Túnez, parkour a todas horas

Artículo publicado el 11 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 11 de Marzo de 2014

En el corazón de Túnez o en las afueras de la ciudad, el espacio urbano se ha convertido en el patio de recreo de los jóvenes que practican el arte del desplazamiento, el parkour. Cafébabel ha seguido durante 5 días a Hichem Naami, padrino de la disciplina y fundador de la asociación Tunisian Freemove. Reportaje gráfico sobre estos tunecinos que bailan con los obstáculos.

Hi­chem Naami, líder del grupo, se en­tre­na nor­mal­men­te a pocos pasos de su casa. Aquí se le ve en la azo­tea de la torre de agua de la nueva Me­di­na. As­cen­sión sin guan­tes y sin nin­gún medio para aga­rrar­se en caso de caída. Hi­chem asume los rie­gos por una idea sen­ci­lla: "deseo, ante todo, ser libre en mis mo­vi­mien­tos, libre de cuer­po y es­pí­ri­tu".

A pocos mi­nu­tos del cen­tro de Túnez, hay edi­fi­cios aban­do­na­dos que son uti­li­za­dos como te­rreno de juego por los jó­ve­nes afi­cio­na­dos al Par­kour. Shàrlèz Mar­win, miem­bro de la Es­cue­la Na­cio­nal de Artes y Circo de Túnez, no duda ni por un mo­men­to a la hora de lan­zar­se por donde sea. "De­be­mos tener en cuen­ta el obs­tácu­lo como un apoyo útil que ayuda al mo­vi­mien­to y que no mo­les­te nunca la ac­ción".

El Par­kour es "bai­lar con el obs­tácu­lo para crear una reala­ción pura entre la per­so­na y el medio am­bien­te sin des­truir lo que nos rodea ni le­sio­nar­nos". Al norte de Túnez, en El Men­zah, es im­po­si­ble ir de un lugar a otro sin que cada es­pa­cio de la calle sea es­tu­pen­do para prac­ti­car. Incluso los más arriesgados.

Miem­bros de la aso­cia­ción Tu­ni­sian Free­mo­ve en­sa­yan­do en Mu­tue­lle­vi­lle, en el ba­rrio de El Men­zah. "Para mu­chos de los jó­ve­nes pro­pen­sos a ter­mi­nar en la mar­gi­na­ción, el hecho de unir­se a aso­cia­cio­nes les ofre­ce una fuen­te de pla­cer y sa­tis­fac­ción". Esto les re­in­ser­ta. Los even­tos or­ga­ni­za­dos por la aso­cia­ción jue­gan un papel im­por­tan­te, les dan una sen­sa­ción de per­te­ne­cer a una co­mu­ni­dad". 

Shàrlém Màrwin do­mes­ti­ca las ca­lles es­tre­chas de la Me­di­na, el cen­tro his­tó­ri­co de Túnez. "Al­gu­nos jó­ve­nes prac­ti­can el par­kour por di­ver­sión, para li­be­rar un ex­ce­so de ener­gía. A veces hay tra­za­do­res (los fa­ná­ti­cos del par­kour) en una es­ta­ción de au­to­bús que rea­li­zan mo­vi­mien­tos acro­bá­ti­cos o 'flow' sobre obs­tácu­los para pasar el tiem­po. Esto se con­vier­te a me­nu­do en un es­pec­tácu­lo para los tran­seún­tes. Para dis­fru­tar vién­do­los es mejor mo­ver­se que que­dar­se in­mó­vil".

A pocos mi­nu­tos de la Place du 14 jan­vier, te­rre­nos ári­dos se ex­tien­den a lo largo del lago de Túnez.

A veces los jó­ve­nes afi­cio­na­dos al par­kour y los 'sin techo' con­vi­ven durante unas horas.

Me­di­na de Túnez. "El par­kour tam­bién per­mi­te desa­rro­llar una cier­ta es­ta­bi­li­dad entre el cuer­po y la mente. Agu­di­za el oído in­terno, que es la base del equi­li­brio del cuer­po. Pero este tipo de re­fi­na­mien­to es di­fí­cil de con­se­guir, re­quie­re al­gu­nos años de ex­pe­rien­cia antes de en­con­trar una ar­mo­nía ge­ne­ral".

Edi­fi­cio aban­do­na­do a lo largo de la ca­rre­te­ra 22, en los al­re­de­do­res de Túnez.

Nueva Me­di­na, en los al­re­de­do­res del campo de fút­bol donde a los jó­ve­nes del ba­rrio les gusta re­unir­se des­pués de las cla­ses.

Un in­di­gen­te mira a los jó­ve­nes en­tre­nar. En el pa­sa­do, ocul­ta­dos por el go­bierno de Ben Ali, mu­chos viven ahora en el co­ra­zón de la ca­pi­tal tu­ne­ci­na, en una mi­se­ria hu­ma­na des­con­cer­tan­te.

Los al­re­de­do­res del Es­ta­dio Olím­pi­co de Radès, a unos diez ki­ló­me­tros del cen­tro de Túnez, ofre­cen un es­pa­cio ideal para los en­tre­na­mien­tos. « ¿El par­kour? Esto no es un de­por­te, es un es­ti­lo de vida », con­clu­ye Hi­chem.

Este reportaje forma parte del Dossier Euromed Reporter llevado a cabo por CaféBabel en la ciudad de Túnez.