Turquía: ¿frontera oriental del Imperio?

Artículo publicado el 3 de Marzo de 2003
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Artículo publicado el 3 de Marzo de 2003

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Turquía va, quizás, a integrarse en la Unión Europea a través del proceso intergubernamental: ningún país podrá negar las aportaciones que conlleva un país como Turquía y nadie va a oponerse a su entrada en esta atípica potencia.

Las adhesiones de 2004: pequeños países de Europa central u oriental, de cultura cercana, dotados de infraestructuras bastante modernas y con un sistema educativo bueno. Estos países sólo aspiran a alcanzar una prosperidad económica que demanda inversiones, dentro de lo que cabe, limitadas, y a mantener su autonomía frente a Rusia, que está llamada a mantener buenas relaciones con la Unión. Al contrario, la entrada de Turquía en Europa cambiará la cara de la Unión: ya no estaremos en presencia de un club de países ricos, con instituciones estabilizadas y con objetivos estratégicos más o menos en armonía. Turquía es de otra naturaleza y una Europa realmente presente en la escena internacional estaría muy marcada por su influencia sobre Medio Oriente. Los problemas de Turquía con Grecia y con Chipre, por otra parte, se resolverían y se parecerían bastante a los que a veces tienen Francia y España en lo que se refiere a la pesca. Nada demasiado grave puede ocurrir entre las naciones que reconocen el mismo arbitraje. Por otra parte, la entrada de Turquía en Europa daría a la Unión fronteras extensas y ventajas estratégicas en lo que se refiere a los países árabes. Por ahora, la Unión y los Estados miembros, ansiosos de crecer en el ámbito internacional, son víctimas del mercado de las ingenuas políticas árabes. La conclusión de la impotencia es imperativa: si la Unión Europea puede ofrecer a los países del Este lo que esperan (seguridad política y prosperidad económica), no tiene mucho que ofrecer a los países árabes. ¿Un contrapeso a la influencia estadounidense? ¿Un arreglo del conflicto palestino-israelí? Nada de eso, sólo una salida económica para el petróleo y un apoyo para las oligarquías establecidas.

Turquía está por otra parte en posición vantajosa, como pieza principal del dispositivo estratégico estadounidense en la zona, del cual Israel sólo es el vestíbulo. Turquía dispone de fuerzas armadas sin equivalentes en los países árabes desde el desarme de Irak. El sistema estratégico formado por las fuerzas turcas, el ejército israelí y las bases estadounidenses en la zona, es el elemento disuasivo que hace de Oriente Medio un espacio bajo control. Además, a través de Turquía llega la parte más importante de los recursos hidráulicos de esta región seca. Los programas hidroeléctricos de Turquía (no menos de 11 presas sobre el Éufrates y el río Jordán) le permiten cortar el agua a sus vecinos, como lo ha hecho ya algunas veces con Siria.

Es esta posición privilegiada de Turquía lo único que le permite sobrevivir como estado fuerte: está, en efecto, sujeta a crisis económicas (-11 % del PBI en 2001), presupuestarias y de hiperinflación, que le serían fatales sin el apoyo de los Estados Unidos a través del FMI (y del cual Argentina no se pudo beneficiar).

¿Cómo evolucionaría la situación en caso que Turquía entrase en la UE? Desde una óptica en la cual la Unión Europea se dotaría de mecanismos que le permitan hablar con una sola voz en la escena internacional, dos escenarios opuestos serían posibles: Turquía podría europeizarse, o Europa volverse imperialista. En la eventualidad europea, Turquía sigue una evolución a la alemana: se hace completamente democrática, concede una verdadera libertad a sus minorías étnicas y religiosas y hace las paces con sus vecinos para concentrarse en su desarrollo económico. Su esplendor sería entonces pacífico, puente de Europa hacia los países árabes y hacia el Turquestán post-soviético. En la eventualidad imperialista, Europa reemplaza a los Estados Unidos como socio estratégico privilegiado de Turquía. Solo quedaría cerrar los ojos sobre la opresión de los kurdos y los palestinos, y conducir una política de agresión al estilo estadounidense, reemplazando a los regímenes enemigos por gobiernos títeres, menos exigentes en términos de precio del barril de petróleo.

Una situación intermedia es naturalmente la opción más probable, pero tal es el desafío de la entrada de Turquía en la UE: por primera vez, la Unión Europea tendrá una frontera en toda la extensión de la palabra. Sobre este límite entre ellos y nosotros, las oposiciones religiosas, culturales, políticas, económicas, sociales y estratégicas, tienden a expresarse de modo violento. Una tentación peligrosa para el pacifismo europeo...