Turismo en Bruselas: Hacerle frente al 'Belgium bashing'

Artículo publicado el 3 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 3 de Febrero de 2016

El 'Belgium bashing' (atacar a Bélgica, ed) se ha puesto de moda desde que Bruselas declarase el estado de alerta máxima a mediados de noviembre. Un fenómeno que se ha visto reforzado en gran parte por los medios de comunicación de todo el mundo. A pesar de que los bruselenses volvieron rápidamente a la rutina, los turistas no reaccionaron igual y dudan si volver a la capital belga. 

¿Cómo volver a la vida normal tras el trauma de la amenaza terrorista? Sin duda, se trata de una pregunta difícil de contestar, que no solo tiene implicaciones psicológicas, sino que también acarrea repercusiones económicas. Sabemos que la ciudad de París está sufriendo las consecuencias económicas de los atentados de noviembre y esto mismo le está sucediendo a su vecina del norte, ya que se ha relacionado a los autores de los atentados de París con Bruselas. La consecuencia directa fue que la capital belga declaró la máxima alerta terrorista pocos días después de los atentados de París. La imagen de Bruselas como una ciudad fantasma apareció en las pantallas de las televisiones de todo el mundo. 

Bruselas, capital de los platos rotos

Hemos visto imágenes de la emblemática Grand-Place de Bruselas custodiada por militares, terrazas y bares vacíos y tanques del ejército por las calles. Bruselas se ha convertido, a los ojos del mundo, en una ciudad peligrosa, cuyo epicentro es el conocido distrito de Molenbeek, que acaparó las portadas de la prensa internacional durante semanas. 

Pero Bruselas no es sólo la capital de Bélgica, sino también de las instituciones europeas, además de ser un destino turístico para millones de visitantes (3,4 millones en 2014). Pero hay que reconocer que Bruselas ha sufrido por su nueva imagen, especialmente entre los turistas asiáticos y estadounidenses. Por poner un ejemplo, podemos observar el caso de una cadena de apartoteles de lujo recién inaugurada en Bruselas, que acabó recibiendo numerosas cancelaciones en cuestión de días. Los correos electrónicos de sus clientes reflejaban esta preocupación. "Tenía pensado llevar a mi familia para visitar el mercado de Navidad de Bruselas. (…) Nunca había cancelado un viaje antes, pero no puedo permitirme arriesgar la vida de mi familia. El mercado de Navidad puede ser el primer objetivo de estos fanáticos", o también: "Según las últimas noticias, se mantendrá el estado de alerta máxima en Bruselas durante toda la semana y el Departamento de Estado de los Estados Unidos acaba de aconsejar a los ciudadanos estadounidenses que no viajen a la capital belga"

El resultado no se hizo esperar y esta nueva empresa tuvo que gestionar una decena de cancelaciones durante las dos semanas entre el 23 de noviembre y el 7 de diciembre. La tasa de ocupación de la cadena durante el mes de diciembre, época de mayor afluencia turística en términos de reservas, fue del 30%, frente al 65% previsto para noviembre.  

Call me, baby 

Qué mejor que involucrar a los ciudadanos bruselenses para contrarrestar esta tendencia. Los habitantes de Bruselas, que son de diferentes países, conocen la ciudad mejor que nadie y se lo pueden demostrar al mundo entero. Pero ¿cómo? 

Se ha han instalado cabinas telefónicas en tres puntos de la ciudad —en el Mont des Arts, en la plaza de Molenbeek y en la plaza Flagey— para que gente de todo el mundo llame a Bruselas. De este modo, cualquier transeúnte puede responder y describir la situación de la capital belga: Este es el objetivo de la operación #CallBrussels

En tan solo cinco días se realizaron 12.688 llamadas desde 154 países. Todo el mundo puede llamar a través de Internet y ver las imágenes en directo gracias a las cámaras de vídeo de los alrededores. Las imágenes de estos vídeos muestran un buen entendimiento entre los interlocutores y los habitantes de Bruselas transmiten un mensaje de calma a los turistas de todo el mundo. Asimismo, el contexto de la campaña (principios de enero) dio lugar a una gran expectación mediática y permitió descubrir Bruselas de una forma simpática.  

Se espera que desaparezca el miedo y que la cifra de visitantes continúe aumentando durante los próximos meses gracias a los esfuerzos realizados por las actividades de promoción de la región de Bruselas-Capital. Veremos también si esta misma campaña tiene continuidad. 

Restaurar la imagen de Bruselas, todo un desafío

A pesar de que también se hayan producido atentados en otras capitales europeas (LondresCopenhague o París), la región de Bruselas-Capital está pagando los platos rotos de las ineficaces políticas de cooperación a nivel europeo, ya que fue el lugar en el que se planearon los atentados de París. La revelación de la identidad de los terroristas responsables y la de sus cómplices por parte de los medios de comunicación, tras los avances de las investigaciones policiales, ha deteriorado la imagen de la capital belga, así como la de las instituciones que alberga.  

No obstante, el desafío que supone tener que restaurar la imagen de la ciudad no sólo es un problema de Bruselas (a pesar de los nuevos informes o de las declaraciones al otro lado del Atlántico que acaparan titulares). La crisis de los refugiados sirios de este verano mostró una Budapest desbordada y sin medios de acceso; los acontecimientos de la víspera de Año Nuevo cuestionan la seguridad de los visitantes de la ciudad de Colonia cuando se acercan las fiestas de Carnaval; o más recientemente, la detención de un hombre armado en las inmediaciones de Disneyland París hace peligrar la nueva temporada turística. 

El turismo es un factor importante de la economía que genera empleo a todos los niveles y, por lo tanto, ninguna ciudad quiere pasar por alto el impacto del terror que ha surgido en Europa a raíz de los atentados de París. Sin embargo, como aspecto positivo cabría destacar que los esfuerzos de gestión de la imagen darán trabajo a las oficinas municipales responsables del turismo y de la economía, así como a las agencias de comunicación. Alegrémonos, ya que, gracias a ellos tendremos la oportunidad de redescubrir Bruselas, así como otras ciudades europeas, desde otro punto de vista.