Turquía: el momento de Erdogan

Artículo publicado el 18 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 18 de Marzo de 2014

Mientras la integridad política de Europa del Este pende de un hilo, es fácil olvidar el desasosiego que invadió Turquía el año pasado. A medida que Crimea monopoliza los medios, se podría pensar que todo ha vuelto a la normalidad en Turquía. Si se observa detenidamente, pueden apreciarse grietas en la fachada que Erdogan y su en apariencia omnipotente pandilla habían construido con tanto esmero.

Al tiem­po que co­mien­za la cuen­ta atrás para las elec­cio­nes ge­ne­ra­les de junio de 2015, la pre­sión au­men­ta para el gobierno (Par­ti­do para la Jus­ti­cia y el Desa­rro­llo, AKP) y su líder, con la es­ta­bi­li­dad ame­na­za­da por las acu­sa­cio­nes de co­rrup­ción y el in­cre­men­to de las me­di­das au­to­ri­ta­rias. El con­trol del Pri­mer Mi­nis­tro Recep Tay­yip Er­do­gan sobre su país y los ciu­da­da­nos se ha ten­sa­do de forma gra­dual a lo largo de sus diez años en el poder, pero sólo hace unos años que la ciu­da­da­nía ha co­men­za­do a al­zar­se con­tra lo que se per­ci­be como un ata­que a la re­pú­bli­ca turca, y aún peor, al padre de la Tur­quía mo­der­na, Mus­ta­fá Kemal Ata­turk. Las res­tric­cio­nes con­tra la li­ber­tad de ex­pre­sión, la pren­sa in­de­pen­dien­te y la opo­si­ción del go­bierno a re­co­no­cer los de­re­chos de la co­mu­ni­dad turca LGBT, han crea­do un sen­ti­mien­to ge­ne­ra­li­za­do de en­fa­do, par­ti­cu­lar­men­te entre los jó­ve­nes, que sien­ten que el país atra­vie­sa un pro­ce­so de re­gre­sión en lugar de adap­tar­se al modo de vida y los de­re­chos de la so­cie­dad eu­ro­pea mo­der­na.

el GRIFO está CE­RRA­DO

Por si fuera poco, Er­do­gan ha im­pues­to también la in­fluen­cia de la re­li­gión. Aun­que cuen­ta con una gran ma­yo­ría is­lá­mi­ca, desde la crea­ción de la re­pú­bli­ca en 1923, Tur­quía es un es­ta­do se­glar con una po­bla­ción de ca­rác­ter mul­ti­cul­tu­ral. Sin em­bar­go, dicha con­di­ción se ha visto ame­na­za­da por la cada vez mayor in­fluen­cia is­lá­mi­ca de Er­do­gan, evi­den­cia­da a tra­vés del en­du­re­ci­mien­to de las leyes con­tra el con­su­mo de al­cohol. Una ley de 2011 (ya re­ti­ra­da) elevó la edad mí­ni­ma para el con­su­mo de al­cohol de los 18 a los 24 años. La preo­cu­pa­ción ge­ne­ral cul­mi­nó con un es­ta­lli­do so­cial en mayo, que tuvo su epi­cen­tro en la Plaza Tak­sim y el cer­cano Par­que Gezi, en Es­tam­bul. Er­do­gan reivin­di­có su au­to­ri­dad ante los me­dios de co­mu­ni­ca­ción de todo el mundo con una re­pre­sión po­li­cial bru­tal con­tra los ma­ni­fes­tan­tes. Fi­nal­men­te se so­fo­có el mo­vi­mien­to.

Así que ¿cómo se han man­te­ni­do tanto tiem­po en el poder Er­do­gan y el AKP? Lo cier­to es que du­ran­te la ma­yo­ría de su man­da­to, Er­do­gan ha visto in­cre­men­ta­do su apoyo entre los ciu­da­da­nos tur­cos. Du­ran­te la dé­ca­da de su man­da­to, Tur­quía ha ex­pe­ri­men­ta­do una gran can­ti­dad de cam­bios y cier­to pro­gre­so en el ám­bi­to glo­bal, así como su con­so­li­da­ción como miem­bro des­ta­ca­do en Eu­ro­pa y Asia. Con un cre­ci­mien­to del PBI del 64% entre 2002 y 2012, Tur­quía se ha con­ver­ti­do en una fuer­za eco­nó­mi­ca glo­bal y ha ad­qui­ri­do in­fluen­cia geo­po­lí­ti­ca.

En Es­tam­bul, mi ciu­dad de ori­gen, las cosas se ven con cla­ri­dad. Un nuevo túnel fe­rro­via­rio cons­trui­do bajo el Bós­fo­ro une los gran­des con­ti­nen­tes de Asia y Eu­ro­pa. Jar­di­nes cui­da­dos con pri­mor em­be­lle­cen las au­to­pis­tas, e im­pre­sio­nan­tes edi­fi­cios gu­ber­na­men­ta­les han bro­ta­do por la ciu­dad.  Los nu­me­ro­sos co­ches de­por­ti­vos de lujo, to­do­te­rre­nos y pe­que­ños y ve­lo­ces uti­li­ta­rios co­lo­rean la ima­gen op­ti­mis­ta de la eco­no­mía turca ac­tual.

PERo ¿DE DÓNDE HA SA­LI­DO EL DI­NE­RO?

Los se­gui­do­res de Er­do­gan ala­ban la in­te­li­gen­cia de su líder y el éxito de su po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca. La es­ta­bi­li­dad po­lí­ti­ca con­du­jo al tipo de es­ta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca que ra­ra­men­te se había ex­pe­ri­men­ta­do con go­bier­nos an­te­rio­res, for­ma­dos por coa­li­cio­nes de corta du­ra­ción. Gra­cias a esa es­ta­bi­li­dad es­ta­lló la in­ver­sión ex­tran­je­ra, que al­can­zó un total de 123,7 mil mi­llo­nes de dó­la­res entre 2002 y 2012.

Por otra parte, los que re­ce­lan de Er­do­gan le acusan de co­rrup­ción. Los acon­te­ci­mien­tos re­cien­tes su­gie­ren que Er­do­gan y su go­bierno están in­vo­lu­cra­dos en tra­mas de co­rrup­ción, al igual que mu­chos de los ne­go­cios más ricos e in­flu­yen­tes del país. Se hizo pú­bli­ca la  gra­ba­ción de una lla­ma­da entre el Pri­mer Mi­nis­tro y su hijo en la te­le­vi­sión na­cio­nal. En ella, pre­sun­ta­men­te dis­cu­ten la ne­ce­si­dad de tras­la­dar una gran can­ti­dad de di­ne­ro fuera de su do­mi­ci­lio ante el ries­go de ser des­cu­bier­ta. Por su­pues­to, el Pri­mer Mi­nis­tro des­mien­te las ale­ga­cio­nes y ase­gu­ra que la gra­ba­ción es falsa. Tam­bién se di­fun­dió una con­ver­sa­ción entre Er­do­gan y el di­rec­tor de una im­por­tan­te ca­de­na de no­ti­cias turca, en la que el Pri­mer Mi­nis­tro exige que se de­ten­ga la co­ber­tu­ra in­for­ma­ti­va de un líder de la opo­si­ción, y el di­rec­tor ac­ce­de con su­mi­sión.

Queda por ver si las gra­ba­cio­nes son au­tén­ti­cas o no; en cual­quier caso, mien­tras Er­do­gan con­ti­núe en el poder, pa­re­ce poco pro­ba­ble que tales prue­bas pue­dan usar­se en su con­tra, pues­to que pa­re­ce tener el poder de ma­ni­pu­lar cual­quier no­ti­cia en su favor o el de su par­ti­do. El en­fo­que del puño de hie­rro solo llama la aten­ción con los mo­vi­mien­tos cal­cu­la­dos de Er­do­gan para re­em­pla­zar a mi­li­ta­res des­ta­ca­dos con lí­de­res afi­nes al AKP, con el fin de con­so­li­dar­se en el poder en un país co­no­ci­do por sus gol­pes de es­ta­do mi­li­ta­res. Afor­tu­na­da­men­te, el pre­si­den­te Ab­du­lá Gul anuló la re­cien­te ame­na­za de Er­do­gan de prohi­bir Fa­ce­book y You­tu­be.

SIN AL­TER­NA­TI­VAS

Los son­deos más re­cien­tes mues­tran que el Pri­mer Mi­nis­tro Er­do­gan y el AKP to­da­vía con­ser­van el 40% de los votos. A pesar del cre­cien­te des­con­ten­to con el go­bierno, los ciu­da­da­nos se en­fren­tan al di­le­ma sin al­ter­na­ti­vas ac­trac­ti­vas. El rival más cer­cano a Er­do­gan, el Par­ti­do Po­pu­lar Re­pu­bli­cano (CHP) to­da­vía tiene tra­ba­jo por de­lan­te si quie­re lle­gar a con­ven­cer a los tur­cos.

2014 pro­me­te ser un año mo­nu­men­tal para Tur­quía. A sólo unas se­ma­nas de las elec­cio­nes mu­ni­ci­pa­les, los ob­ser­va­do­res an­ti­ci­pan que el ga­na­dor tam­bién ob­ten­drá la vic­to­ria en las ge­ne­ra­les. Sin em­bar­go, en vista de los úl­ti­mos acon­te­ci­mien­tos, que­dar por ver si Tur­quía sigue con­fian­do en el Pri­mer Mi­nis­tro Er­do­gan.

Zona Cero: Tur­quía - Los ma­ni­fes­tan­tes del Par­que Gezi