Tras el atentado de Niza, algo ha cambiado

Artículo publicado el 19 de Julio de 2016
Artículo publicado el 19 de Julio de 2016

OPINIÓN. 13 de noviembre, 14 de julio: dos fechas, dos atentados. De uno al otro, algo ha cambiado. Como si lo peor se hubiese vuelto normal.

Teníamos el 13 de noviembre. Y ahora también el 14 de julio. Dos veces el horror, en una cifra que sigue a la otra. Un minuto de silencio a las doce del mediodía del lunes, último día de luto nacional decretado por el Presidente de la República: los franceses marcan la importancia de lo sucedido. Sin embargo, estábamos preparados: estado de emergencia, seguridad nacional reforzada, reclutamiento de fuerzas de reserva y aumento del personal de policía. Después de la Eurocopa que nos hizo vibrar, (casi) nos lo creímos: Francia estaba "mejor" protegida. Mejor, tal vez, pero no lo suficiente.

Como muchos franceses, cogí mis cosas para salir de París ese fin de semana del 14, y me dirigí hacia la costa vasca. Hacía un tiempo estival, y un calor que nada podía perturbar. Nada excepto esto: un atentado. Me entero de la noticia la mañana del 15, a través de Facebook y Whatsapp compruebo que ninguno de mis allegados estuvo allí. En seguida, vuelvo a la normalidad. No hubo "Safety Check" en las redes sociales, y ni siquiera me inmuto. Recibo muchos menos mensajes, de familiares en el extranjero, que hace ocho meses, en noviembre de 2015. Sin embargo, sigo llegando siempre a la misma conclusión: podría haber sido yo. La unidad nacional no durará mucho tiempo, cada bando político intentará recuperarse del trágico acontecimiento antes de las presidenciales. La segunda vez es menos chocante. Creemos que lo peor se ha vuelto normal.

Básicamente, ¿qué es peor, vivir con ello o no aceptarlo? No es culpa de haber estado preparados. El 1 de abril de 2016, Le Monde proponía un día especial para "Aprender a vivir con la amenaza terrorista" cuando el Courrier International publicó el titular "Vivir con la amenaza". Desde el viernes, la cantinela de "vivir con" resuena de nuevo. A raíz del atentado, François Hollande y Manuel Valls prometieron al público que el combate contra el terrorismo será "extenso". Ya en septiembre de 2015, el juez Trévidic nos había alertado diciendo: "lo peor está ante nosotros". Ironías del destino: lo "peor" ha ocurrido bajo una Presidencia que decía ser "normal".

2016 debía ser el año de la esperanza. A estas alturas es (casi) es imposible. Afortunadamente, la política es el arte de cambiar el mundo siempre y cuando uno crea en ello. A nosotros ya no nos queda otra cosa que creer.