Transporte colectivo: Atenas, la capital sin aliento

Artículo publicado el 18 de Agosto de 2011
Artículo publicado el 18 de Agosto de 2011
¿El automóvil en Atenas? Una forma de vida. ¡Y lástima por la ecología! El tráfico es intenso y el metro lo tiene difícil compitiendo con los taxis, dueños en la ciudad. Peatones y ciclistas se las arreglan como pueden a la espera de que las autoridades se ocupen del transporte colectivo.
Mientras tanto, los médicos y los ecologistas dan la voz de alarma: el aire que respiran los atenienses no tiene nada de puro. Sin embargo, la crisis actual está en la mente de todos y los problemas de medio ambiente y salud no son realmente una prioridad. Un paseo por la ciudad, pero sin aire acondicionado.

La capital griega no es, en absoluto, una pequeña isla burguesa ni bohemia: es una gran ciudad entre barrios históricos, un centro repleto de tiendas y un horizonte de cemento. Todo en Atenas ha sufrido los horrores de los planes de construcción masivos, comenzando por los espacios verdes – sólo 2,5m² de espacio verde por habitante, cuando la UE recomienda, al menos, 10 m² – y los ríos, como el Cefiso, hoy recubierto de escombros… Contaminada, amenazada por el nefos, esa gran nube tóxica que cambia al amarillo-marrón durante el verano, esparcida por los automovilistas, Atenas tiene realmente mala reputación. Y si usted se va allí con la esperanza de cambiar de opinión… ¡pocas probabilidades! Casi ninguna calle es 100% peatonal; las aceras, a veces, hechas añicos: "¡Es simple, para una joven con un cochecito de bebé, nuestra ciudad representa un medio muy hostil!” resume Tasos Krommydas, miembro del Partido Ecologista y asesor especial del alcalde sobre asuntos ambientales. Pero lo que resulta más chocante es la cantidad de taxis en una ciudad que, muy lejos de ser tan grande como Nueva York, está igualmente saturada de amarillo.

Con sus taxis amarillos

“A los griegos no les gusta el transporte colectivo”

Jovencitas en plena sesión de compras, septuagenarios agotados por el calor, ejecutivos apresurados...para los atenienses, el taxi es un medio de transporte cotidiano… y nada caro. En nuestro encuentro, Tasos Krommydas nos explica que, dentro de la ciudad, está prohibido usar diesel… salvo para los taxis y los automóviles de uso profesional. Una aberración ambiental que justifica el precio irrisorio de los taxis. Además, los trayectos, muy a menudo, son muy breves. El coche es casi una institución: en Atenas cada familia posee hasta dos o tres. “A los griegos no les gusta el transporte colectivo”.

AlgunosRedactor jefe de econoews.gr les dirán también que el bus tiene mala fama, siempre abarrotado y lleno de "inmigrantes” - por lo tanto de ladrones, ya que la amalgama es bastante corriente- . Otros consideran que la red del metro es insuficiente. Y no se equivocan: ¡tres líneas para una ciudad muy extendida de 3 millones de habitantes! Según los Ecologistas, los Juegos Olímpicos de 2004 eran un trampolín para mejorar los transportes públicos de la ciudad y la ampliación del metro está siempre en el programa. Los usuarios son escépticos: en Atenas, las cosas evolucionan poco porque el sistema político griego por sí mismo se vuelve un obstáculo. Grecia es el imperio de la “burocracia" nos explica Thanassis Skourlas, jefe de redacción del sitio econews.gr. La municipalidad de Atenas gestiona el alumbrado público, la policía o las licencias concedidas a los bares... ¡pero los transportes dependen de la región y los trenes de cercanías de las políticas nacionales! Como si la ciudad se desentendiera de las cuestiones más sensibles para el entorno urbano.

“El problema de la ecología a la griega es que aparece mucho en el discurso, pero las acciones siguen siendo débiles”

Sotiris Papaspyropoulos es médico y director de la red de Healthy Cities en Grecia: "El problema de la ecología a la griega es que aparece mucho en el discurso, pero las acciones siguen siendo débiles”. Aún hace dos años, el Ministerio del Medio Ambiente existía a medias. Los asuntos ambientales eran administrados por el Ministerio de Medio Ambiente y Obras Públicas. Y, evidentemente, "la ecología pasaba siempre en segundo término: para tener buenos resultados en las elecciones, ¡construir, es mucho más eficaz!” El ministerio con dos cabezas ha establecido una tradición persistente en Grecia: la ecología es, ante todo, un asunto de comunicación. Thanassis Skourlas es aún más severo: “El Pasok (actual partido en el poder) presentó el primer ministerio 100% dedicado al medio ambiente hace dos años. Pero la única ministra que había realmente de ideas, Tina Birbili, ha sufrido los riesgos de la crisis y fue destituida en junio. Tenía ideas demasiado progresistas.”

La crisis, palabra que naturalmente suena muy a menudo aquí, relega aún más las cuestiones ambientales a segundo plano. "La gente es eco-friendly cuando su cartera se ve afectada, además, con el aumento al precio de la gasolina se encuentran obligados a renunciar un poco al automóvil” recuerda precisamente Thanassis. De hecho, el conductor ateniense no siempre respeta las normas de mantenimiento de su automóvil. “Lo peor son los taxis” , nos explica Dimitris Ibrahim de Greenpeace Grecia: “a menudo se trata de vehículos muy viejos que funcionan a diesel. Eso y los viejos camiones que tienen el derecho de circular en la ciudad ¡es catastrófico!" Así como el Dr. Papaspyropoulos es muy pesimista respecto a la calidad del aire en Atenas: "es difícil dar cifras precisas, pero, desde que 20.000 hectáreas de bosques alrededor de la ciudad se quemaron en 2009, se ha perdido nuestro acondicionador de aire natural”. La geografía de la ciudad es única: las montañas que rodean Atenas la protegen y a la vez compensan la falta de espacios verdes. En julio, el Ministerio de Salud declaró el estado de emergencia: la condición atmosférica está demasiado deteriorada. “¡Sin embargo, el gobierno está estudiando la posibilidad de autorizar el diesel en la ciudad! En Greenpeace se milita en contra pero, con la crisis, las personas sin duda estarán a favor”.

A finales del presente siglo, el termómetro aumentará hasta 40 grados, 36 veces por año, mientras que esto no sucedió más que una vez por año entre 1996 y 2000. Y, en Atenas, más aumenta la temperatura y más se sofoca. Combinada con la emisión de "partículas en suspensión" producidas por los vehículos, el calor amenaza gravemente la salud de los habitantes. Un peligro que vigilan de cerca médicos y ecologistas mientras que, según Greenpeace Grecia, el Gobierno no hace público ningún informe sobre el tema.

Este artículo forma parte de Grenn Europe on the Ground 2010-2011, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com sobre el desarrollo sostenible. Para conocer mejor el proyecto, Green Europe on the Ground. 

Fotos : Portada © Bénédicte Salzes ; Texto: Taxis, © Mélodie Labro, Thanassis Skourlas © Bénédicte Salzes, Tina Birbili (cc) wikipedia