Ultracatólicos en Irlanda: Votar por Lisboa es "una forma de colaboración con el diablo"

Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2009
Mientras que Irlanda se prepara para un segundo referéndum sobre el Tratado de Lisboa, una campaña para que al aborto sea reconocido como derecho humano preocupa a los más conservadores. Una mirada al contingente católico irlandés

El primer artículo apareció en The Irish Times en febrero. Publicado como un artículo de opinión, el titular estaba orientado a llamar la atención; “El sí al Tratado de Lisboa podría abrir la puerta al aborto”. Rallaba lo que se conoce como “propaganda política” en contra del gobierno, argumentando que su “deshonesta” campaña de información pública en la recta final hacia el referéndum “debería ser ilegal”. El autor era un hombre llamado Richard Greene.

Los conservadores irlandeses consideran que Europa podría impornerles la legalización del aborto

En julio salió publicada la segunda pieza. Esta vez una carta al director firmada por el mismo Richard Greene. El titular, 'Tratado de Lisboa y aborto', otra vez ligando dos cuestiones que, según insiste el Consejo Europeo, no tienen nada que ver. Su objetivo era “Hacer Ruido para la Libre Elección”, campaña lanzada por la eurodiputada sueca, Birgitta Olson. Olson ha comenzado a juntar firmas para solicitar a la UE que ponga facilidades para que el aborto sea concebido como un derecho humano. Sin embargo, ella desmiente haber intentado forzar a Irlanda a aprobar el aborto. “No buscamos cambiar la legislación irlandesa”, declaró al periódico The Local. “No estamos presionando para una ley europea. La Comisión Europea necesitaría formular la cuestión, pero no puede obligar a los Estados miembro a hacer algo. Ella espera recoger un millón de firmas. A día de hoy ha conseguido 4.320. La carta de Greene denuncia que este era movimiento que introduciría el aborto en suelo irlandés.

El autor de la carta tenía un buen motivo para compartir su opinión con el público irlandés. Greene es el portavoz de una organización llamada Cóir, un grupo de presión conservador católico que ha estado haciendo campaña a favor del 'no' al Tratado de Lisboa desde 2008. El grupo ha emergido como uno de los elementos más visibles del rechazo al Tratado a pesar de representar los elementos más radicales de la opinión pública irlandesa. Pocos se han percatado del fracaso de su reciente cartel de campaña '1,84 € como salario mínimo después de Lisboa', pero muchos menos conocen su origen como grupo de presión.

“Forma de cooperación con el diablo”

(Foto: ©informatique/ Flickr)La campaña del Cóir sostiene que una mayor integración con Europa será una amenaza a la preservación de los valores católicos irlandeses, criticando la torpe creencia de la UE de que las creencias inmorales de algunos Estados miembro arrastrará a los 27. Cóir está detrás de la publicación de la Guía del votante católico (2008), un folleto que acusa a la UE de tener una “agenda anticristiana”. La guía ataca la conocida como “resolución radical feminista” y reivindica que sus políticas han servido de empuje para la agenda de los activistas homosexuales. “Muchos de los Estados miembro han aceptado leyes inmorales que permiten el aborto, la investigación de embriones y otras maldades”, dice la guía. “Y el Tratado de Lisboa mina seriamente el derecho de Irlanda de mantenerse al margen y conservar sus valores católicos”, continúa el texto. La Guía es cándida en su agenda política. Cita un memorándum enviado por el entonces cardenal Ratzinger a los obispos católicos estadounidenses avisando sobre el camino correcto que debe seguir un católico para comprometerse con la vida política. Votar por un candidato o por una ley que pueda, directa o indirectamente llevar a la adopción de alguna práctica condenada por la Iglesia es “una forma de cooperación con el diablo”.

Tomar como argumento político los pronunciamientos del Papa Benedicto XVI y del Papa Juan Pablo II parece poco habitual para los observadores extranjeros. Sin embargo, Cóir opera todavía en un ambiente cordial. El 87% de los irlandeses se consideran a sí mismos como católicos romanos, de acuerdo con la encuesta más reciente (2006). Esta cifra alcanza un asombroso 99% en algunas regiones rurales. Sin embargo, la asistencia a la Iglesia ha descendido, en especial por los escándalos de pederastia acontecidos en los últimos años. Cóir debe tener en cuenta que las peticiones del Papa Benedicto (que Dios sea reconocido en la constitución europea) fueron rotundamente ignoradas como una base sólida para rechazar el Tratado de Lisboa por la crítica.

Contingente de Capel Street 

(Foto: ©informatique/ Flickr)La campaña del Cóir es parte de una red de grupos de presión conservadores católicos de la misma opinión que operan desde la misma dirección en Capel Street, en el centro de Dublín. Están encabezados por Youth Defense, que se ha unido con grupos extremistas en Estados Unidos reuniendo y ocupando clínicas de planes familiares. Youth Defense fueron clave en el notorio caso “Miss C” en 1998, en el cual se llevó al tribunal a una víctima de trece años de edad de un secuestro en un intento de prevenir que la chica realizara un viaje a Inglaterra para abortar. Los líderes de Youth Defense fueron invitados a conocer al Papa Juan Pablo II en 1995, quien les aconsejó seguir con su apostolado y ser valientes.

La base de Capel Street ha registrado un aumento muy notable del número de grupos en estos años que tienen básicamente los mismos intereses, pero que operan con nombres diferentes. Esta variedad va desde 'La campaña de la madre y el hijo', a 'Irlanda pro vida' o 'Verdad TV'. La campaña del Cóir es la última de ellas, pero ha logrado más que ninguna otra. Como 'No a Niza', el grupo de Capel Street que presionó por el rechazo del Tratado de Niza en 2001, Cóir ha conseguido ir más allá de su origen fundamentalista y redefinirse a sí mismo como grupo de protesta relativamente dominante capaz de liderar la campaña por un segundo 'no'.