UE: el déficit comercial se recrudece

Artículo publicado el 16 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 16 de Mayo de 2008

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Subida del euro, crisis financiera mundial, pérdida de competitividad… Son tiempos difíciles para Europa. Las cifras publicadas por Eurostat así lo recuerdan. Entre la decadencia y cambio de época.

Un déficit comercial de 33 mil millones de euros sólo en el pasado mes de marzo, lo que constituye un 18% más que en marzo de 2007. Lo nunca visto. Sin embargo, no todo pinta tan negro para Europa: el sector servicios y las inversiones prosperan.

Consumir o ahorrar, ¿por qué escoger?

La primera razón del déficit comercial es China. Los europeos la adoran, o más bien, adoran lo que les vende. La UE, primer país importador, compró a este país ni más ni menos que 231 mil millones de euros en productos en 2007, un 19% más que en 2006. Pero a la inversa, la Unión no le vende lo suficiente como para compensar los gastos, por lo que las cifras están al rojo vivo.

Foto, Davic/FlickrA pesar de todo, Europa permanece firme ante la crisis financiera ya que mantiene importantes relaciones comerciales con Rusia (+ 23%), y cada vez más con Brasil (+ 21%) y la India (+ 20%), lo que significa una fuente de ingresos considerable. Pero en cuanto a Estados Unidos, en teoría primer socio comercial de la UE, no es oro todo lo que reluce… (- 3% en 2007 con respecto a 2006)

Una factura energética perniciosa

Otro problema de la UE es que carece de petróleo, por lo que necesita importar… Ni más ni menos que 230 mil millones de euros tuvo que desembolsar en petróleo sólo en 2007. Por suerte, la subida del precio del petróleo ha sido en parte solapada por la del Euro. Pero esta ecuación mágica no se sostendrá para siempre, y el día en que se tenga que pagar el barril al contado, se sufrirán las consecuencias.

Pero no todo el mundo. Existen en Europa grandes disparidades de cierto carácter injusto: mientras que Alemania ha logrado aportar a la UE 195 mil millones, España y Reino Unido le han hecho perder 229. La explicación reside en que las industrias alemanas, dedicadas a los productos de alta gama, toleran bien un Euro fuerte, lo que las convierte en los primeros exportadores mundiales. En contraposición, el resto de países, excepto los Países Bajos, son deficitarios.

Los servicios salvan la situación

Cuidado con las simplificaciones, ya que el déficit comercial solo afecta a las mercancías, no a los servicios ni a la inversión: la banca ha reportado 160 mil millones al Reino Unido y a su vez, el turismo, prácticamente lo mismo a Francia. Si se observa la balanza corriente, el esquema anterior se invierte: Alemania no es lo bastante productiva en servicios, mientras que el Reino Unido genera demasiado. Para una economía de servicios, un déficit comercial no es muy grave mientras el dinero entre por otros medios.

Y en estos últimos tiempos, con las turbulencias financieras, las inversiones han traspasado el Atlántico atraídas por los tipos elevados del Banco Central Europeo (BCE) y la mejoría de la economía. El dinero entra a raudales en la UE, pero no para comprar, sino para invertir, de lo que no podría haber queja alguna. En cambio, por desgracia, esto no es bastante. Aunque estemos lejos de las abismales deudas de Estados Unidos, todavía seguimos en números rojos.

¿Decadencia industrial? ¿Nueva economía? Una singular encrucijada. La competencia internacional es sin embargo cada vez más dura y la Unión Europea no deja de perder cuotas de mercados. ¿Costes demasiado elevados? ¿Falta de productividad? ¿Gran escasez en cuanto a nuevas tecnologías? Existen múltiples razones… La estrategia de Lisboa quería remediar este problema, pero esto no ha funcionado del todo.

En resumidas cuentas, la UE se mantiene estancada, ya que ya no es plenamente una economía industrial, por lo que su déficit comercial no es por tanto tan importante. Tampoco es una economía de servicios, en especial en lo referente a las nuevas tecnologías, donde Estados Unidos le toma ventaja, siendo su déficit corriente inquietante. Sin embargo, las cosas van muy rápido en banca, y un déficit puede convertirse al día siguiente en un excedente. Por lo tanto, lo importante es estar atentos.