Turismo médico: Sonríe, Varsovia te regala (o casi) una nueva dentadura

Artículo publicado el 13 de Julio de 2010
Artículo publicado el 13 de Julio de 2010
Fabrice es francés, vive y trabaja en Dublín, pero va al dentista en Polonia, el país de origen de su pareja. La idea es práctica desde el punto de vista de la movilidad en Europa pero, ¿estarías preparado para volar a la consulta en lugar de coger el autobús?

En los compartimentos superiores de un avión de bajo coste, las pegatinas de publicidad muestran una mujer rubia con bata blanca que invita a los pasajeros a que “se arreglen sus sonrisas” en Polonia. El anuncio presume de los servicios ofrecidos por los dentistas polacos: tratamientos que son más baratos y más rápidos que los ofrecidos en Europa Occidental. Un implante dental puede costar entre 1.500 y 3.000 euros, pero puede ser un 70% más barato en Europa del este.

Por la cuarta parte del precio

No fue necesaria una campaña publicitaria para convencer a Fabrice de que buscara tratamiento en el extranjero. Este francés de 32 años ha vivido y trabajado en Dublín durante seis años y su situación económica es buena. No obstante, ya no paga una cuota a la seguridad social en Francia y considera que los servicios sanitarios irlandeses son “muy caros y no lo suficientemente eficientes”. Por eso va con frecuencia a Polonia, el país de origen de su pareja, Monega, para tratamientos rutinarios, desde una revisión de la vista a coronas dentales. “Con los precios de los billetes de avión baratos, puedo conseguir tratamiento en Polonia por una cuarta parte del precio. Y además aprovecho para visitar a mi familia política”. Pero si bien el fenómeno del turismo medico esta todavía de alguna forma fuera de radar (ni siquiera la Organización Mundial del Turismo puede ofrecer cifras), en Varsovia dos sitios web, Turismo Médico en Polonia y Turismo Médico Fuera de Polonia, se enorgullecen del concepto de movilidad medica. Pero, curiosamente, uno de los sitios web no responde a los correos electrónicos ni las llamadas telefónicas y las oficinas de la otra página están vacías con la excepción de dos mesas de formica cubiertas por montañas de colillas de cigarrillos.

©damian.pl/Es hora de abandonar la red y dirigirse a una fuente de confianza, la información de la Oficina de Turismo de Varsovia. El asistente anota en un post-it los nombres y las direcciones de unas diez clínicas privadas. Damian Center, un hospital con gran reputación entre los ricos y famosos de Polonia, tiene varios centros en la capital, incluido uno en la parte sur de la ciudad. Todos los letreros están en inglés. Un Certificado Europeo de 2002 está colgado en la entrada y todo contribuye a la impresión de que éste es el punto de referencia para el turismo médico en Polonia. En la recepción, sin embargo, nadie habla inglés.

“Para los clientes es una oportunidad para visitar la ciudad”

La persona detrás de la campaña de publicidad de la clínica es Justyna Maerowicz, una asistente médica que lucha bajo el peso del vasto número de expedientes que le entregan continuamente. Justyna habla con orgullo de los clientes que recibirán este verano: una mujer polaca que vive en Alemania, una mujer inglesa y un hombre de Mónaco. “Hace unos meses, recibíamos a unas siete u ocho personas cada mes”, dice. “Pero debido a problemas de organización interna tuvimos que reducir esta faceta de nuestros servicios. Nuestro principal objetivo era mantener nuestra posición en Varsovia”. Maerowicz es ahora la responsable de esta área, si bien antes lo llevaba a cabo como parte de un equipo de tres personas. “Tenemos que hacer un trabajo serio de marketing, pero yo no puedo hacerlo sola. Desarrollar este aspecto de nuestros servicios ni siquiera es la parte principal de mi trabajo”. Pronto crearán una página web, ya que los clientes extranjeros a menudo contactan por internet. Y si estos así lo solicitan, la asistente médica puede reservarles un hotel. Sin embargo, si preguntamos a los médicos, cada uno parece tener sus propias ideas, más bien vagas. Aunque comparten un genuino entusiasmo por esos potenciales clientes del Reino Unido y de Alemania, nadie parece tener ninguna posición más específica: “Significa más trabajo para nosotros y mayor reconocimiento de nuestras capacidades”, dice el dentista Damian Niemczyk. “Para los clientes es una oportunidad para visitar la ciudad”.

Movilidad medica dentro de la UE

Pero no todo el mundo está preparado para confiar su salud a un doctor que se encuentra a cientos de kilómetros de casa. En el piso superior de una galería comercial en el centro de Varsovia, una clínica originariamente establecida por personal médico portugués se parece más a un centro de conferencias que a una centro sanitario. En la recepción, las paredes y el mobiliario son de un pulido gris metálico. Un hombre con traje teclea en su portátil. “La mayoría de nuestros clientes son polacos que ahora viven en el extranjero. No se fían de la sanidad pública y aprovechan sus viajes a casa para visitar a la familia y también para recibir tratamiento dental”.

Otros clientes extranjeros vienen en busca de tratamientos que están prohibidos o son difíciles de encontrar en sus países. Esta movilidad médica no estaba prevista cuando se estableció la Unión Europea. “Los primeros en hacerlo fueron los rusos en los años ochenta”, explica Béatrice Majnoni d’Intignano, economista y autora de Salud y Economía en Europa ('Health and Economy in Europe'). “En San Petersburgo, una clínica ya ofrecía cirugía ocular con láser”. Pero, según la economista, este tipo de movilidad médica será siempre algo minoritario. “Es positivo en el sentido de que la presión que supone esta competencia pone de manifiesto las debilidades de los sistemas nacionales de salud”. Más teniendo en cuenta que la Comisión Europea obliga a que los Estados miembro cubran los costes de asistencia en los hospitales públicos dentro de la UE. Como resultado, ni siquiera los polacos pueden escapar de este fenómeno. En el oeste de Polonia, algunas futuras madres prefieren viajar a las salas de maternidad de Alemania, en busca de una mejor calidad en la atención. Así que, unos días antes de salir de cuentas cruzan la frontera. El campo del vecino siempre está más verde. 

Fotos: principal ©depinniped/flickr; anuncio de descuentos para embarazadas ©damian.pl