Tubo d’Ensaio: un curioso ejemplo de okupación legal

Artículo publicado el 4 de Febrero de 2013
Artículo publicado el 4 de Febrero de 2013
200 kilómetros al norte de Lisboa, se encuentra la localidad de Figueira da Foz. Allí, un grupo de jóvenes anarquistas fundaron en 2006 la asociación Tubo d'Ensaio d'Artes: una iniciativa que pretendía desarrollar el panorama cultural del municipio. Más de seis años después, este proyecto ha resultado ser todo un éxito.

Todo empezó como una idea de un grupo de jóvenes de ideología anarquista que tras haber trotado por diferentes partes del mundo volvieron en 2006 a Figueira da Foz, su ciudad natal, con el fin de poner solución a una de las razones por las que se fueron: el desolador panorama artístico de la ciudad. Marcado el objetivo, decidieron promover la creación de un centro que sirviese de punto de encuentro para las artes, con un gobierno horizontal y de naturaleza autónoma. A cambio, pedían al ayuntamiento del municipio un edificio en el que poder desenvolver su proyecto puesto que la okupación en Figueira da Foz resulta en la práctica imposible. 

En un primer momento, el ayuntamiento respondió con un no rotundo: resultaba impensable que una ciudad de Portugal, país castigado por los costumbrismos, cediese un edificio para que lo utilizasen un grupo de antisistemas. Tras la okupación, los vecinos de las casas colindantes denunciaron rápidamente el suceso como un acto de vandalismo. Finalmente, optaron por alquilar con sus propios medios un local en el que poner en marcha su proyecto, Tubo d'Ensaio, el cual tuvo una buena aceptación de inmediato. Carolina, una politóloga local, cuenta que “diversas bandas grabaron sus primeras maquetas musicales en esta primera sede y las clases que allí se ofrecían fueron toda una revolución de variedad y precio” para la ciudad.

Cuatro años más tarde, con el éxito en sus manos, volvieron al ayuntamiento solicitando lo mismo, pero la respuesta volvió a ser negativa. Sin otra alternativa, solo les quedaba emplear el método infalible: la prensa. Si no se cumplían sus peticiones, publicarían un reportaje en el que se comparase en datos la oferta cultural del ayuntamiento con la partida destinada a la cultura y la oferta de este grupo de antisistemas con un mínimo presupuesto. Esta estrategia funcionó a la perfección y el ayuntamiento acabó por cederles el antiguo edificio de la Universidade Internacional, que, a pesar de encontrarse en un estado deplorable, fue reformado por esta asociación cultural y diversos voluntarios. 

Esta idea demuestra que es posible crear comunidades gobernadas de manera igualitaria si se utiliza el sentido común y se es perseverante.

Un dato interesante es que los integrantes de Tubo d’Ensaio d'Artes que se encargan de la organización del centro no reciben remuneración alguna por esta responsabilidad: solo cobran por las labores realizadas en las actividades culturales. Según Lara, una joven figueirense que vivió en Holanda durante años como encargada de comunicación de Greenpeace y que hoy lleva un programa de hípica para autistas, “esta posición marca claramente la creencia en que todos debemos contribuir para elevar la esfera cultural al punto de importancia que debería tener en la sociedad”.

Miguel, un ingeniero físico y bajista por afición, comenta que “el espacio que ofrece Tubo d’Ensaio ha conseguido dinamizar culturalmente Figueira da Foz en cuestión de seis años, proporcionando una oportunidad a proyectos y bandas para que divulguen su labor a través de la promoción de conciertos y festivales”. Además de esta ocasión, se permite que los grupos graben sus trabajos a precios relativamente bajos. Las clases de música, señala Miguel, también han sido una plusvalía para la ciudad, pues ofrecen precios bastante populares en comparación a los del resto del país. “Desde que estoy en el medio musical de Figueira da Foz, nunca he visto tantísima gente tocando y con tanto interés musical como actualmente. Sin duda, a nivel artístico, existe un antes y un después del Tubo d’Ensaio”, apuntala.

Imagen de la representación en el centro de esta pieza del alemán Heiner Müller.

Hoy en día, se desarrollan decenas de actividades: desde exposiciones, sesiones de cine y conciertos, pasando por talleres, cursos de literatura, música y teatro, hasta clases de yoga y de costura. Asimismo, se da cabida a otras asociaciones para que puedan llevar a cabo sus proyectos. Además del espacio disponible para los conciertos semanales, cuentan con un bar, una tienda de ropa de segunda mano y cuatro apartamentos en los que acogen a artistas. Por otro lado, han logrado una colaboración con la prestigiosa Universidad de Coímbra y el próximo curso lectivo habrá algunos cursos que se impartirán en la sede de esta asociación. 

Cuando se le pregunta a Lara sobre lo curioso que resulta que los artífices de este proyecto sean unos antisistemas, responde que le parece bastante lógico “ya que este tipo de iniciativas, como alternativas de la oferta vigente, provienen casi siempre de personas que no quieren acatar las limitaciones que el sistema les impone o propone”. Y añade: “La historia muestra que quienes mueven el mundo son los inconformistas, los antisistemas, los revolucionarios, los que con un poco de osadía y sentido común consiguen abrir nuevas puertas a un sistema que no apoya proyectos alternativos, haciendo así evolucionar el camino de las artes”. Esta idea puede servir como una visión para demostrar que es posible crear comunidades gobernadas de manera igualitaria si se utiliza el sentido común y se es perseverante. El Tubo d’Ensaio, definitivamente, muestra cómo lograrlo.

Fotos: portada y texto, © cortesía de la página oficial en Facebook de Tubo d'Ensaio. Vídeo: Ricardo Marques/YouTube.