginia Tech conocían las violentas obras de teatro que había escrito, lo que les llevó a cambiarle de una clase de grupo a otra particular. Estaba diagnosticado de una enfermedad mental por un psiquíatra de un hospital privado, que indicó que podría ser peligroso para sí mismo. Por lo general, no hablaba con otras personas; era un joven solitario.

No todos los casos son tan sencillos de identificar como asesinos con desequilibrios mentales. La madre de Robert Steinhäuser, el asesino de Erfurt, nunca supo que su hijo había sido expulsado del colegio, y creía que el 26 de abril tenía un examen. No fue así, sino que salió para matar a 17 personas y después suicidarse.