Transición energética: ¿oportunidad perdida en Bélgica?

Artículo publicado el 9 de Junio de 2016
Artículo publicado el 9 de Junio de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los beneficios de incorporar más energías renovables en el mix energético total de los países de la UE son alabados constantemente por los altos responsables europeos. El momento parece idóneo y se espera mucho de los Estados miembros. Sin embargo Bélgica tiene dificultades para ponerse a la altura. Análisis.

24 millones. Ese es el número de empleos creados si el peso de las renovables en el mundo se multiplicase por dos durante los próximos 15 años. Según un estudio de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) publicado en Enero de 2016, doblar la producción de este tipo de energía permitiría también un aumento del PIB mundial de entre 0,6% y 1,1%, de aquí a 2030. Pero, ¿y en lo que respecta a Bélgica? Cafébabel os cuenta por qué el país se encuentra aún en el furgón de cola.

Respetar los compromisos energéticos europeos para recaudar los beneficios

A la hora de satisfacer sus demandas energéticas, cada país utiliza las diferentes fuentes a su disposición en proporción variable: es lo que se denomina mix energético. Actualmente en Bélgica las energías limpias, como la solar, la eólica o la hidráulica, representan en torno a 7,1% del consumo energético total. Antes de 2020 se habría de llegar al 13%, el objetivo fijado a nivel europeo. No obstante, las previsiones de 2015 de la Agencia Federal de Planificación belga (BPF) indican que el porcentaje se elevará sólo al 10% si la política en la materia no cambia.

Sin embargo, las ventajas que acarrea aumentar la proporción de energías limpias en el mix energético de los diferentes Estados miembros parecen sobradamente demostradas: reducción de la factura de importación energética, aumento del empleo en el sector y estabilización, o incluso reducción del coste del recibo de electricidad para el consumidor.

Argumentos atractivos al menos desde el punto de vista económico; y eso sin contar con las evidentes ventajas medioambientales que todos conocemos.

Menos energías fósiles importadas y mayor eficiencia energética

Un dato a tener en cuenta, es que Bélgica depende en un 94% de energía importada, principalmente de países no europeos. Este gasto, de unos 18.000 millones de euros  anuales, representa cerca de dos tercios del déficit de su balanza comercial.  A la vez, las previsiones de la Agencia Federal de Planificación muestran que, siguiendo diferentes hipótesis en las que se aumenta la proporción de renovables  (entre 39% y 45% en 2050 según el escenario), la necesidad de importación llega a descender hasta más de un 40%.

La disminución de la importación de energías fósiles, como el petróleo o el carbón, permitiría ahorrar 12000 millones de euros en 2050, reduciendo así en más de la mitad la balanza comercial belga. Cabe precisar que, incluso en un escenario hipotético de 100% de renovables de aquí a 2050, Bélgica estará obligada a recurrir a la importación, principalmente de biomasa y de electricidad.

El descenso de la cantidad de energía fósil importada pasa igualmente por la reducción del consumo, o más concretamente por una mayor eficiencia energética, por ejemplo en los edificios públicos. Un menor consumo de los usuarios y del sistema en general permite un uso racional de la energía, lo que mejora la rentabilidad de las renovables, y facilita su integración técnica, principalmente en la red eléctrica.

Sin embargo una mayor eficacia energética exige también un profundo cambio en los hábitos de los consumidores belgas, sobre todo a través de una mayor implicación en su gestión energética y de su participación en el sistema de una forma global. Abordaremos este tema más adelante.

Hacia un aumento del empleo en el sector de las renovables

En 2011, en Bélgica, unas 16.650 personas trabajaban en los diferentes ámbitos del sector de las renovables. La Agencia Federal de Planificación prevé que una transición hacia 100% de energías limpias en Bélgica de aquí a 2050 podría generar hasta 60 000 nuevos empleos.

Las consecuencias negativas en materia laboral serían mínimas, ya que las energías fósiles se importan del extranjero, y que el sector nuclear proporciona empleo directo a 8000 personas.

Los puestos indirectos, derivados del suministro, la red y el transporte, podrían conservarse adaptándolos a las exigencias de estas nuevas fuentes de energía.

Por otra parte, la importante inversión económica que conlleva el aumento de la proporción de energías renovables, sobre todo en I+D, en infraestructuras y en la reorganización del sector, podrá también generar empleo antes incluso de que las energías lleguen al mercado

Y ¿qué pasa con la factura?

Bélgica es uno de los países europeos con el recibo de la luz más caro.

Según la Comisión de Regulación de la Electricidad y del Gas (CREG) el precio final de la factura de electricidad en los hogares belgas ha crecido un 44% de media de media entre 2007 y 2015. Resultado: los precios son allí 9% superiores a la media de sus vecinos europeos

No obstante, se espera una estabilización del coste del recibo doméstico a medio plazo: las previsiones muestran que, con el escenario actual, y sin medidas concretas, el precio de la electricidad para los particulares seguirá subiendo hasta 2030, cuando se estancará en unos 200 euros/MWh (Megavatios por hora) impuestos incluidos. Pese a lo que se pueda creer, las renovables pueden limitar este aumento, puesto que el coste necesario para su instalación acaba por amortizarse.

Dicho esto, es evidente que esta transición energética en Bélgica acarreará inversiones considerables: 50.000 millones de euros entre 2001 y 2050. Es decir, el equivalente de las subvenciones belgas a las energías fósiles entre 1959 y 2025.

    A new deal for energy consumers - European Parliament

De la misma manera, falta por saber si la política energética belga será lo suficientemente ambiciosa como para tener en cuenta los beneficios económicos, sociales y medioambientales que estos cambios proporcionarán a largo plazo. Otro interrogante es si la comunicación hacia los consumidores se hará de forma pedagógica, para que ellos también puedan, a su nivel, ser actores de la transición energética y beneficiarse de ella.  

___

Este artículo ha sido redactado en el marco del acuerdo de Cafébabel con la Semana europea de la energía sostenible.