Turismo 2.0 en España, mucho más que un acceso virtual 

Artículo publicado el 2 de Junio de 2015
Artículo publicado el 2 de Junio de 2015

Cultura, clima, patrimonio histórico, gastronomía o fiesta son algunos de los conceptos clave para que la palabra “Turismo” sea sinónimo de crecimiento, optimismo y recuperación económica en España.  ¿Nos estamos adaptando a una economía 2.0 imperante en Europa? ¿Al Self-Service o, más elegantemente dicho, al Fallo da Te?

Según la Organización Mundial del Turismo, nuestro país mantiene la tercera posición en el ranking mundial como receptor de visitantes y amenaza con arrebatar el segundo puesto a China.  Una encuesta realizada recientemente por Egatur para el Ministerio de Industria refleja que el gasto medio diario de cada turista en España ha aumentado un 4,4%, es decir, 116 euros, cifra que alcanza los 994 euros de media durante toda la estancia del forastero.

Alerta en el Sector Hotelero

A pesar de que el alojamiento hotelero sigue suponiendo un 64,9%, la reserva de casas y apartamentos en plataformas online como Wimdu rozan el 35,1%, dato que asusta al status quo de las estancias tradicionales pero que, a la vez, obliga a todo el sector a renovarse, reciclarse y comenzar seriamente a sumar masa gris a las materias primas que mencionábamos al comienzo de este artículo. El sol y la arena ya no son suficientes.

Los packs turísticos están en extinción. El informe de Egatur manifiesta que los viajeros sin paquete son claramente mayoría, un 71,4%, de lo que podemos inferir claramente que la tendencia al Self Service es imparable.

PIB y Empleo

Si hiciésemos un símil con los órganos vitales del ser humano, podríamos afirmar que el Turismo es para España lo que los pulmones para nuestro organismo. De media, la actividad económica turística resulta un 11% del PIB anual, pero si vamos por comunidades autónomas, éste roza el 45%, 30% y 12% en Baleares, Comunidad Valenciana o Andalucía respectivamente. 

La empleabilidad de dicho sector tampoco es moco de pavo. Teniendo en cuenta que los números son engañosos por el intrusismo y el dinero negro que existen en trabajos de bajo rango asociados al ocio y restauración, podríamos quedarnos cortos al hablar de una media de un 13% de mercado laboral relacionado directamente con el turismo, con picos como los de Baleares, con un 45,5% de su población activa o Andalucía, con un 12,5% de la misma.

Europa pide Cultura

Ante una realidad tan tajante, a España no le queda otra opción que mimar su turismo como si de él dependiera su vida. Tal como arrojan varias estadísticas de Eurostat, los extranjeros que eligen nuestro país como lugar de vacaciones son, por orden descendiente, británicos, franceses y alemanes, todas nacionalidades cuyo gasto medio en cultura por habitante puede llegar a doblar, como en el caso de los franceses,  el dispendio en este mismo área al del español (116 euros), por no mencionar, la distancia abismal que nos llevan los suecos en este terreno (220 euros).

Este podría ser una de las causas del descenso de pernoctaciones nórdicas en los últimos años en España . No podemos seguir pensando que el sol y la arena lo son todo. El 2.0 no es solo un acceso virtual.