Ucrania: la victoria de Tymoshenko invita al cambio

Artículo publicado el 1 de Octubre de 2007
Artículo publicado el 1 de Octubre de 2007
El 30 de septiembre, las elecciones parlamentarias de Ucrania han arrojado una vitoria de la coalición naranja, con Yulia Timoshenko a la cabeza. Aun así, sin una UE que la apoye, la democracia no se estabilizará.

Desde mayo de 2007, Ucrania vive bajo la tensión de los enfrentamientos entre el Presidente Viktor Yushenko y su primer ministro Viktor Yanúkovich.

Viktor Yuchenko, conocido por sus posturas prooccidentales, incita a su país a volverse hacia Europa. No obstante, sin mayoría en el parlamento, no ha podido aplicar un programa político coherente. Frente a él, la estrategia de su adversario, Yanúkovich, que ha reconocido su derrota en estas últimas elecciones, consiste en tejer lazos cada vez más estrechos con la Rusia de Vladimir Putin, al tiempo que marea la perdiz con los funcionarios de Bruselas.

Desde hace meses, en Kiev, las respectivas competencias políticas de presidente, primer ministro y parlamento presentan unos límites cada vez más confusos, mientas el país se hunde en el caos.

El problema nació del texto votado a modo de constitución, demasiado impreciso en cuanto al reparto del poder político. El objetivo actual de Ucrania consiste en modificar esta constitución y redefinir el rol de cada institución.

A trompicones

La UE tiene interés en contar con una democracia estable en sus frontras inmediatas. Ucrania podría así servir de ejemplo para las antiguas repúblicas soviéticas y constituir un elemento estabilizador en la región del Mar Negro. La instauración de una democracia en Kiev hasta podría cambiar las tornas políticas en relación con la política energética de Moscú.

La UE debe ser consciente del papel que desempeña en el desarrollo de la democracia en Ucrania. En 2003, Bruselas puso en pie su política comunitaria de vecindad (PEV) antesala de un acuerdo de asociación más estrecho. Sin embargo, cuando Ucrania se ha pronunciado en favor de adherirse a la UE se ha encontrado con el silencio de las instancias comunitarias. Las modalidades de entrada en territorio comunitario también han sido entendidas como un insulto por parte de los ucranianos, pero desde junio de 2007 se ha reducido la espera y el coste para obtener un visado.

Aunque estas tentativas de acercamiento son recibidas con aprecio desde Kiev, los ucranianos piden señales más claras: que las ayudas no se limiten a la economía, sino al fortalecimiento de la democracia en el país. Por su parte, el Kremlin echa leña al fuego al afirmar en tono irónico que los ucranianos están a favor de Europa, pero Europa no está a su favor.

Ucrania a las puertas de Europa

Hay que reconocer que no hay perspectiva concreta de adhesión para Ucrania a fecha de hoy. Antes de la adhesión de cualquier otro país, debe firmarse un pacto entre los miembros y perfeccionarse la integración de los últimos en haberse sumado al club.

Lo que importa hoy por hoy, es entrar en una nueva fase de negociaciones con nuestro vecino. Debe ser Ucrania, por su propio pie, quien desarrolle proyectos de crecimiento en vez de limitarse a mendigar ayudas a la UE.

Aprender de los errores

Hace 16 años, la UE cometió un grave error: durante la reunión del G7 en 1991, en vez de asegurar a Mijaíl Gorbachov su apoyo sin fisuras, Bruselas dejó al ex mandatario soviético con las manos vacias.

Los Jefes de Estado occidentales prefirieron arrodillar al gigante ruso en vez de ofrecerle una ayuda económica a largo plazo susceptible de mantener la calma y la tranquilidad en los Estados ex-soviéticos. Rusia soporta aún las consecuencias de aquello. La democracia en Rusia va para atrás con trasfondo de resurgir del nacionalismo, la xenofobia, la exclusión social y la corrupción. Occidente, por su pasividad. Tiene una parte de responsabilidad.

Es cierto que Ucrania no puede ser comparada con Rusia en materia de libertad de prensa y respeto de los Derechos Humanos. Razón de más para que una política de acercamiento en favor de nuestro mayor vecino impulse una nueva dinámica e impida que la población de Ucrania pierda sus ilusiones en materia de democratización.