Turquía: sin bigote no hay política

Artículo publicado el 2 de Mayo de 2007
Artículo publicado el 2 de Mayo de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

En Turquía la Asociación Kader lucha por la mayor presencia de las mujeres en la política.

“Desde hace años, las mujeres son vistas como dispuestas sólo para las tareas del hogar, la educación de los hijos y la atención de ancianos y enfermos.” Son palabras de Seyhan Eksioglu, Presidenta de la Asociación Kader, quien de una manera clara señala que “en Turquía sólo un 4,4% de los diputados o un 1% de los alcaldes son mujeres”. En Alemania, las mujeres ocupan el 31% de los escaños parlamentarios; en Francia, un 12%; Turquía permanece retrasada en relación a sus homólogos europeos. Ni siquiera la breve presencia de Tansu Ciller, como Primera Ministra hace mas de 10 años, o la de Leyla Zana, primera mujer elegida como diputada kurda ha cambiado en algo a este país, donde las mujeres no son bienvenidas en la vida política.

Frente a esos resultados desoladores, las mujeres turcas han decidido atender este asunto uniéndose bajo la bandera de Kader. Esta asociación cuenta con mas de 3.000 afiliadas repartidas en las 11 regiones del país y milita desde hace 10 años, contando con el apoyo del Lobby Europeo de Mujeres (LEF en sus siglas en francés) buscando aumentar el número de mujeres en las instancias políticas. Para transmitir su mensaje, estas activistas no dudan en irrumpir en los locales políticos, con bigotes postizos, y expresando su preocupación por el mantenimiento del eslogan: “Es necesario ser hombre, para entrar a esta asamblea”.

Valiéndose de este símbolo de la virilidad turca, ellas desean poner en tela de juicio a las instancias directivas de los partidos políticos turcos y despertar las conciencias de sus compatriotas.

Sociedad homosexual

Según Hukya Tanriover, profesora en la Universidad de Galatasaray y especialista en temas relacionados con la representación de las mujeres en los medios de comunicación turcos, las diferencias entre los sexos se mantienen muy sólidas. Si bien nada impide jurídicamente la participación de las mujeres en política, la realidad es la que se encarga de disuadirlas.

La visión tradicional que se tiene de la mujer supone que ella puede trabajar en las grandes ciudades, pero esta considerada sobre todo como esposa y madre. De esta manera, la sociedad relega los deseos de una mujer a un segundo plano. “Basta con observar el pequeño número de guarderías y escuelas maternales existentes, o las diferencias salariales que desfavorecen a las mujeres”, señala Tanriover, quien también subraya que el proceso de socialización en este país puede ser considerado de homosexual: los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres en comnpartimentos estancos.

En Turquía la campaña de mujeres con bigotes de Kader parece haber alcanzado sus objetivos, al llamar la atención sobre el tema de la paridad en el interior de las instituciones turcas. La prensa le ha dado cancha a algunas de las personalidades de esta asociación, y los partidos políticos no han podido dejar de atender su llamamiento.

La mayoría de las coaliciones políticas han decidido actuar sobre el tema, aun cuando las medidas tomadas no llegan por ahora al 33% de participación de mujeres en las listas de candidatos a representantes. El próximo examen al respecto serán las elecciones legislativas del 22 de julio próximo.

Cuotas, discriminación o igualdad

Luego de que ciertas medidas de discriminación positivas a favor del supuesto sexo débil hayan sido adoptadas en la mayor parte de los países europeos, el tema enciende aún pasiones en Turquía.

Para el escritor Nukmet Kardam, la fijación de cuotas es el único medio de salvar a Turquía del vergonzoso 162º puesto en la clasificación mundial referente a la representación de las mujeres en la política, y de llegar a construir una verdadera democracia. Este principio es rechazado hasta por amplios sectores de las propias mujeres.

Las mujeres de negocios por ejemplo (que son numerosas en Turquía) no se preocupan realmente por cuestiones feministas, se lamenta Hulya Ugur Tanriover.

Por su parte, sus homólogos masculinos han aceptado los principios de los Derechos Humanos, los derechos de las mujeres y los aspectos relativos a la educación, la salud, la economía y aún a los referentes a la igualdad entre hombres y mujeres en los códigos civil y penal, pero desean que la política quede para ellos, de acuerdo con el análisis realizado por Seyhan Eksioglu, quien concluye: “Es la última barricada por la reafirmación de su fuerza y su visión de la jerarquía que aún le queda a los hombres.

“El hecho de que el 52% de la población turca (las mujeres) esté representada políticamente hará avanzar las cuestiones que les interesan de modo directo”, señala la Presidenta de Kader. Temas de primera importancia como la violencia familiar, la educación de las hijas y los crímenes de honor serán por fin llevados ante la Justicia. También cuestiones más sutiles, como el número de guarderías, la igualdad salarial y el cambio de la imagen de la mujer en esta sociedad.

“Más mujeres en la asamblea nacional no lo cambiará todo”, reflexiona Hulya Ugur Tanriover, “pero el rodillo decisorio masculino en relación a estos aspectos desaparecerá, y todo ira más rápido al respecto. Si se logra aumentar el número de diputados varones con sensibilidad hacia las cuestiones de las mujeres, se vivirá una verdadera fiesta en el país.