Turquía exporta (cultura)

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2004
Artículo publicado el 24 de Mayo de 2004
Mientras Turquía se acerca a Europa, los estados europeos también se abren progresivamente a la influencia turca. El Bósforo está más cerca de lo que pensamos.

Durante los años del milagro económico alemán se contrataron miles de trabajadores inmigrantes turcos para que trabajasen en las fábricas alemanas. Hoy en día los turcos constituyen el mayor grupo extranjero de Alemania. En el año 2002 vivían allí 2,6 millones de turcos o alemanes de procedencia turca. Más de 120.000 turcos están registrados en Berlín. No sólo Alemania tiene una gran población turca. En Francia viven 370.000, en los Países Bajos 270.000 y en Austria 200.000 personas de origen turco. En la UE nos encontramos con más de 3,7 millones de turcos, cifra que corresponde casi a la población de Irlanda.

En Alemania hay diferentes opiniones en lo que se refiere a la entrada de Turquía en la UE, aunque es el país que menos miedo debería tener a la entrada de Turquía en la familia europea. Sobre todo en Berlín la población turca forma una simbiosis con la alemana. El barrio de Kreuzberg correspondería a una Little Italy o a la China Town de Nueva York. Allí hay una gran comunidad turca sin haberse formado un gueto. Una gran parte del día a día está impregnado por lo turco y sin embargo precisamente por eso la población no turca aprecia tanto este barrio. La población turca de Berlín muestra también una firme voluntad por integrarse. Así se pronunció en un Estudio del Comisionado de Asuntos de Inmigración de Berlín el 95% de la población turca a favor de los cursos de lengua. El 97% de los encuestados defendían claramente la igualdad de oportunidades en la formación para chicos y chicas y se declaraban a favor de la igualdad de derechos entre sexos.

Muchos ámbitos de la vida cultural y política están también impregnados por lo turco. Además las cosas más simples de la vida diaria tienen su origen en la influencia de los turcos.

Döner y Tom Jones

Con mucho, el plato de fast food favorito en Berlín y en muchas partes de Alemania es el Döner Kebap (pan árabe con carne de cordero y ensalada). Los viernes o sábados por la noche, cuando las jóvenes generaciones salen de marcha, van a los puestos turcos de Döner para calmar el hambre antes de pasar un buen rato en los bares o clubes de la ciudad. En los barrios de marcha de Kreuzberg y Friedrichshain los hay de sobra, mientras que cada vez es más difícil encontrarse con un McDonald’s.

Era grande la alegría, cuando por fin en febrero de este año de nuevo una película alemana ganó el Oso de Oro y con él la mayor distinción en la Berlinale, el prestigioso festival de cine europeo. Cómo…¿una película alemana?. De ninguna manera. El director de la película es el treintañero y de origen turco Fatih Akin, de Hamburgo. Su película Contra la pared (1) trata de las contradicciones entre el tradicionalismo de la primera generación turca y la sed de libertad de sus hijos.

También en la escena de la música internacional nos encontramos continuamente con éxitos turcoalemanes, Así contribuyó Mustafa Güngogdu, originario de Hagen (2), más conocido como Mousse T. a que el “Tiger” de Tom Jones se convirtiese en un exitoso regreso mundial. Su éxito común “Sex Bomb” sigue siendo todo un favorito.

De trabajador inmigrante a jefe de empresa

También en la política federal se pueden encontrar inmediatamente la influencia turca. El político de Los Verdes Cem Özdemir es el pionero de los políticos turcoalemanes desde su elección en 1994 para el Parlamento Alemán. A él le siguieron los diputados Dr. Lale Akgün, Deligöz Ekin y Ozan Ceyhun, que es diputado europeo. El triunfante empresario del ramo del turismo Vural Öger (ÖgerTours) es el principal candidato del SPD para el Parlamento Europeo en la lista por Hamburgo. Con esto la segunda y tercera generaciones de inmigrantes turcos toman responsabilidad política.

De esta manera los empresarios turcos se van convirtiendo en un importante factor económico para la UE.Así, personajes ilustres como Vural Öger son tan sólo la punta del iceberg. En el 2002 había en la UE 82.300 empresarios turcos, los cuales crearon 411.000 puestos de trabajo. A la inmensa mayoría se la puede encontrar de nuevo en Alemania. Menos de tres cuartas partes de los empleados de las empresas turcas son turcos. A la vista de estas cifras se relativiza el tan extendido argumento de tertulia de bar de que los extranjeros le quitan el trabajo a la población nativa. Casi el 2,3% del PIB se produce en Alemania a través de empresas turcas (en Austria más del 1,8%). En toda la U.E. es apenas un 0,8%. Esto hace 68,9 mil millones euros. La empresas turcas, que se encuentran principalmente en el ramo de la gastronomía y el comercio al por menor, realizan una contribución significativa a la cultura económica de la Unión Europea.

Demasiado fuerte para Asia

Se podría limitar la discusión de si Turquía es o no europea diciendo por ejemplo: Turquía debe ser europea, pues su selección nacional de fútbol es demasiado fuerte para los equipos asiáticos. En toda Europa juegan turcos en la primera categoría con el fin de fortalecer a los clubs punteros, como, por ejemplo, Hakan Sükür en el Inter de Milán o Yildiray Bastürk en el Bayer Leverkusen. En el 2000 el Galatasaray Estambul ganó la copa de la UEFA y hace unos años el turco Mustafá Dogan fue nacionalizado alemán para reforzar la selección. El entrenador alemán Christoph Daum, previsto realmente como seleccionador alemán, el cual tuvo que ceder este privilegio a Rudi Völler a causa de un asunto sobre cocaína, es hoy en día un elogiado héroe como entrenador en el Fenerbahce Estambul turco.

Turquía impregna Europa y más que a ningún otro país a Alemania, más de lo creemos. La cultura turca, el espíritu empresarial y los turcos llegaron hace ya bastante tiempo a Europa. Ahora tan sólo nos queda esperar a Turquía.