Turistas alemanes en Escocia: No hay nada como un Whisky en el aeropuerto

Artículo publicado el 26 de Agosto de 2011
Artículo publicado el 26 de Agosto de 2011
Turistas alemanes vienen a Escocia por diferentes razones: por un sorbo (o varios) del agua de la vida, para seguirle la pista a la historia de ruinosos castillos brumosos o, simplemente, porque los vuelos para Islandia eran demasiado caros. Sean cuales sean sus razones, la visita de un alemán a Caledonia está normalmente determinada por unas cuantas comidas y bebidas clave.
Reflexiones de un guía turístico escocés.

Después de estar un año viviendo en Edimburgo con estudiantes de intercambio alemanes, sentí que estaba bastante al tanto de las diferencias entre la cultura y la gastronomía alemana y escocesa. Había visto mi nevera con un montón de productos de Lidl, había pacientemente (y repetidamente) explicado qué se puede y no se puede (más importante el qué no se puede) reciclarse en Escocia y había simpatizado con el precio de la cerveza en Reino Unido (que costaba algo así como la mitad menos en Alemania). Estaba seguro de que después de todo esto poco podría sorprenderme durante mi primer verano como guía turístico para turistas alemanes. Momento de un replanteamiento.

Whisky para todos

Al llegar este verano de Frankfurt a la fría y húmeda capital escocesa , mi grupo de alemanes de mediana edad se sienten decepcionados. Desconociéndolo yo, les habían prometido una bienvenida con una copita de buen whisky de malta escocés en el aeropuerto. Desconcertante: no sólo por los problemas logísticos de cargar la maleta y dar la bienvenida, sino que además tenía que añadir una botella de licor y una docena de vasos, con el pequeño detalle de que el alcohol en el aeropuerto debería no ser seguramente muy legal.

Solo al rato de comenzar mi primer tour empiezo a entender la visión de mi grupo sobre su llegada a la tierra de los valientes. Whisky, una bebida que habré probado tal vez una vez antes de convertirme en guía turístico y que todos los estudiantes escoceses rechazarían en favor del vodka, es una parte imborrable de la imagen de Escocia de los alemanes. Una noche después de una particular comida pesada, mis turistas se sacan de la manga whisky como la cura escocesa para la indigestión; luego aclaman a dicha bebida como la cura para dolores de garganta y de cabeza. Algunos turistas (sobre todo los hombres) ya son expertos. Presumen de tener una gran colección de whisky de malta en casa, pueden a menudo crecerse sobre mi reciente experiencia adquirida y felizmente vaciar vasos incluso cuando el olor (o la “nariz”) nos asusta al resto de nosotros al otro lado de la mesa. Incluso aquellos turistas que confiesan no ser grandes amantes del “agua de la vida” gaélica dejan a un lado sus reservas de la semana.  Donde fueres haz lo que vieres; cuando estés en Escocia, sin embargo, ignora la cerveza que beben los locales (¿Alguien quiere un poco de Belhaven Best?) y opta por el whisky.

Donde fueres haz lo que vieres; cuando estés en Escocia, sin embargo, ignora la cerveza que beben los locales

Si la bebida escocesa es famosa, nuestra comida, parece, que es de triste fama. Las cenas en el Pitlochry´s llamado maravillosamente el hotel de Escocia (como si sólo tuviéramos uno) está normalmente puntuado con el sorprendente comentario de: “Realmente esto es bastante bueno”. Podría mejorar con un poco de condimento, pero sin embargo, perfectamente pasable.” Sólo los más valientes, sin embargo, se atreven a probar nuestras delicias nacionales. Una mujer, que oyó que el desayuno completo escocés contenía morcilla o haggis, dijo que podría y que no lo comería. El mismo día más tarde, había cordero asado en el menú, que se servía con morcilla. Cuando la mujer preguntó qué era la comida que había debajo del cordero, su marido, con un ojo en el menú, murmuró, “Creo que es patata”. Mientras a menudo tengo que reprimir mi fastidio ante la actitud desdeñosa hacia la cocina de mi país, el comportamiento de los alemanes durante el desayuno simplemente me hizo reír. Después de todo, el alemán medio sobrevive a tres desayunos británicos con tostadas, cereales y fritura antes de recurrir al contrabando de queso en lonchas y salami.

Fotos: Portada, (cc) Frank Foehlinger/ Flickr; Texto (cc) Kirti Poddar/ Flickr)