"Uberizar": la competencia arranca a toda velocidad

Artículo publicado el 28 de Junio de 2015
Artículo publicado el 28 de Junio de 2015

Como buena lingüista, estoy atenta a los neologismos: esas pequeñas creaciones lingüísticas que revolucionan nuestra relación con el idioma. Es fruto de un proceso de sufijación, a medio camino entre el lenguaje de especialidad del marketing y la lengua común: uberización. Abrochaos los cinturones, ¡arrancamos!

Si buscamos la definición de "uberizar" en Google, no obtenemos ningún resultado. Sin embargo, algunos medios franceses como Rue89, Les Échos, Le Point, France Inter y France Info, entre otros, ya utilizan este término al hablar del fenómeno Uber, que desde 2009 pone en contacto a los usuarios y a los conductores de diferentes medios de transporte a través de aplicaciones móviles, revolucionando el espíritu emprendedor del siglo XXI.

Marc Levy, presidente de Publicis (multinacional francesa dedicada a la publicidad), fue quien utilizó este término por primera vez, al sentirse impotente de cara al espectacular crecimiento de las llamadas empresas "tecnológicas", verdaderos hervideros de geeks altamente cualificados.

Más allá del e-mail y del Powerpoint 

Veamos cómo Wikipedia intenta definir "uberizar". El primer resultado que aparece es: "Modificar tomando como ejemplo Uber". Por ejemplo, "si crees que tu profesión puede ser uberizada, los agentes que no forman parte de ella te harán cambiar de opinión". La segunda definición es: "Quitar de en medio  a un competidor desfasado con respecto a la innovación tecnológica". Un ejemplo: "todo el mundo tiene miedo de ser uberizado".

Parece que hay otra definición que se esconde detrás de todos estos artículos. Se habla de la aparición del "autoemprendedor" y de "ubereconomía". También de muchas otras perífrasis que anuncian una peculiar transición de nuestra economía a intercambios de servicios atomizados, de particular a particular. Tras Airbnb y Amazon, Uber le quita una buena tajada del mercado a los más grandes y suprime a los intermediarios del transporte.

Pero, ¿se están uberizando también los empleados? "Durante mucho tiempo, las grandes compañías creían que el concepto 'digital' se limitaba a crear páginas web escaparate para sus empresas, comunicarse por e-mail y hacer presentaciones en PowerPoint. Ahora se han dado cuenta de que 'digital' abarca mucho más: afecta a la relación entre cliente y consumidor, la circulación de información dentro de la empresa, la gestión de las relaciones humanas y el propio concepto de producto, entre otros aspectos", explica Pierre Haski, periodista en Rue89.

Un trompo digital

En resumen, la "uberización" evidencia hasta qué punto hemos cambiado nuestra relación con el tiempo desde la creación de Internet. Antes de que Facebook se hiciera más popular que el chat de Messenger en solo 3 años o de que Wordpress sustituyera a nuestros humildes blogs, las empresas tardaban algunos decenios en hacerse millonarias. En la actualidad, los grandes de la web logran imponerse al cabo de unos 5 años.

"El éxito de Uber es sin duda el ejemplo más flagrante. Creada en 2009, en la actualidad la plataforma está presente en 58 países, genera una facturación de mil millones y está valorada en cuarenta mil millones de dólares. Es colosal, más grande que todas las compañías aéreas americanas juntas", explica Isabelle Chaillou, periodista de France Info. Eso sí, atentos a una posible indigestión, porque Internet (y el digital), van tan deprisa que podría salirse de la carretera en cualquier momento. Y entonces hablaríamos de "autouberización", una especie de trompo digital.