Ucrania y su educación tienen dos futuros

Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2010
Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2010
Como muchos otros estudiantes ucranianos, Varvara Shmygalyova espera que algún día su país se integre en la Unión Europea. Pero la política educativa del nuevo Gobierno, enfocada a la influencia rusa, le hace pasar de la esperanza a una lucha activa por el futuro. Escribe Delphine Reuter.

Desde que subió a la presidencia de Ucrania en febrero, Victor Yanúkovich ha peleado por desmontar la herencia de la revolución naranja de 2004. Promete reformas económicas, aunque rara vez habla de los problemas que padecen los pequeños empresarios. Dice querer combatir la corrupción en el interior de su Gobierno, pero luego acusa a otros partidos políticos. Y en marzo, menos de un mes después de asumir el cargo, nombró a Dmytro Tabachnik ministro de Ciencia y Educación. Esta decisión radicalizó el debate sobre la reforma educativa de Ucrania.

Ucranianos “de verdad”

“Cuando el nuevo Gobierno fue elegido, tuve que cambiar mi visión del futuro”, dice Varvara Shmygaylova, estudiante de 17 años que cursa ciencias políticas en Kiev. Tabachnik es admirado y vilipendiado por las decisiones que tomó mucho antes de ser ministro de Educación, sobre todo por haber dicho que los ucranianos pro-europeos del oeste no son ucranianos “de verdad”; sirvió como viceprimer ministro entre 2002 y 2005 cuando Yanúkovich, el actual presidente, fue primer ministro. Cuando oyeron que Tabachnik sería titular, estudiantes como Varvara Shmygalyova recordaron las lecciones de 2004 y tomaron las calles para exigir su dimisión. Pese a que Tabachnik ha prometido continuar sus reformas y combatir la corrupción en el sistema educativo, sus enemigos lo ven como una amenaza para la estabilidad del país.

“Las declaraciones de Dmytro Tabachnik cristalizaron los miedos estudiantiles a que el Gobierno frene el proceso de democratización iniciado hace 6 años”, dice Alexandra Goujon, profesora de ciencias políticas en París y experta en política ucraniana. Al mismo tiempo, miles de otros estudiantes, sobre todo en el sur y el este del país, manifestaron su apoyo a un hombre que parece representar los valores tradicionales de Ucrania. Según Alexandra Goujon, el país no está claramente dividido entre quienes desean un acercamiento a Rusia y quienes quieren entrar en la Unión Europea. “En un nivel cultural, probablemente haya cuatro o cinco Ucranias”, afirma Goujon. Cuestiones sensibles como la reforma educativa salen a la luz como problemas todavía no afrontados por el Gobierno.

El monstruo de la corrupción

El soborno y otras formas de corromper están profundamente enraizadas en el sistema educativo. Muchos jóvenes van a estudiar un máster o doctorado en el extranjero, pero luego esos títulos no son reconocidos por el sistema ucraniano; en lugar de enfocar estas cuestiones, Tabachnik ha declarado que quiere más asignaturas universitarias impartidas en ruso, y trabaja en un plan que deberá cumplir cada institución superior. Estudiantes como Varvara se ven a sí mismos como patriotas que quieren defender el idioma y la cultura de Ucrania. Creen que el plan de Tabachnik puede abrir más el camino a la influencia de Rusia. “Ucrania es un país muy joven y necesitamos protegerlo y ayudarlo para que sea realmente independiente y único”, añade Varvara. “Me preocupa hasta qué punto puede Ucrania resistir otra expansión rusa”.

Los universitarios de hoy han vivido todos los cambios sufridos en el país desde su independencia en 1991, y las malas decisiones del Gobierno podrían anular esos esfuerzos modernizadores. “La juventud tiene la costumbre de desconfiar de las promesas gubernamentales”, declara Lesya Kuruts, una estudiante de máster que trabaja para una fundación promotora de la cultura y la inmigración ucraniana en el exterior. El ministro de Educación sabe que sus políticas no siempre son bienvenidas, y sus delegados viajan a menudo para convencer a los estudiantes. Pero Lesya Kuruts dice que el Gobierno necesita trabajar más con los movimientos profundamente implicados en el debate, en lugar de apoyar a los grupos estudiantiles creados artificialmente para apoyar a los partidos políticos en las universidades.

¿Para cuándo un debate nacional?

Varvara estudia en la Academia Kiev-Mohila, en la capital. Según la página oficial de la universidad, su misión es “dominar las habilidades intelectuales y conocimientos de la Europa contemporánea para aplicarlos al sistema educativo de Ucrania”. Pero alumnos como Varvara son una minoría en un país donde la educación superior sigue siendo muy cara, especialmente en las universidades privadas.

Lesya Kuruts asegura que aproximadamente el 50% de los estudiantes ucranianos se atreven a tomar parte contra las políticas oficiales.”La mayor parte del tiempo las protestas ocurren en Lviv, Rivne, Ivano-Frankivsk y Kiev, todas ellas ciudades del oeste de Ucrania. La mayoría de mis profesores apoyan a los estudiantes, que organizan marchas con regularidad para llamar la atención pública”. Pero muchos ucranianos no han oído hablar de los planes educativos. Los canales de televisión nacionales a veces ignoran las controversias, y la libertad editorial de los periódicos locales es a menudo cercenada en función de la agenda política. Esto no significa que la gente acepte a ciegas las reformas de Tabachnik, sino que a lo mejor no han oído el debate, o puede que simplemente no les interese.