Trieste, se apagan las luces: tiempos difíciles para los noctámbulos

Artículo publicado el 3 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 3 de Mayo de 2010

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Trieste, finis terrae de la Europa occidental, puerta de oriente que se abre a los Balcanes. Indudablemente, una de las ciudades más fascinantes de Italia, pero también la primera en cuanto a calidad de vida, según el periódico Il Sole 24 Ore. A pesar de ello, las luces nocturnas de la capital de la región Friuli Venezia Giulia corren el riesgo de apagarse.
Pero aún no se ha dicho la última palabra

Trieste, ¿la ciudad más habitable de Italia? Sí, según la clasificación anual de Il Sole 24 Ore. No, si escuchamos las voces de los ciudadanos del centro Giuliano, reunidos en la plataforma Trieste Vivibile (‘Trieste Habitable’). Una plataforma que tiene un blog, con una única entrada fechada en 2008. Y sin una dirección, ni un correo electrónico, ni un nombre de ningún responsable. En Trieste, quien vive la noche sabe quién está detrás de la plataforma: Marina Della Torre, propietaria de una mercería en el fascinante barrio de Cavana, tras la famosa Piazza Unità. El año pasado comenzó una batalla a base de acusaciones sobre algunas asociaciones y locales del centro de la ciudad. ¿La culpa? Demasiado ruido, no se puede dormir.

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Pero además de contra los ruidos, la plataforma Trieste Vivibile se lanza también contra una realidad asociacionista fuerte y muy importante para el barrio de Cavana, que hasta los primeros años de la primera década del siglo XXI era un barrio considerado peligroso y de mala fama. “La asociación cultural Etnoblog” me explica su presidente, Paolo Rizzi, es una fundación que, entre otras actividades, gestionaba Colors, proyecto editorial para inmigrantes con divulgación en medios locales; dentro de la fundación opera la cooperativa social On Stage, que se ocupa de la preparación de escenarios ya sea para el club musical, que hasta el año pasado se encontraba en el centro de la ciudad, como para exteriores, y que gestiona entre otras cosas el proyecto Overnight, que incluye un servicio de bus nocturno para menores de 30 años y un proyecto de inserción de presos en la sociedad”.

Trieste, ¿viva o habitable?

Existe por lo tanto todo un mundo detrás de aquello que los ciudadanos de Trieste Vivibile señalaban como ruidoso local nocturno de jóvenes juerguistas. La asociación, después de varias denuncias y de altísimas multas de la policía, se tuvo que trasladar el año pasado más lejos del centro, al paseo marítimo triestino. “Ha habido un ensañamiento por parte de la policía y es un pecado no estar en el centro, aunque las oficinas permanecen donde estaban. El centro conseguía reunir varios tipos de personas, sin ser un gueto, desde el friki hasta el dandy. Pero no nos podíamos arriesgar a una clausura definitiva, así que nos hemos trasladado: cerrar habría conllevado la pérdida de puestos de trabajo para demasiadas personas y familias”, continúa Rizzi.

Un plan bien preciso…

El otro club ‘incriminado’ es el Tetris, que el año pasado sufrió una multa de 3.000 euros de la Policía. ¿La acusación? Ser un local nocturno “disfrazado” de asociación cultural. “Pero hasta ahora, las pruebas de que esto sea verdad no han salido nunca a la luz”, dice Andrea Rodriguez, director artístico de la asociación y uno de sus fundadores. “En cualquier caso, después del año pasado no hemos tenido otros problemas. Nosotros seguimos adelante, ofreciendo música y entretenimiento juvenil”.

Uno de los principales espacios de TriestePero no son solo las asociaciones del centro las que corren el riesgo de clausura. Luca, ingeniero de 30 años, nos cuenta a propósito de algunos bares de la más periférica y popular San Giacomo: “Ha habido un momento, hace algunos meses, en el cual un amigo y yo pensábamos seriamente que había un plan urdido con mucha precisión por parte de las autoridades para cerrar todos los locales nocturnos de la periferia y desviar la clientela hacia los locales más pijos del centro y eliminar así de la calle los 'tugurios' que por el contrario nosotros frecuentábamos con asiduo placer. Me refiero en particular a la clausura del Angelo Blu, del ex-trapecista Bruno, y del Famous British Beer, cerca de plaza Sansovino. También allí se ha cerrado el maravilloso Caffé Italia, para hacer un supermercado o un aparcamiento que aún no se ha visto, en vez de preservarlo como un café histórico. Cuando entrabas era como volver atrás, a los años cincuenta”.

Trieste: ¿viva o habitable?

Muchas asociaciones se han reunido en una plataforma de nombre Trieste Viva, en contraposición con Trieste Vivibile, cuyo manifiesto, citado en el seguidísimo grupo de Facebook, dice : “Desaparecen las viejas contraposiciones usadas como pretexto: no hay ningún desencuentro ‘jovenes contra ancianos’, es una invención creada ingeniosamente para tener un modelo de vida bien preciso, es decir, una adaptación progresiva del individuo con lógicas comerciales que pretenden regular cada aspecto de la existencia. Como si la urgencia de expresarse uno mismo, los impulsos del alma, fuesen aspectos que con el pasar de los años se dejasen de lado para dejar sitio únicamente a una dimensión laboral en la cual se produce y luego se descansa”. En resumen: frente a los pocos que quieren apagar la noche triestina, son muchos los ciudadanos activos que, podemos apostar, la volverán a encender.

Fotos: london ally/flickr; Roberto Lisjak