Tras la COP21, ¿cumplirá Europa sus promesas?

Artículo publicado el 28 de Abril de 2016
Artículo publicado el 28 de Abril de 2016

Si bien el acuerdo contra el cambio climático que fue aprobado en París a finales del año pasado todavía no ha entrado en vigor, la Unión Europea está decidida a mantener el impulso y la buena voluntad generados en la cumbre. El mes pasado, la Comisión Europea terminó la evaluación acerca de qué es lo que la UE deberá llevar a cabo para ejecutar el acuerdo.

"Tenemos el acuerdo. Ahora debemos hacerlo realidad", fueron las palabras del comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete. "Para la UE, esto significa completar la legislación sobre clima y energía de 2030 sin dilación, firmar y ratificar el acuerdo lo antes posible y mantener nuestro liderazgo en la transición global hacia un futuro con bajas emisiones de carbono".

"En concreto, eso significa actualizar el programa de intercambio de carbono de la UE y encontrar la forma de incluir a los sectores agrícolas, del transporte y de la construcción", declaró la portavoz de la UE, Anna-Kaisa Itkonen.

"El Acuerdo de París envía una señal clara de que el mundo se dirige a una transición hacia la energía limpia global. Queremos mantener la ventaja del precursor, sobre todo en lo referente a las energías renovables y la eficiencia energética", dijo el vice presidente de la Comisión Europea responsable de la Unión de la Energía, Maroš Šefčovič. Y agregó que la UE pondrá énfasis en adoptar un enfoque basado en el mercado, a fin de crear oportunidades para que las empresas crezcan junto con la economía de la energía limpia.

"También existen importantes oportunidades para nuestras ciudades", agregó. "En efecto, es justamente en las zonas urbanas donde una parte importante de la transición va a tener realmente lugar. Vamos a acelerar nuestra labor en este ámbito".

La evaluación se centra en la necesidad de lograr que el acuerdo sea firmado y ratificado por todas las naciones participantes y en la necesidad de realizar revisiones periódicas. La prioridad de la UE es la implementación del marco de 2030 sobre el clima y la energía, tal como fue acordado por el Consejo Europeo (a continuación, información sobre el Acuerdo de París). El paquete legislativo exige, como mínimo, una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030.

La ceremonia de la firma del Acuerdo de París tuvo lugar el pasado 22 de abril en Nueva York y se hará efectivo cuando al menos 55 de los países participantes —es decir, al menos el 55% de las emisiones globales— hayan ratificado el acuerdo. Y mientras los oficiales de la UE creen que la Unión está en vías de cumplir las metas establecidas en este acuerdo, algunos activistas climáticos se muestran escépticos.

"Existe una gran diferencia entre la promesa del Acuerdo de París y los verdaderos planes de UE", comenta Nicolò Wojewoda, líder del equipo europeo 35o.org. "Debemos asegurarnos de conservar en el suelo el carbono, el petróleo y el gas que sencillamente no podemos quemar [...] y los planes actuales distan mucho de lograr eso".

"Ahora depende de los ciudadanos comunes que eso se cumpla", y agregó que los activistas continuarán con una serie de acciones directas, incluidas movilizaciones masivas en mayo, en las que se fijarán como objetivo los mayores proyectos sobre combustibles fósiles como la minería del carbón en Alemania y Gales.

Muchos investigadores ambientalistas concuerdan con esta evaluación. "La necesidad más grande que se estbalece en las grandes ambiciones del Acuerdo de París sería la eliminación del uso del carbón. Pero esta es exactamente la línea que divide a Europa", dijo Reimund Schwarze, científico del Helmholtz Centre for Environmental Research. "Quizás veamos una nueva variante a las 'fugas de carbono' dentro de la UE", continuó en referencia a las maniobras actuales de los mercados del carbón y la energía.

"En resumidas cuentas, a la Comisión le fue difícil negociar las metas para el año 2030, específicamente aquellas sobre energía renovable y eficiente, bajo las condiciones políticas más favorables del año 2014. Esto sería mucho más difícil en la actualidad. Sobre todo por el nuevo Gobierno polaco", concluyó.

"El que la UE se centre en la ratificación del acuerdo y en la necesidad de más ciencia es esperanzador", dijo Joeri Rogelj, investigador del International Institute for Applied Systems Analysis (organización internacional de investigación científica multidisciplinaria) en Viena, Austria. No obstante, "Europa necesita elevar los estándares de la reducción de emisiones si quiere continuar siendo el líder", agregó.

Rogelj brindó el presente análisis sobre las evaluaciones realizadas por la UE: "Saber si será o no suficiente la meta para el año 2030 de la UE sobre actuar anticipadamente contra el cambio climático no puede responderse sin realizar juicios de valor. En qué porcentaje los países deberían reducir a corto plazo sus emisiones depende de dos cosas: Lo que supongamos que otros países harán y lo reacios que seamos para tomar riesgos en cuanto a las incertidumbres del sistema climático y de determinadas tecnologías futuras".

"El primer punto es bastante simple de comprender. Si un país hace menos, otro deberá hacer más. Por lo tanto, esto es un asunto de ética. ¿Qué contribución de la UE constituye una justa participación, comparada con lo que otros países se supone que deben hacer? Nuestras investigaciones recientes muestran que la UE debería incrementar notablemente sus reducciones si quiere ser calificada como líder en la lucha contra el cambio climático".

"En conclusión, los objetivos planteados por la UE podrían coincidir con la meta del Acuerdo de París sobre 'el objetivo de los 2ºC', pero deberían reforzarse para estar en consonancia con la meta de un aumento no mayor a los 1,5ºC. Sin embargo, las preocupaciones éticas relacionadas con una distribución justa de las cargas en la mitigación global [del aumento de la temperatura] y con el uso a gran escala de tecnologías de mitigación específicas, también puede apoyar una demanda por mayores reducciones de emisiones por parte de la UE a corto plazo".