Turquía de nuevo con cabezas de turco

Artículo publicado el 5 de Abril de 2007
Artículo publicado el 5 de Abril de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La condena en Turquía de dos kurdos que residían en Alemania, con juicio paralelo de la opinión pública, maltratos y acusaciones sin pruebas, demuestra hasta qué punto el Estado de Derecho es relativo en aquel país.

Los policías encargados del interrogatorio a Mehmet Desde y Mehmet Bakir les indicaron desde el principio que no sabían quiénes eran. Ahora bien, ello no impidió que los dos kurdos fueran considerados sospechosos de oficio. Cada uno de ellos fue interrogado en estancias separadas, pero mediante el mismo método. Ojos vendados, manos esposadas, golpes, maltratos y una pregunta insistente: “¿Qué sabe usted sobre el Partido Bolchevique del Norte del Kurdistán turco?”.

Ninguno de ellos conocía esta organización, pero los policías no creían en su palabra. Unas octavillas de esta organización política habían aparecido en la ciudad de Esmirna y los funcionarios necesitaban culpables. La policía no era capaz de presentar pruebas tangibles, así que se fabricó -nunca mejor dicho- dos cabezas de turco.

Mehmet Desde y Mehmet Bakir son dos kurdos originarios de Tunceli. Sus padres formaban parte de la primera generación de turcos “invitados” por Alemania a trabajar en su territorio (los famosos Gastarbeiter). Sus hijos se unieron a ellos a finales de los setenta. Entonces, los enfrentamientos en Turquía entre izquierdistas y derechistas llegaron a los términos sangrientos a los que el golpe militar de 1980 puso fin. Tunceli era un bastión de los “izquierdistas”. Motivo de sospecha suplementario.

Conocidos de casualidad

Antes de este proceso que ha durado más de cuatro años, estos dos kurdos llevaban una vida normal en Alemania. En 2001, Desde empezaba a plantearse la posibilidad de adoptar la nacionalidad alemana. Trabajaba como enfermero en un hospital de Landshut, habitaba en un hermoso apartamento y se mostraba orgulloso cada vez que podía de su hija de 19 años, Derya, con su selectividad recién aprobada y preparándose para empezar estudios universitarios de Ciencias Empresariales.

Por su parte, tras trabajar cinco años como obrero cualificado, Mehmet Bakir se había hecho autónomo y en paralelo publicaba, como periodista independiente, artículos culturales. Él y su mujer -alemana de origen kurdo- vivían en Berlín y viajaban de vez de en cuando a Turquía para realizar investigaciones y redactar reportajes. Bakir también había elevado una petición para nacionalizarse alemán.

Tras el arresto de estos dos “sospechosos” en julio de 2002, las peticiones de Desde y Bakir para ponerse en contacto con la embajada alemana en Turquía o sus familias, así como para que les asistiera un abogado fueron desestimadas, contra lo que establece la Ley. Los policías no dudaron en llevarles hasta situaciones límite para obtener sendas confesiones. Confesiones que las fuerzas del orden ya habían redactado. Según este documento, Mehmet Desde y Mehmet Bakir mantendrían relaciones con el Partido Bolchevique del Norte del Kurdistán turco y serían responsables de supervisar un campo de entrenamiento para supuestos terroristas en Turquía.

Desde y Bakir se habían conocido de casualidad durante una de sus vacaciones en la costa turca. Mehmet Desde acababa de perder a su padre y había acudido a una localidad cercana a Denizli para ocuparse de las exequias fúnebres. Fue en la playa de Kusadasi donde se cruzó con Mehmet Bakir, cuyos padres poseen una residencia de verano en Altinoluk. En 2002, Desde volvió a visitar a su amigo durante unas vacaciones acompañado de amigos. Entonces, se produjo el arresto.

Proceso maratoniano

Durante el interrogatorio, los policías se volvieron locos de ira al comprobar que los detenidos no estaban dispuestos a firmar las confesiones. Forzado a desnudarse, Mehmet Desde recibió golpes por todo el cuerpo. Hasta le aplicaron daños en los genitales amenazándole con enterrarle en cemento antes de tirarle al mar. No es sino cuatro días de detención y maltrato depués cuando los detenidos son llevados ante un juez de instrucción. Le esperaban seis meses de prisión provisional.

Mehmet Desde pasó durante este periodo cuatro meses en una célula individual en la prisión de máxima seguridad de Buca, cerca de Esmirna. Mehmet Bakir fue liberado y vuelto a detener el 1 de agosto de 2002 cuando se preparaba para regresar a Berlín. El tribunal le acusaba de tentativa de evasión a la justicia. Empezaría un proceso interminable.

A Desde y Bakir se les acusó entonces de pertenencia a banda terrorista. Durante el juicio, no se presentó prueba alguna susceptible de demostrar esta pertenencia, aparte de un testimonio que luego fue muy cuestionado. Como el tribunal no era capaz de aportar información alguna sobre la supuesta organización terrorista, sus jueces deciden describirla durante el proceso judicial como una “organización ideológicamente enemiga del Estado, pero sin recurrir a la violencia”.

Desde y Bakir terminan siendo condenados en primera instancia por el Tribunal de la Seguridad del Estado de Esmirna a 50 meses de prisión y a una multa de 5.000 euros cada uno.

La pesadilla turca

Los dos condenados conservarían aún la esperanza de ser exculpados en segunda instancia. De hecho, el procedimiento de apelación acababa de ser negociado e implementado en el marco de reformas concluidas con la finalidad de acercar el país a la Unión Europea. El propio fiscal general del Estado abogaba por la exculpación dada la falta de pruebas concluyentes. Pero fue en vano.

A pesar de que el Cónsul General de Alemania llevara en paralelo una acción contra los policías que torturaron al ciudadano alemán Mehmet Desde, los abogados de Desde y Bakir no lograron obtener la exculpación o el fin de la prohibición de abandonar el país para ambos. La sala novena del Tribunal Supremo de Ankara confirmó en última instancia la condena pronunciada por la primera jurisdicción el 26 de diciembre de 2006.

Mehmet Desde y Mehmet Bakir han sido condenados, finalmente, a dos años y medio de prisión por pertenencia a una organización fantasma supuestamente enemiga del Estado. No tienen ninguna posibilidad de cumplir la pena en Alemania, pues el delito no existe conforme a las leyes alemanas.

Los policías presuntos autores de las torturas fueron exculpados en diciembre de 2006 por “falta de pruebas”. Sin embargo, existe un informe detallado acerca de los actos perpetrados a Desde y Bakir, realizado por la Fundación de los Derechos Humanos de Esmirna. En dicho documento, los médicos confirman que Mehmet Desde sufrió torturas físicas y psicológicas por las que aún hoy padece secuelas características, como migrañas y gastritis, pérdida de sensibilidad en las extremidades, episodios depresivos y pesadillas recurrentes.

Mehmet Bakir lleva cinco años sin ver a su mujer, que vive en Berlín y no se atreve a pisar suelo turco pues, a pesar de su nacionalidad alemana, es de origen kurdo. Es más, la petición de nacionalización alemana de Bakir ha sido invalidada debido a su larga ausencia del país germano. Ahora, teme que incluso su permiso de residencia no le sea renovado. La pesadilla turca no ha hecho más que empezar para todos los protagonistas de este episodio.

Mehmet Desde y Mehmet Bakir están a la espera de su encarcelamiento efectivo en Estambul.

Estos artículos están firmados por autores de la red de corresponsales n-ost. n-ost nació en diciembre de 2005 en Berlín. Esta red organiza el trabajo de periodistas de 20 países, con la intención de acercar las visiones de la Europa oriental a la occidental. Abogan por la democracia y la libertad de prensa, y por una construcción europea impulsada por todos.