Ucrania: "I Lviv you" Europa

Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 20 de Noviembre de 2014

El este de Ucrania está siendo sacudido por una escalada de violencia que escapa al control de la Unión Europea. En Kiev, se está debatiendo sobre la descentralización del país con el fin de reforzar el papel de las autoridades locales y evitar la escisión del país. En este contexto, otra ciudad continúa sin embargo encarnando el espíritu del cambio.

1.800 kilómetros de París, Leópolis (o Lviv), se ha convertido en un símbolo del movimiento de protesta Euromaidán y del anhelo de los ucranianos por terminar definitivamente con la oligarquía y la corrupción. La influencia polaca y austrohúngara permite a los habitantes identificarse con la historia y la cultura centroeuropea, materializada a través de la arquitectura de la ciudad. Pero es, sobre todo, la implicación de sus habitantes y de sus representantes locales lo que hace de esta ciudad la vanguardia de una Ucrania europea.

El movimiento Euromaidán de noviembre de 2013 nació a raíz de la negativa de las autoridades ucranianas del momento a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Después de meses de violentas protestas, la caida del presidente Yanukóvich y elecciones presidenciales anticipadas, Ucrania firmó finalmente ese acuerdo a costa de su integridad territorial.

Por amor a la bandera estrellada

De hecho, Leópolis ha jugado un papel de primer orden dentro del movimiento Euromaidán, gracias sobre todo al compromiso de su alcalde, Andriy Sadovyi. Desde el inicio de la protesta, el alcalde afirmó que no se utilizaría la fuerza contra los manifestantes. Así, los habitantes pudieron ir hasta Kiev para derrocar el régimen. En la ciudad están expuestas las fotografías de los que murieron, y sus tumbas son las que más flores tienen de todo el cementerio. Actualmente, el alcalde se ha comprometido ante las familias de los soldados para hablar con el gobierno sobre el retorno de los cadáveres de sus hijos. De hecho, algunos no han abandonado el frente desde el mes de marzo.

Andriy Sadovyi y sus ciudadanos no dudan en proclamar sus convicciones: las banderas europeas están omnipresentes en la ciudad. Delante de los edificios oficiales, en los balcones, en los comercios y hasta en los cristales de los coches y los autobuses. Recuerdan que las colocan en nombre de los valores europeos por los que lucharon y todavía luchan los ucranianos. Es un fuerte símbolo en un momento en el que, en Francia, las ciudades en las que ganó el Frente Nacional (FN) retiran las banderas europeas de la fachada de sus ayuntamientos.

Terrazas y bailarines de tango

Cuando hace buen tiempo, por ejemplo este verano, los habitantes de Leópolis aprovechan el calor estival para sentarse en las terrazas al anochecer y disfrutar de los bailarines de tango. Los turistas que recibe la ciudad vienen de PoloniaAlemania e incluso de Corea y disfrutan de una calurosa acogida en un ambiente propio de una ciudad de Europa central. Pero numerosas televisiones se apresuran a decir a esos mismos turistas que el país está en guerra. Y simplemente por enarbolar una bandera ucraniana, sello de autenticidad que distingue a canales rusos como Rossiya 24 y RT (siglas de Russia Today), emitidos también en Ucrania. Las imágenes de soldados con brazaletes amarillos y azules tirando barreras separatistas se tratan de manera diferente a aquellas en las que se ven soldados ucranianos siendo desarmados por civiles prorrusos, mucho más emitidas a lo largo del año. Anuncios publicitarios del Ministerio de Defensa les animan a la movilización.

Desde Leópolis, numerosos voluntarios regresan a los batallones en el frente. Son jóvenes, mal equipados y poco entrenados. Al grito de "¡todo a la izquierda!", la mitad del batallón se gira a la derecha. Un joven soldado también habría muerto al explotarle su propia granada por jugar, por aburrimiento, con ella —cuenta Michal Kacewicz, un periodista polaco. Pero ellos están motivados y algunos solo esperan la capitulación de los separatistas en el este para poner rumbo hacia Crimea.

"Primero, liberamos el este y, después, ya veremos"

En una plaza de la ciudad, miembros de la asociación Varta1 llevan a cabo una colecta para mantener las tropas del este. Un activista, sentado delante de la tienda de campaña militar que sirve de lugar de descanso a la asociación, explica que los voluntarios carecen de alimentos y agua. Cuando le preguntamos si la liberación de Crimea es posible, responde: "Cada cosa a su tiempo, primero liberamos el este y, después, ya veremos".  Su voz revela la falta de optimismo.

Como protesta a la intervención rusa en el este del país, se han colgado dos grandes banderas ucranianas en la verja de acceso al consulado de la Federación de Rusia. Fiel reflejo de las relaciones diplomáticas entre Rusia y la Unión Europea, el consulado parece desierto a no ser por dos conserjes en pantalón corto que charlan con el policía de guardia.

La Unión Europea no paga 

Esa admiración de Leópolis por la Unión Europa la está pagando muy cara. A pesar de quedar lejos del frente, la casa del alcalde fue blanco de un tiro de cohete anticarro. Por suerte, solo hubo que lamentar daños materiales. Las falsas amenazas de bomba son habituales (41 desde enero), con la consiguiente movilización de las fuerzas policiales y el acordonamiento de la zona amenazada, generalmente la estación del tren. La autoría de las falsas alarmas provendría del este del país. Por último, la llegada de un gran número de refugiados procedentes de las zonas insurgentes hace temer a las autoridades la infiltración de saboteadores que buscan la desestabilización de las regiones que escapan a la violencia.

Como otras ciudades y regiones de Ucrania, Leópolis ha elegido el camino de la Unión Europea y la reivindicación. Los separatistas prorrusos tienen el apoyo de Rusia para iniciar un conflicto con el gobierno ucraniano. Por eso, las ciudades y regiones proeuropeas que desean desarrollarse democrática y económicamente tienen que disponer de un máximo de mecanismos de integración europea para hacerlo. La cooperación descentralizada, la reducción de los impuestos fronterizos para las mercancías y el acceso a los programas europeos para la sociedad civil y las autoridades locales serían respuestas constructivas de cara a la entrega de las armas por parte de Rusia. La Unión Europea tiene que apoyar a Ucrania en la fase de reconstrucción y reforma en respuesta a la voluntad de cambio de los ucranianos. La ciudad de Leópolis se presenta como una plataforma para liderar  la integración europea en el país.

Por Olivier Baumard Charles Gomi, desde Leópolis.