Tras Gadafi, ¿un nuevo Irak? Libia, el desafío político de Europa

Artículo publicado el 29 de Agosto de 2011
Artículo publicado el 29 de Agosto de 2011
La fase post-Gadafi gira en Libia en torno al Consejo Nacional de Transición, a partir de ahora poder hegemónico en Trípoli. Y, sin embargo, aparecen dudas y algunos temen que Libia pueda convertirse en un nuevo Irak. Esta vez corresponderá sin duda a los europeos evitar la repetición del desastre posterior a Sadam Husein.

La experiencia en Irak dejó huellas. Mientras que tras la caída de Sadam Husein el triunfalismo era la norma entre los halcones estadounidenses, hoy reina, en cambio, la prudencia. Nadie se plantea reproducir al sur del Mediterráneo los errores cometidos en Mesopotamia. Barack Obama, que se cuida de no aparecer como "digno" sucesor de Bush hijo, lleva salpicando hace tiempo su discurso con una puntualización nítida: “Libia no es Irak”.

pero cuando la situación lo exige...

Washington, con un perfil relativamente bajo

La intervención libia ha demostrado mayor sutileza

Es difícil discutirle que tiene razón. Si hace ocho años los estadounidenses intervinieron unilateralmente, o casi, arremetiendo contra Bagdad, la intervención libia ha demostrado mayor sutileza. Se trata de una coalición internacional -europea, en segunda instancia estadounidense, desde el principio sostenida de boquilla por los países árabes, Rusia y China- la que ha entrado en acción bajo mandato de Naciones Unidas. La misma ONU que, en 2003, no pudo sino asistir como espectadora impotente al militarismo estadounidense.

Lejos queda el grosero montaje en torno a las armas de destrucción masiva. Lejos también el prepotente desdén hacia una Comunidad Internacional en gran parte opuesta a aquella intervención. Ocho años más tarde, Obama ha abandonado el método Bush. Estados Unidos ha ido manteniendo un perfil relativamente bajo, sin llegar a suponer "nada más" que el 27% del total de las fuerzas de la OTAN. Y la "vieja Europa", mal que bien, ha tomado el relevo.

“Era su guerra”

Son, sobre todo, Gran Bretaña, Francia e Italia quienes han asumido el peso de la intervención y de la ayuda a los rebeldes, en nombre de la protección de la población civil, según las directrices de la Resolución nº 1973 de la ONU. Si bien esta acción resultó más importante de lo que se preveía en principio, sobre todo en cuando a la intervención aérea y al suministro de armas, hasta quizá correr el riesgo de sobrepasar el marco previsto por Naciones Unidas, la consigna ha seguido siendo la misma: la OTAN no debe estar en primera línea.

Son, sobre todo, Gran Bretaña, Francia e Italia quienes han asumido el peso de la intervención y de la ayuda a los rebeldes

En este sentido, el periodista Fred Kaplan, antiguo corresponsal militar del Boston Globe, afirma en slate.fr a propósito de los rebeldes libios: “Esta era su guerra, y pronto será su victoria, no la nuestra”. En efecto, si bien los "occidentales" han puesto a disposición de la rebelión aviones no tripulados, misiles y armas automáticas y sin duda han formado parte de ella, es la rebelión sucesiva de las diferentes tribus la que ha sido determinante en la caída del régimen de Gadafi. Según un antiguo diplomático francés destacado en Libia, Patrick Haimzadeh, entrevistado por Radio France International, es incluso la acción del clan Zintan (llamado así por el nombre de la ciudad de la que es origen, NR) la que en concreto ha permitido su derrocamiento.

Libia, ¿fracaso de la Europa política?

El cierre del espacio aéreo, ¿tenía como objetivo crear un nuevo Disneyland?Sin embargo, al haber operado como fuerza de apoyo particularmente decisiva, Francia, Gran Bretaña e Italia han corrido no obstante el riesgo de ver cómo Trípoli seguía el mismo camino que Bagdad. Porque Libia es un territorio económico en barbecho y el Consejo Nacional de Transición sigue siendo un objeto político no identificado. Estos países tuvieron que asumir el liderazgo que han ejercido desde hace siete meses y tuvieron que evitar cometer los mismos errores que Estados Unidos en Irak, sobre todo a la hora de tener en cuenta el tribalismo y las realidades locales libias. Solo que ¿está preparada Europa para responder al desafío político libio? No hay nada menos seguro. Porque, aunque es verdad que Londres, París y Roma han sido los más presentes sobre el terreno, el viejo continente permanece dividido. La mitad de los países de la OTAN ha rechazado tomar parte en la intervención, entre ellos países como Polonia y Alemania. "Europa ha estado totalmente ausento como concepto político y estratégico, es la triste realidad", reconoce un diplomático europeo citado por France Press.

Una constatación amarga pero, sin embargo, incontestable. La Unión Europea tiene sin duda la ocasión de materializar una esperanza de éxito multilateral, cabe esperar, más atenta a los intereses del pueblo libio que a los de las compañías petrolíferas internacionales, como fue el caso en el desierto iraquí. Hay mucho en juego. Para Libia. Y, más allá de Libia, para Europa.