UE-OTAN: La defensa europea después de Bucarest

Artículo publicado el 21 de Abril de 2008
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 21 de Abril de 2008
Este año, la cumbre de la OTAN se desarrolló en Rumanía, del 2 al 4 de abril. Exceptuando las negociaciones de adhesión que dieron como resultado la integración de Croacia y Albania y el rechazo de las candidaturas de Georgia y Ucrania, este debía ser un momento político internacional mayor. Al día siguiente de las declaraciones del Presidente Sarkozy en relación, por un lado, a la reintegración de estructuras integradas de mando de la Alianza del Atlántico Norte para Francia y, por otra parte, del destino solapado de la OTAN y la UE, esperábamos anuncios revolucionarios…pero “revolucionario” no forma parte del vocabulario internacional.

Una cumbre falsamente europea

Desde los discursos de la embajadora americana ante la Alianza del Atlántico Norte, Victoria Nuland, pronunciados el 22 y el 25 de febrero en París y en la London School of Economics, nunca antes los representantes americanos habían considerado a la Europa de la defensa como un tema suficientemente importante como para ser tratado internacionalmente. La embajadora lo reconoció en Londres: “Consideraréis esto extraño, cuando no sospechoso – que una embajadora americana ante la OTAN se encuentre aquí frente a vosotros y vuestra prensa – vosotros los responsables británicos e internacionales del futuro, de construir una Europa más fuerte”. Y sin embargo, no parece superado. Por último, se atreve a dar crédito a la existencia de otra organización internacional capaz de garantizar la seguridad de los ciudadanos de todo el mundo…¡NO! Nosotros vamos un poco más lejos. En efecto, la Europa de la defensa existe – es difícil ignorar la realidad institucional y operacional de esta organización con la que la OTAN además selló una cooperación estratégica en 2003. Pero de ahí a hacer decir a los americanos que la Unión Europea puede garantizar la seguridad mundial, hay un obstáculo epistemológico infranqueable. Mucho menos aventurero que su embajadora, el Presidente Bush nunca se atrevió a hablar de “European security and defense policy”, con excepción de alguna que otra anécdota.

La PESD (Política europea de seguridad y defensa): Una legitimidad reconocida

A juzgar por las declaraciones de los responsables americanos, por si no es un resultado suficiente ser considerado de igual a igual por la poderosa OTAN, el PESD ha reforzado no obstante la presencia militar europea en todas partes del mundo – no sólo en los Balcanes. Como consecuencia de ello, la UE se ha convertido en un interlocutor político y estratégico determinante. Determinante para el propio futuro de la Alianza que debe imperativamente redefinir sus prioridades y su finalidad en vista de las nuevas “amenazas globales”, determinando también un punto de vista estructural ya que, a día de hoy, de 28 estados miembros de la OTAN 21 son también miembros de la UE. Los Estados Unidos que, como todos saben, llevan las riendas presupuestarias y de derecho de la OTAN, no pueden seguir ignorando legítimamente la efectividad de una defensa europea a la que ocho décimas partes de sus miembros contribuyen. Lo que lleva a George Bush a decir, y esto es una primicia, que “La construcción de una Alianza Atlántica fuerte necesita también de una capacidad de defensa fuerte”. Pero una vez más, ¡atención! No pongamos palabras en la boca del Presidente americano que no dijo ya que estas últimas palabras hablan de reforzar la “capacidad de defensa europea” y no la defensa europea en sí. Si anima a los socios europeos a aumentar su presupuesto de defensa, George Bush no se refiere al refuerzo institucional ni político de los órganos de defensa europeos – La Agencia Europea de Defensa, el Centro de Operación o el Estado Mayor de la UE por citar algunos. O también es admirable querer consolidar los medios materiales de los Estados miembros – y Dios sabe que entre la declaración de intenciones y la puesta en disposición de las fuerzas y créditos hay un gran abismo – pero si los dispositivos de coordinación y de operacionalización de estos medios siguen siendo minimalistas, es como llenar una cesta con agujeros.

Esto que podría parecer una revolución conceptual de parte de los Estados Unidos no es otra cosa que la enésima expresión de su impertinencia: “En esta cumbre, animo a nuestros socios europeos a aumentar sus inversiones de defensa para apoyar a la vez las operaciones de la OTAN y de la UE. América cree que si los europeos invierten en su propia defensa serán también más fuertes y capaces de actuar cuando nos despleguemos juntos”. Dicho de otra manera, ni pensar en la posibilidad de la PESD de ir por libre. No se os incita a desarrollaros si no es en nuestro beneficio.

Una defensa europea autónoma…pero no independiente

Con respecto al Presidente Sarkozy, las declaraciones que tuvo en Bucarest siguen la línea de lo que viene repitiendo desde su discurso a los embajadores del pasado 27 de agosto “Esta cumbre es extremadamente importante. Permite afirmar la Alianza y reforzar la Europa de la defensa. […] Me gustaría agradecer al Presidente Bush por sus palabras. Necesitamos a la OTAN y una defensa europea. Necesitamos a los Estados Unidos y los Estados Unidos necesitan fuertes aliados”. Esta última frase es bastante elocuente: las dos instituciones están inextricablemente unidas. Y aunque el Presidente francés repite una y otra vez que quiere una Europa “autónoma” y “más fuerte”, también admite que es a sueldo de los americanos. Los Estados Unidos llevan las riendas de la economía de defensa aun llegando a ser un poco ultrajante hablar de “paraguas otaniano” – el término de “perfusión capacitaria” le pega más.

Es también loable predicar una Europa autónoma, pero teniendo en cuenta que los intereses de defensa de los Estados Europeos vendrán determinados por los acuerdos económicos e industriales que dicten los Estados Unidos, su independencia nunca será real. Y si no tiene autodeterminación con respecto a la economía de defensa europea, la PESD será siempre objeto de una mano invisible llamada OTAN.